ZUBIETA, BERRAONDO, MURGUÍA Y LA ORQUESTA CIUDAD DE PAMPLONA «CON PROYECCIÓN» EN EL GAYARRE

MÚSICA Xabier Armendáriz

«Con proyección»

Sábado, 6 de noviembre de 2021. Teatro Gayarre de Pamplona. Míriam Zubieta, soprano. Nerea Berraondo, mezzosoprano. Guillen Munguía, tenor. Orquesta Ciudad de Pamplona. Nicola Valentini, director. Obras de Wolfgang Amadeus Mozart, Gioachino Rossini, Charles Gounod, Vincenzo Bellini, Leo Delibes, Jules Massenet, Jacques Offenbach, Ruperto chapí, José Serrano, Gerónimo Giménez, Pablo Luna, Federico Moreno Torroba y Amadeo Vives. Concierto organizado por la Asociación Gayarre de Amigos de la Ópera.

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Un año más, la Asociación Gayarre de Amigos de la Ópera presentaba en el Teatro Gayarre una de sus galas líricas habituales en los últimos años. Hablamos de conciertos dedicados a arias de ópera y zarzuela en las que hay espacio para cantantes navarros o de las proximidades en diferentes grados de desarrollo, desde estudiantes de los últimos cursos del Conservatorio Superior a cantantes con cierta proyección internacional. En el caso que nos ocupa, en realidad hablamos de cantantes con una importante trayectoria, que ciertamente conocen su oficio y, al menos en dos de los casos, ya están desarrollando carreras de entidad en el extranjero.

Seguramente fue Míriam Zubieta la (relativa) sorpresa de la sesión, en buena medida porque hemos podido escuchar pocas veces en directo a esta cantante navarra y ofreció muchos momentos de gran calidad. Ya desde su primera intervención a solo, (la célebre aria de Rosina de El barbero de Sevilla de Rossini), se observaron bien sus principales bazas: una voz atractiva, atención a la dicción (un rasgo compartido por los otros dos intervinientes), flexibilidad en la coloratura y gusto por el canto expansivo y lírico; también apareció su relativo punto débil, que era la seguridad en los agudos. En el caso de Zubieta, seguramente su gran momento fue Me llaman la primorosa de El barbero de Sevilla de Giménez, donde demostró simpatía e intención en la expresión.

Nerea Berraondo volvió a demostrar sus armas habituales: una voz amplia y poderosa, capacidad para el canto adornado y buenas prestaciones en los extremos de la tesitura. Aunque hubo momentos del recital en los que seguramente forzó en exceso, (algunos graves en el dúo de I Capuleti e i Montecchi de Bellini), al escucharle siempre se tuvo una impresión de dominio y conocimiento de los personajes, además de su habitual seguridad. Nuevamente, quizás su momento de mayor lucimiento fue en otro fragmento de zarzuela, en este caso en las carceleras de Las hijas del Zebedeo de Chapí.

Completaba el cartel Guillem Munguía, nieto del famoso Carlos Munguía, también tenor, presente en muchas de las grabaciones de zarzuela de Ataúlfo Argenta. Guillem Munguía se mostró como un cantante de voz atractiva y con capacidad más que evidente en los agudos, pues fue quien los emitió con mayor limpieza y consistencia en todo el recital. Sin embargo, también mostró poca capacidad de matización; además, le costaba sostener frases de cierta extensión. El momento en que pudimos escucharle en mejor forma fue el dúo Caballero del alto plumero de Luisa Fernanda de Moreno Torroba, donde se complementó muy bien con Míriam Zubieta.

Estaba al frente de la sesión Nicola Valentini, que ofreció un acompañamiento atento en general con los cantantes y adecuadamente teatral. Fue especialmente notable la sintonía que demostró con el género de la zarzuela, ofreciendo una interpretación del preludio de La Revoltosa de Chapí de verdadero mérito. La propina fue el célebre brindis de La traviata de Verdi, convenientemente adaptado para que los tres cantantes tuvieran su cuota de protagonismo.

En conjunto, fue un buen recital de ópera y zarzuela, con tres cantantes con proyección que ofrecieron un espectáculo agradable ante un público generoso dispuesto a disfrutar de la música.

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Autor entrada: xabier armendariz

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