«UNA PROTAGONISTA EXCEPCIONAL» KETEVAN KEMOKLIDZE, CARMEN, EN BALUARTE CON ORQUESTA SINFÓNICA NAVARRA

CLÁSICA Xabier Armendáriz

“Una protagonista excepcional”

‘CARMEN’

Viernes, 2 de febrero de 2024. Auditorio y Baluarte de Pamplona. Carmen: Ópera cómica en cuatro actos con libreto de Ludovic Halévy y Henri Meilhac y música de Georges Bizet, estrenada en la Sala Favart de París el 3 de marzo de 1875. Ketevan Kemoklidze (Carmen), Alejandro Roy (Don José), Simón Orfila (Escamillo), Berna Perles (Micaela), Andrea Jiménmez (Frasquita), Nerea Berraondo (Mercedes), David Lagares (Zúñiga), andoni Sarobe (Morales), César San Martín (El Dancairo), Igor Peral (El Remendado), Xabier Olza (Lilas Pastia). Irene Olvera, bailaora de flamenco. Escolanía del Orfeón Pamplonés. Juan Gaínza, director de la Escolanía. Coro Lírico de la Asociación Gayarre de Amigos de la Ópera. Íñigo Casalí, director del coro. Orquesta Sinfónica de Navarra. Jean-Louis Grinda, director de escena. Rudy Sabounghi, escenografía y vestuario. Laurent Castaingt, iluminación. Eugénie Andrin, coreografía. Gabriel Grinda, vídeo. Audrey Saint-Gil, directora musical. Producción del Teatro de la Ópera de Montecarlo en colaboración con el Teatro del Capitolio de Toulouse y el Teatro de la Ópera de Marsella. Función inscrita en la temporada de espectáculos de la Fundación Baluarte 2023-2024.

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Lega el mes de febrero y con él, como ya se ha hecho habitual en los últimos años, la ópera al Auditorio Baluarte, en este caso de nuevo con uno de los títulos más emblemáticos del repertorio. Y es que Carmen de Georges Bizet es una ópera que no pierde frescura con el paso del tiempo. En una ciudad como Pamplona, de gustos especialmente tradicionales en esta materia, ya hacía catorce años desde que Carmen subiera a escena por última vez y, un año antes de que se cumpla el 150 aniversario del estreno, hemos podido verla en Baluarte.

Lo hemos hecho en esta producción de la Ópera de Montecarlo, que utiliza una versión de la partitura como mínimo polémica. En lugar de las partes habladas planteadas originalmente por Bizet y sus libretistas, características del género de la ópera cómica francesa, hemos escuchado básicamente los recitativos cantados insertados en su lugar por Ernest Giraud en 1880, concebidos con el ánimo de hacer de Carmen una ópera “respetable”, más ortodoxa y susceptible de ser representada en los grandes centros operísticos.

Es una alternativa válida y que tiene su lugar en la Historia interpretativa de esta obra, porque hablamos de recitativos compuestos con mucho oficio y buena técnica. Sin embargo, lo que se gana en coherencia dramática se pierde en riqueza estilística: más allá de cuestiones filológicas, mantener las partes habladas nos permite apreciar mejor la progresión dramática de esta obra, que se vuelve más solemne y seria conforme la acción se acerca al desenlace, mientras que los recitativos de Giraud tienden a diluir mucho las diferencias entre actos.

Interpretaciones

La gran protagonista de esta función fue, sin duda, la Carmen de Ketevan Kemoklidze, que ha encontrado un equilibrio muy exacto al plantear este difícil personaje. Hablamos de una mezzosoprano de voz poderosa, pero que ella administra muy adecuadamente para ofrecer todas las facetas de este personaje, sin restarle acidez ni acercarse a la vulgaridad. Su actuación fue muy completa durante toda la función y así fue reconocida por el público.

A su lado, Alejandro Roy disponía de una voz muy adecuada para Don José, por su timbre poderoso, penetrante y más bien oscuro. A su interpretación le faltó perfilar mejor el desarrollo del personaje a lo largo de la obra. La capacidad de fraseo desplegada en el cuarto acto y, en menor medida, en el aria de la flor, debería ser el camino para poder ofrecer una actuación más completa e interesante en este papel y superar lo que ofreció en el resto de la parte: una concepción más plana del personaje, que a don José no le conviene.

A Berna Perles le hemos escuchado en Baluarte en una gran variedad de papeles, pero Micaela es seguramente el que más se acerca a su vocalidad. Lo demostró ya desde su encuentro con los soldados al comienzo de la obra y lo refrendó en su dúo con Don José y, sobre todo, en una gran versión de su aria del tercer acto.

El personaje de Micaela es un caramelo envenenado para cualquier soprano; se puede triunfar con él, como en este caso ha hecho Perles, pero antes hay que cantar a gran nivel. Simón Orfila perfiló en conjunto un buen Escamillo, que logró su mejor momento en su dúo con Carmen del cuarto acto. Todo el resto de personajes, con Andrea Jiménez y Nerea Berraondo a la cabeza como Frasquita y Mercedes, ofrecieron eficacia y buen hacer.

La dirección de Audrey Saint-Gil fue muy eficaz durante toda la función. Su principal virtud fue acompañar a los cantantes con diligencia y atención al equilibrio entre foso y escena, cuidando del pulso dramático de la función en su conjunto. Eso sí, le faltó asumir algunos riesgos y dejarse llevar en determinados momentos, (la marcha del cambio de guardia se hizo algo pesada), y también otorgar el peso que se merece a momentos dramáticos determinados, como la salida de Carmen tras lanzarle la flor a Don José o el remanso de paz que debería ser el preludio del tercer acto.

El Coro de la AGAO y la Escolanía del Orfeón Pamplonés mostraron empaste y atención al detalle incluso en sus intervenciones más complejas, como la pelea entre las cigarreras previa a la detención de Carmen. La Sinfónica de Navarra no mostró todas las exquisiteces de la orquestación de Bizet (tampoco fue eso una prioridad para Saint-Gil), pero acompañó con atención y algunos de sus solistas, sobre todo de la madera, tuvieron intervenciones destacadas.

En conjunto, fue una función de Carmen de buen nivel, marcada sobre todo por una protagonista excepcional como Ketevan Kemoklidze, una de las mejores intérpretes del personaje en la actualidad.

Autor entrada: xabier armendariz

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