«AMBICIÓN Y BUEN HACER» DOÑA FRANCISQUITA CON AGAO EN EL GAYARRE

Música Xabier Armendáriz

“Ambición y buen hacer”

Sábado, 22 de noviembre de 2025. Teatro Gayarre de Pamplona. Doña Francisquita: Comedia lírica en tres actos con libreto de Federico Romero y Guilermo Fernández Shaw y música de Amadeo Vives, estrenada en el Teatro Apolo de Madrid el 17 de octubre de 1923. Inés Ballesteros (Doña Francisquita), Pepe Hannan (Fernando), Mónica Redondo (Aurora la Beltrana), Francisco Sánchez (Cardona), Darío Gallego (Lorenzo), Carmen Serrano (Doña Francisca), Karmelo Peña (Don Matías), María Jesús Sevilla (Irene la de Pinto), Felipe Martínez (Lañador y Cofrade II), Haritz Sagaseta (Sereno y Cofrade III), Pepo Taberna (Cofrade I), Pedro del Burgo (Juan Andrés), Edelweis Aller y Amaia Lizarraga (Buhonera), Fefa Leoz (Doña Libertata), María Elena Aramendía (Doña Basilisa), Pedro Ruiz (El Aguador). Luis Ortega, danza. Coro Lírico de la Asociación Gayarre de Amigos de la Ópera. Javier Echarri, director del coro. Orquesta Sinfónica de Navarra. David López Álvarez, director de escena. Jose Antonio Irastorza, director musical. Producción de la Asociación Gayarre de Amigos de la Ópera.

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Con alguna frecuencia, todavía se escucha a algunas personas referirse al conjunto de la zarzuela como “el género chico”. En realidad, hablamos de un malentendido similar al que manifiestan aquellos que dicen ser aficionados al bel canto, cuando en realidad quieren decir que les gusta la ópera. Igual que el bel canto aparece con claridad sólo en una franja bastante limitada del repertorio operístico, el “género chico” es una parcela específica del conjunto de la zarzuela, ligada al llamado “teatro por horas”. Las zarzuelas que pertenecen por derecho propio al “género chico” suelen ser breves en su duración y, a menudo, no necesitan un reparto particularmente amplio; estuvieron en boga en las dos últimas décadas del siglo XIX y conocieron un resurgir en la década de los años 1920, aunque entonces con una calidad musical generalmente inferior. Sin embargo, quienes impulsaron inicialmente el género de la zarzuela tenían otras ambiciones y plantearon obras de mayor extensión que, en general, necesitan repartos con cantantes de nivel, pues plantean una escritura exigente y ambiciosa.

Uno de los casos más evidentes es el que ofrece Doña Francisquita, la obra más representativa de Amadeo Vives, el título que ha propuesto este año la Asociación Gayarre de Amigos de la Ópera en su habitual producción zarzuelística de Noviembre. Hablamos de una iniciativa ambiciosa, plasmada en escena con una producción muy cuidada en su ambientación. La propuesta se inicia con un flashback, que remite a La discreta enamorada de Lope de Vega, inspiración literaria de la obra de Vives. Los dos protagonistas recitan inicialmente algunos versos de la obra de Lope, mientras se escucha en grabación música de la época correspondiente y después, retrospectivamente, se representa el argumento de la zarzuela sin reinvenciones ni reelaboraciones del texto.

Musicalmente, se reunió un reparto competente, aunque con algunas limitaciones. Inés Ballesteros resultó muy eficaz en el plano dramático como Doña Francisquita y se llevó el personaje a su terreno gracias a su gran facilidad para las agilidades y los agudos; con todo, a veces se echó de menos una voz de mayor entidad. Algo similar se puede decir de Pepe Hannan como Fernando, aunque en “Por el humo se sabe” hubo fraseo de gran calidad. Mónica Redondo fue una Aurora realmente eficaz, con su voz amplia y oscura, aunque no olvidó dar intención a su personaje, sobre todo en la canción del marabú del tercer acto. El resto de personajes tienen intervenciones más limitadas, aunque no menos comprometidas vocalmente en algunos casos; todos ellos fueron suficientemente servidos.

El Coro de la Asociación Gayarre de Amigos de la Ópera mostró buen nivel general, pero la escritura coral de Doña Francisquita es realmente compleja y algunos momentos delicados, como la escena previa del célebre coro de románticos, resultaron algo problemáticos. La Orquesta Sinfónica de Navarra realizó una buena actuación, bajo la dirección eficaz de Jose Antonio Irastorza, especialmente atento a las voces y la escena, pero no tanto a las sutilezas de la escritura orquestal.

En conjunto, fue una interpretación bien realizada de Doña Francisquita, una propuesta arriesgada que, gracias al compromiso de todos los implicados, se ofreció con gran dignidad. Con todo, zarzuelas como ésta merecen estar en los grandes escenarios, con todo lo que ello supone.

Autor entrada: xabier armendariz

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