«POR Y PARA ELLAS» LAS HERMANAS LABÉQUE AL PIANO EN BALUARTE

MÚSICA Xabier Armendáriz

“Por y para ellas”

Domingo, 19 de noviembre de 2023. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Katia y Marielle Labéque, piano a cuatro manos y pianos. Maurice Ravel: Mi madre la oca, (cinco piezas infantiles para piano a cuatro manos), (1910). Philip Glass: Suite de Orfeo, (versión para dos pianos de Michael Riesman a partir de la composición para piano arreglada por Paul Barnes en 2000), (1991). Bryce Dessner: El Chan, (2019). Leonard Bernstein: Canciones de West Side Story, (arreglo para dos pianos de Irwin Kostal), (1957). Concierto inscrito en la temporada de espectáculos de la Fundación Baluarte 2023-2024

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El conjunto conformado por las hermanas Katia y Marielle Labéque es, seguramente, el dúo de pianos más célebre de la era del sonido grabado. Hablamos de dos pianistas técnicamente muy perfectas, que han trabajado juntas durante más de cuatro décadas y que han llevado la realización del repertorio para piano a cuatro manos o para dos pianos a una gran popularidad. Su particular estilismo y su apariencia eternamente juvenil, casi fáustica, ha contribuido a aumentar esa leyenda, y además a ambas intérpretes siempre les han gustado los retos y las conexiones entre la música clásica y la popular. No han dudado en colaborar con artistas pop, cantantes de la tradición folklórica de cada región o con conjuntos historicistas, en su caso.

En Pamplona, hemos visto en concierto muchas veces a las hermanas Labéque, y en esta ocasión se presentaban en Baluarte con un programa especialmente afín a su estilo: abriendo con un clásico del repertorio para esta formación donde ellas han sido referencia y continuando con obras y/o arreglos especialmente encargados por ellas para su propio uso.

La sesión se abría con Mi madre la oca de Maurice Ravel, ciclo de piezas para piano a cuatro manos que es el embrión del ballet para orquesta del mismo nombre. Las hermanas Labéque grabaron en disco hace más de tres décadas la versión de referencia de esta composición, y ahora los resultados fueron bastante distintos. Sonó relativamente apresurada la Pavana para la bella durmiente, igual que parecía difícil que Pulgarcito pudiera entretenerse en lanzar migas de pan para marcar el camino de vuelta a su hogar con semejante prisa. Pero poco a poco las Labéque entraron en materia y ganaron al público con la calidad de su sonido y con el singular manejo del rubato en unos seductores Entretenimientos de la bella y la bestia. En fin, fue una interpretación de calidad, pero los milagros ocurren sólo una vez.

Siguió la sesión con dos obras que responden, con matices, a lo que se ha dado en llamar la estética minimalista. La suite de Orfeo de Philip Glass contiene materiales propios de la ópera de este compositor, que utilizó para ella un libreto de Jean Cocteau, el ideólogo del Grupo de los Seis Franceses, partidario de una música sencilla y fácil de comprender, también algo mecánica a veces. Es un estilo musical del que también se hace eco Philip Glass en su obra y con el que las Labéque sintonizan especialmente, así que ofrecieron una lección interpretativa en esta obra. Menos satisfactoria resultó la interpretación de El Chan de Bryce Dessner, que ofrece una obra de tinte oscuro, altamente evocadora de abismos y profundidades mayores. Las Labéque intentaron presentar esta obra con una visión más virtuosística, no tan ascética como propone la estética del minimalismo clásico, pero no es eso lo que la obra pide.

Se cerraba la sesión con Canciones de West Side Story, el arreglo que Irwin Costal, orquestador original del musical, realizó a instancias de las dos pianistas francesas. Hablamos de un arreglo eficaz, que incluye algunos de los fragmentos de la obra que el propio Bernstein dejó fuera de las Danzas sinfónicas, como el célebre “America”, pero que no incluye otros fragmentos muy conocidos, como el Mambo. Aquí las Labéque mostraron su maestría en todos los aspectos, con una compenetración máxima y atención a todos los detalles. La reacción del público fue entusiasta y las Labéque correspondieron con uno de los Cuatro movimientos de Philip Glass, otra obra escrita especialmente para ellas.

En conjunto, fue una oportunidad de escuchar a las hermanas Labéque en el repertorio que mejor manejan y seguir asombrándose de los frutos que esta pareja sigue deparando al panorama musical, después de tanto tiempo.

Autor entrada: xabier armendariz

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