Il Trovatore AGAO Baluarte 27/10/2013

Ópera para todos

 

Domingo, 27 de Octubre de 2013. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Il trovatore: Drama lírico en cuatro actos, con libreto de Salvatore Cammarano y Leone Emanuele Bardare y música de Giuseppe Verdi, estrenado en el Teatro Apolo de Roma el 19 de Enero de 1853. Ismael Pons (El Conde de Luna), Carmen Solís (Leonora), Renata Lamanda (Azucena), Eduardo Sandoval (Manrico), Rubén Amoretti (Ferrando), Marta Huarte (Inés), Víctor Castillejo (Ruiz), Jon Arretxe (Un viejo gitano), Fran Torres (Un mensajero). Coro de la Asociación Gayarre de Amigos de la Ópera. Íñigo Casalí, director del coro. Orquesta Sinfónica de Navarra. Ignacio García, dirección de escena. Carolina Moncada, ayudante de dirección, regiduría y diseño gráfico. Magister de Escenografía de la Universidad Complutense de Madrid, realización escénica. Jorge Elval e Ignacio García, iluminación. Mariana Mara, figurines. Cornejo, vestuario. Jose Miguel Pérez Sierra, director musical. Producción de la Asociación Gayarre Amigos de la Ópera en colaboración con Producciones Telón, el Auditorio de Alcobendas y la Ópera Cómica de Madrid.

 

Al hilo de la programación de Il trovatore en Pamplona, se ha recordado mucho una cita atribuida por unos a Caruso y por otros al director italiano Arturo Toscanini. En todo caso, uno u otro afirmó en cierta ocasión, al ser preguntado por el particular, que Il trovatore es una obra maestra, pero que tiene un inconveniente: para hacerle completa justicia, es necesario contar con los cuatro mejores cantantes del mundo. En la rueda de prensa de presentación, Eduardo Solano no prometía contar con los cuatro mejores cantantes del mundo, pero confiaba en haber reunido un reparto adecuado para llegar a unos resultados de garantías. Ciertamente, eso se consiguió con creces. La representación fue a más y el público, más variado que en otras ocasiones gracias a la promoción, las actividades pedagógicas y los bajos precios, disfrutó considerablemente de una ópera muy conocida del repertorio, que tradicionalmente se ha recomendado como iniciación a los aficionados en ciernes.

En buena medida, los buenos resultados se debieron a una labor de foso eficaz. Jose Miguel Pérez Sierra es un director experimentado en estas lides, y sabe lo que debe hacer para llevar a buen puerto una ópera como Il trovatore. Es verdad que, en momentos como el final del primer acto, fue excesivamente complaciente con los cantantes, con lo que ocasionalmente se perdió algo del dramatismo requerido. Pero en conjunto, la obra fue llevada con buen pulso, y los cantantes se sintieron bien acompañados por una orquesta en forma excelente.

La triunfadora más evidente de la velada fue la Leonora de Carmen Solís. No era para menos: el timbre de su voz es bellísimo, y demostró que sabe apianar y cantar con lirismo extraordinario. Fue la suya una Leonora sensible y musical, muy en línea con lo que se debe hacer cuando no se tiene una voz especialmente poderosa. El éxito fue merecido e incontestable.

La Azucena de Renata Lamanda fue, asimismo, magnífica. Cuenta la mezzosoprano con un instrumento poderoso, y supo aprovecharlo para realizar una interpretación dramática y de gran aliento expresivo, yendo claramente a más. Igualmente, Ismael Pons realizó una muy meritoria intervención como Conde de Luna, destacando especialmente en su aria del segundo acto, cantada con mucho lirismo y magnífico fraseo. Rubén Amoretti resultó también eficaz como Ferrando.

De entre los cantantes protagonistas, fue Eduardo Sandoval el que  no alcanzó un nivel tan alto. La voz del tenor español es potente y rotunda, algo que le permitió dotar al personaje del aliento heroico inherente a su carácter. Pero las voces grandes suelen ser difíciles de controlar, y Sandoval no supo dotar a su Manrico de sensibilidad ni de otros matices que enriquecieran su concepción del personaje. En todo caso, y aun contando con los trucos de los que se valió el tenor para hacer el agudo añadido en el aria de la pira, el Manrico de Sandoval fue más que digno.

Los personajes secundarios fueron muy bien cantados por miembros del Coro de la AGAO, que asimismo cantó bien sus importantes intervenciones, pasando sólo algunos apuros de afinación más que disculpables en la comprometida escena del Miserere.

En conjunto, fue un buen Trovatore que contó con un reparto homogéneo, y que fue realizado con oficio y buen hacer. Habida cuenta de la escasez de voces verdianas, hay buenas razones para estar satisfechos.

 

  

Autor entrada: Xabier Armendariz

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