Verdi Requiem Sinfónica de Navarra Orfeón Pamplonés Antoni Wit 31/10/2013

Diez años de Baluarte (y III)

 

Jueves, 31 de Octubre de 2013. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Sabina Puértolas, soprano. Renata Lamanda, mezzosoprano. Jose Luis Sola, tenor. Iñaki Fresán, barítono. Orfeón Pamplonés. Igor Ijurra, director del coro. Orquesta Sinfónica de Navarra. Antoni Wit, director. Giuseppe Verdi: Misa de réquiem, (1874). Concierto inscrito en la temporada de espectáculos de la Fundación Baluarte Octubre 2013-Enero 2014.

 

Culminaba con este concierto una semana de destacadas actuaciones, conmemorativas del décimo aniversario de la inauguración de Baluarte. Y lo hacía con una obra fundamental en la producción verdiana, el Requiem, a veces olvidada por el público frente a algunas de las óperas más populares del campesino de Roncole. Un programa muy ambicioso, para el que se reunieron mimbres muy adecuados encabezados por un maestro, Antoni Wit, que supo realizar una interpretación muy bien medida de la obra.

No es eso tarea fácil. Como bien mostraba en su momento una amplia serie documental sobre la biografía del compositor, parece como si Verdi hubiese querido hacer de la misa de difuntos católica una especie de ópera sacra, acentuando lo que la liturgia católica tiene de acción teatral. No obstante, también hay secciones que muestran una espiritualidad más humilde y contemplativa. Saber cómo equilibrar ambos aspectos es un reto de gran complejidad.

Antoni Wit optó decididamente por la vertiente dramática. En su concepción, se acentuó la tragedia presente en las secciones más rebeldes. El comienzo del “Dies irae” fue de una potencia extraordinaria, pero aún se mostró más esa rebeldía en detalles menos evidentes, como el tono de exigencia del “Salva me, fons pietatis” y la calculada superficialidad del final del Sanctus. Fue una dirección canónica, que podía haber sacado más partido de algunos momentos más espirituales o de las trompetas fuera de escena en el “Tuba mirum”, demasiado lejanas, pero que convenció por el poder y la grandiosidad que irradió toda la interpretación. Se apoyó Wit en una Orquesta Sinfónica de Navarra en gran forma, que acompañó con delicadeza y supo hacerse presente en toda su intensidad cuando hizo falta.

El equipo de solistas fue, en conjunto, muy bueno, como se pudo apreciar desde las entradas escalonadas del Kyrie. De los cuatro, tal vez la mejor fue Sabina Puértolas, capaz del fraseo más delicado y ortodoxo, que superó las dificultades del “Libera me” supliendo su relativa insuficiencia en graves con buen decir. Renata Lamanda ya se mostró como una magnífica Azucena el domingo en Il Trovatore, y volvió a demostrar que es una gran cantante, apta para otorgar dramatismo a todo lo que interpreta. Jose Luis Sola desplegó, como siempre, su poderosa voz en un fraseo generoso, sobre todo en el “Ingemisco”. Iñaki Fresán, que estuvo hace 10 años en la inauguración,  acompañó con una interpretación en la que tuvo que utilizar  recursos de artista experimentado,  como el parlato, consiguiendo una actuación digna teniendo en cuenta que,  al contrario que sus compañeros de reparto o el propio Fresán hace diez años,  él ya  no está en plenitud vocal.

Queda por hablar de una pieza clave. El Requiem de Verdi difícilmente puede funcionar si no se cuenta con un gran coro, y el Orfeón Pamplonés es garantía de calidad. Dejando de lado las imperfecciones iniciales del sonido general en el comienzo del Requiem, algo natural teniendo en cuenta que es un pasaje comprometido, ya desde el “Te decet hymnus” se percibió que había de venir una gran actuación coral. Todas las cuerdas brillaron a gran altura, y se plegaron con exactitud a los marcados contrastes pedidos por Wit. Al final de la obra, junto con Sabina Puértolas, alcanzó el Orfeón un intimismo extraordinario, únicamente roto por un teléfono móvil que realizó una intervención solista no prevista por Verdi.

En conjunto, fue un concierto que alcanzó un nivel propio de la ocasión que se festejaba, brillando especialmente la Orquesta Sinfónica de Navarra y el Orfeón Pamplonés. Esperamos que, como decía el vídeo conmemorativo que se proyectó nuevamente al comienzo, esto sea el principio de, al menos, otros diez años de gran música en Baluarte, para disfrute de todos.

 

  

Autor entrada: Xabier Armendariz

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