Zarzuela The Spanish Musical Baluarte 20/02/2015

Zarzuela en Navartur

 

Viernes, 20 de Febrero de 2015. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Zarzuela! The Spanish Musical: Espectáculo sobre temas de zarzuela, con texto de Gustavo Tambascio y músicas de José de Nebra, Francisco Asenjo Barbieri, Federico Moreno Torroba, Amadeo Vives, Ruperto Chapí, Federico Chueca, Gerónimo Giménez, Reveriano Soutullo-Juan Vert, Manuel Penella, Pablo Luna, Jesús Guridi, Pablo Sorozábal y Tomás Bretón. Milagros Martín (La Zarzuela), Javier Ibarz (Lord Arlington). Beatriz Díaz, soprano. Belén Elvira, mezzosoprano. Enrique Ferrer, tenor. Borja Quiza, barítono. Ballet Producing Emotions. Coro Premier Ensemble de la Asociación Gayarre de Amigos de la Ópera. Íñigo Casalí, director del coro. Orquesta Sinfónica de Navarra. Gustavo Tambascio, dirección de escena y dramaturgia. Carlos Vilán, coreografía. Jesús Ruiz, vestuario. Daniel Bianco, escenografía. Álvaro Luna, videoescena. Felipe Ramos, iluminación. Jorge Rubio, dirección musical. Producción de Producing Emotions, en coproducción con Fundación Baluarte y el Teatro Calderón de Valladolid. Función perteneciente a la temporada de espectáculos de la Fundación Baluarte Febrero-Mayo 2015.

 

En paralelo a estas dos funciones de Zarzuela! The Spanish musical, Baluarte acogía la celebración de la feria de turismo Navartur. En los establecimientos dedicados al efecto, se daban cita representantes venidos de todo el mundo para publicitar los destinos turísticos más diversos. Si Cádiz, como ciudad invitada, ha traído a Pamplona la chirigota de Jose Luis García Cossío “El Selu”, uno de los grandes nombres de su carnaval, la publicidad de otras regiones del mundo muestra parques naturales, playas paradisíacas o grandes monumentos. En fin, Navartur es un lugar perfecto para planificar unas interesantes vacaciones.

Ignoramos si Gustavo Tambascio tenía en cuenta esta coincidencia en la programación, pero el hecho cierto es que el espectáculo que nos ocupa bien podía haber formado parte de dicha cita. En esta suerte de antología de la zarzuela “al estilo antiguo”, un inglés llamado Lord Arlington cansado de las densidades waqgnerianas (un magnífico Javier Ibarz) recorre buena parte de España para descubrir el repertorio zarzuelístico. Su guía es una comediante que representa a la zarzuela (Milagros Martín) que hace su labor con mucho salero. Inserto en un texto repleto de tópicos, se introduce un repertorio que, aunque incluye muchas de las romanzas de zarzuela más conocidas, incide asimismo en las zarzuelas más castizas y los fragmentos más festivos, en donde la coreografía ofrece potencial para una exhibición de taconeo al estilo flamenco y castañuelas, para gran deleite de buena parte del público.

Con todo, la imagen que muestra este espectáculo de la zarzuela es algo parcial. No es que la elección del repertorio sea poco ilustrativa; al contrario, la música asegura una calidad extraordinaria, y como recuerda Jorge Rubio, otras muchas elecciones habrían sido posibles, con resultados musicales comparables. Pero la mayor actualidad de la zarzuela no está en los aspectos más folclóricos, sino en una galería de personajes riquísima en la que la concepción del espectáculo no ha permitido explorar en el grado deseable.

Por otra parte, el nivel musical fue irregular. De los solistas vocales, el mejor fue Borja Quiza, un barítono de muchos quilates que cantó con estilo, elegancia y gran matización, particularmente en la romanza de La del soto del parral. Los demás cantantes sin parte hablada cuajaron una buena actuación, pero sin particular brillo; al tenor Enrique Ferrer hay que agradecerle su intervención en lugar del previsto Sergio Escobar. Milagros Martín no tiene la voz fresca de hace unos años, pero su oficio y su sabiduría dramática compensaron con creces.

El Coro de la Asociación Gayarre de Amigos de la Ópera cuajó una gran actuación mientras cantó en escena, cantando con empaste y seguridad. La Orquesta Sinfónica de Navarra acompañó con profesionalidad y cuidado a los cantantes. Se hace difícil valorar la dirección de Jorge Rubio, porque en muchos fragmentos instrumentales el sonido de las castañuelas difuminaba los efectos orquestales; la impresión general fue de una labor correcta pero sin demasiada chispa.

En conjunto, fue un espectáculo del que disfrutó el público, pero que apenas aportó nada interesante. En Pamplona, sería más renovador representar títulos como La Gran Vía o El bateo que, insertando las morcillas convenientes en las partes habladas, pueden dar mucho juego. La actualidad de la zarzuela no debería pasar por considerarla sólo como una suerte de “musical a la española”.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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