VirginaiaWagner Celso Alvelo Teatro Gayarre 28/02/2013

Mucho más que grandes voces

 

Jueves, 28 de Febrero de 2013. Teatro Gayarre de Pamplona. Virginia Wagner, soprano. Celso Albelo, tenor. Juan Francisco Parra, piano. Canción y danza número 6 de Federico Mompou y arias y dúos procedentes de óperas de Giuseppe Verdi, Francesco Cilea, Gaetano Donizetti, Charles Gounod y Jules Massenet, y de zarzuelas de Ruperto Chapí, Amadeo Vives, Pablo Sorozábal, Manuel Penella y Gerónimo Giménez. Concierto organizado por la Asociación Gayarre Amigos de la Ópera.

 

La Asociación Gayarre Amigos de la Ópera va a apostar fuerte en los primeros meses del año. En mayo, asistiremos a lo que muy probablemente será el estreno navarro de El juramento de Gaztambide, una recuperación reciente que aquí se verá en producción del Teatro de la Zarzuela. Pero antes de eso, continúa el desfile de Voces Magistrales, así se anuncia, por el Teatro Gayarre…, en un concierto con repertorio muy conocido y apreciado por el público, que ocupaba en buena parte el Teatro Gayarre.

La estrella del evento era, naturalmente, el tenor. Celso Albelo es el típico tenor lírico que los amantes de la ópera tenemos en mente. La voz es amplia y capaz de agudos potentes, de los que gustan a los amantes del espectáculo vocal, y muestra empuje y aliento heroico cuando es necesario. En ese sentido, realizó algunas demostraciones en “La dona e mobile” o en la jota de El trust de los Tenorios que ofreció como propina, con un excelente Re sobreagudo en esta última que fue merecidamente ovacionado por el público.

Sin embargo, Celso Albelo mostró más que  eso. En las páginas belcantistas, nos recordó que la expresión italiana bel canto significa verdaderamente “canto bello”. Esto, que puede parecer una perogrullada, no suele mostrarse en las interpretaciones de los cantantes de manera tan evidente, ni antes ni ahora. Albelo mostró un gusto exquisito a la hora de matizar los personajes, de desgranar el fraseo de las arias. A este respecto, su interpretación de “Una furtiva lacrima” alcanzó un gran nivel, a la altura prácticamente de lo mejor que hoy se pueda escuchar en el panorama lírico.

En el caso de Virginia Wagner, el autor de este texto ya le había escuchado algunas interpretaciones en una transmisión radiofónica hace algunos años. Entonces, la voz era muy prometedora; ahora, sigue sorprendiendo por qué no frecuenta más algunos grandes teatros. Es una soprano lírica, con capacidad en la zona aguda y una voz consistente, mostrando recursos técnicos sobrados. Tardó si acaso un poco más que Albelo en entrar en acción, puesto que en el aria de Liú de Turandot aún podía haber apianado más en sus ascensos al agudo. Sin embargo, cuando llegó a la canción del sauce de Otello ya había entrado en harina, realizando una interpretación muy matizada de la que es, para quien esto firma, la mejor aria del corpus verdiano. En la segunda parte, se le agradeció su manera de intentar imitar los acentos propios de los personajes que interpretaba, de acuerdo con su procedencia geográfica. En el caso de la protagonista de La Tempranica, el resultado fue especialmente logrado.

Ambos cantantes fueron acompañados por Juan Francisco Parra. Su labor fue muy ajustada y atenta, no sólo a las necesidades de los cantantes, sino también a crear la atmósfera adecuada en cada obra. Su intervención a solo, en la Canción y danza número 6 de Mompou, quizá no llegó a la gran altura del resto del concierto, pero sin duda Parra fue una pieza clave para que todo saliese con un nivel musical general tan elevado.

En conjunto, la velada fue entretenida y de altos vuelos. El público aplaudió con fuerza a los artistas y disfrutó de un concierto que no sólo reunía dos grandes voces…, sino mucho más que eso, lo que ciertamente no es demasiado frecuente.

 

 

 

  

Autor entrada: Xabier Armendariz

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