Verdi Requiem Orfeón Pamplonés Vladimir Jurovski 01/02/2015

Sobriedad

 

Domingo, 1 de Febrero de 2015. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Nadia Kovalevska, soprano. Ildiko Kolmlosi, mezzosoprano. Dimitri Popov, tenor. Nikolai Didenko, bajo. Orfeón Pamplonés. Igor Ijurra, director del coro. Orquesta Filarmónica de Londres. Vladimir Jurovski, director. Giuseppe Verdi: Misa de réquiem, (1874). Concierto inscrito en la temporada de espectáculos de la Fundación Baluarte Septiembre 2014-Febrero 2015.

 

La Misa de réquiem de Giuseppe Verdi es una obra muy agradecida para el público pero muy comprometida para los directores. La principal razón de ello es la variedad de caracteres que en ella encontramos, entre los que están el dramatismo, el misticismo y el lirismo de tinte operístico. Algunos directores optan por enfatizar la parte dramática, y sólo consiguen un espectáculo de decibelios gratuito y superficial; otros quieren destacar la parte más contemplativa, pero el resultado es a menudo informe y carente de tensión. Los grandes intérpretes de la partitura suelen situarse en algún punto intermedio entre ambas tendencias, destacando claramente una de ellas en su planteamiento.

Pero Vladimir Jurovski es un caso particular. En el concierto que nos ocupa, planteó una interpretación que destacó por su sobriedad. En ningún momento se exageraron los grandes pasajes dramáticos, ni tampoco los momentos más místicos; pero se consiguió una extraña sensación de lógica interna, de que todo fluía exactamente de la manera adecuada sin forzar en ningún momento y sin que echáramos de menos algo más de carácter. Por otra parte, el cuidado de la transparencia orquestal fue extraordinario, particularmente en la fuga del Sanctus en donde, en contra de lo que suele ser habitual, el tempo permitió escuchar todas las voces, incluida la parte del flautín.

Fueron los solistas los que cuajaron una actuación menos regular. Nadia Kovalevska mantuvo un nivel magnífico en toda la obra, fraseando con gusto exquisito, hasta que decidió cantar su agudo del Libera me en forte, anulando prácticamente del todo uno de los momentos más sobresalientes de la composición. Ildiko Kolmlosi, una veterana, supo dotar de dramatismo a su parte, pero sin incurrir en excesos melodramáticos y siguiendo todas las leyes del bel canto. El tenor Dimitri Popov cantó asimismo con atención a los detalles, pero su voz resultó demasiado oscura para la parte. El bajo Nikolai Didenko, finalmente, cantó con autoridad, pero no fue especialmente matizado en el fraseo y mostró algunas dificultades en la zona aguda, algo relativamente habitual cuando un verdadero bajo se enfrenta a una obra como este Requiem de Verdi.

El Orfeón Pamplonés fue merecidamente aplaudido por el público. Realizó una muy buena actuación en conjunto, cantando con equilibrio y siguiendo con precisión las indicaciones del director. En particular, las entradas de las cuerdas masculinas en el “Rex tremendae” fueron impresionantes por su rotundidad. La Orquesta Filarmónica de Londres tocó con su diligencia habitual, mostrando la fama de profesionalidad de la que gozan las orquestas inglesas.

En conjunto, la nevosa tarde del domingo fue el ambiente en el que se escuchó una interpretación del Requiem de Verdi muy lograda, gracias a una dirección poco ortodoxa pero muy claramente organizada, un muy buen coro, una orquesta de gran eficiencia y un conjunto de solistas irregular, en la línea actual. Pero sobre todo, la palabra clave de la interpretación de Jurovski fue sobriedad, algo muy bienvenido en una obra proclive a tantos excesos como el Requiem de Verdi.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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