Coros y oberturas de Verdi 14/12/2013

Conmemorando a Verdi

 

Sábado, 14 de Diciembre de 2013. Teatro Gayarre de Pamplona. Coro Premier Ensemble de la Asociación Gayarre de Amigos de la Ópera. Íñigo Casalí, director del coro. Coro Easo de San Sebastián. Salvador Rallo, director del coro. Orquesta Sinfónica Reino de Aragón. Ricardo Casero, director. Giuseppe Verdi: La forza del destino: Obertura, (1862). Aída: Escena triunfal del segundo acto, (1871). Il Trovatore: Coro de gitanos del segundo acto, (1853). Don Carlos: Coro inicial del auto de fe, (1867, versión italiana de 1883). La Traviata: Preludio al acto primero, (1853). I lombardi: Coro del acto IV, (1843). Macbeth: Selección, (1847). Concierto organizado por la Asociación Gayarre de Amigos de la Ópera en colaboración con la Asociación Miguel Fleta de Amigos de la Ópera de Aragón.

 

El año 2013 ha sido prolijo en aniversarios relevantes para el mundo de la música. Se han conmemorado los cincuenta años de la muerte de Francis Poulenc y Paul Hindemith, el centenario del nacimiento del compositor inglés Benjamin Britten, el centenario del estreno de La consagración de la primavera de Igor Stravinsky y, naturalmente, los bicentenarios de los nacimientos de Giuseppe Verdi y Richard Wagner. La mayor parte de los aniversarios que hemos citado han tenido repercusión en la vida musical pamplonesa, y ninguno de ellos ha tenido tanta resonancia como la conmemoración verdiana, que incluso después de terminado este 2013 aún va a depararnos una Traviata que hemos de escuchar en Baluarte en Enero próximo.

Así las cosas, un concierto como el que nos ocupa, dedicado a coros de óperas de Verdi, corría el riesgo de incurrir en ser una simple repetición de algunos de los coros más populares del compositor de Roncole. Pero la AGAO, muy inteligentemente, ha sabido explotar el aniversario para realizar un concierto con coros verdianos que no sólo incluyese algunos de los fragmentos corales más interpretados, sino también otros coros igualmente populares, pero no escuchados en Pamplona desde hace tiempo. Así, si en programa encontramos la famosa escena triunfal de Aída o el inevitable coro de gitanos de Il Trovatore, que hasta los taxistas terminarán por conocer de memoria si se sigue interpretando con tanta frecuencia, también se han recuperado por ejemplo el impresionante comienzo del auto de fe de Don Carlos, una ópera que merecería ser representada en Pamplona alguna vez, la tragedia del “Patria opressa” de Macbeth o el coro de I lombardi, que tanto recuerda al celebrado coro de esclavos de Nabuco. Por otra parte, una serie de explicaciones ofrecidas por Ricardo Visus e Íñigo Casalí centraban las distintas obras, de manera que el concierto se podía seguir sin necesidad de contar con el programa de mano. Las perspectivas de uno y otro eran distintas; Casalí más técnico, atento a la materia musical; Visus más pendiente de los contextos argumentales de las óperas.

Por lo que se refiere a la vertiente musical, el resultado fue ejemplar. Al coro de la AGAO se unió para la ocasión el Coro Easo de San Sebastián, una formación asimismo muy disciplinada. La sonoridad del conjunto pudo parecer en ocasiones excesiva en un recinto reducido como el Gayarre, más aún considerando la rotundidad de las cuerdas masculinas de ambos coros, pero la caracterización y la afinación fueron muy adecuadas en todo momento. Al trabajar con la Asociación Miguel Fleta de Amigos de la Ópera, se pudo contar con la Orquesta Reino de Aragón, un conjunto muy joven que destaca por su gran calidad técnica general en todas sus secciones. Ricardo Casero es un director verdiano de verdad, y demostró en la velada que sabe cómo dotar a esta música del sentido dramático consustancial al compositor. Ya la obertura de La forza del destino fue magnífica, igual que la selección de Aída, pero donde más cómodo se sintió el director fue en las obras de escritura orquestal más apagada, como las secciones contrastadas del auto de fe de Don Carlos o el citado coro de Macbeth.

Tras el previsible y merecido éxito de público, siguieron dos propinas: una repetición del coro de Don Carlos y el coro de esclavos de Nabuco, que aunque no estaba en el programa oficial, no podía faltar en una velada como la que nos ocupa.

En conjunto, fue un concierto de alto interés interpretativo, que mezcló las obras más populares de Verdi con otras que en Pamplona merecerían más atención, finalizando  con ello este año plagado de citas de distinto signo relacionadas con el compositor italiano.

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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