Pasión San Mateo Bach Robert King 23/03/2013

 Bach de hoy

 

Sábado, 23 de Marzo de 2013. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Johann Sebastian Bach: La Pasión según San Mateo, BWV 244, (1727). Charles Daniels (Evangelista), Jan Martinik (Jesús), Julia Doyle (Soprano de arias), Joshua Ellicott (tenor de arias), etc. Coro y Orquesta de The King’s Consort. Robert King, director. Concierto inscrito en la temporada de espectáculos de Baluarte Febrero-Mayo 2013.

 

En los oficios del Jueves Santo de hace dos años, el arzobispo de Pamplona Francisco Pérez abría su homilía citando a Benedicto XVI: “Un humanismo sin Dios es un humanismo inhumano”. Con esta afirmación, ambos manifestaban su preocupación por la creciente secularización del mundo actual, centrado en los bienes materiales y olvidado de la vertiente espiritual del ser humano.

Independientemente de la opinión que nos merezca esta afirmación, parece claro que el fenómeno también se manifiesta en la interpretación musical. Cada vez con más frecuencia, los directores prefieren resaltar los aspectos más profanos de la música religiosa que interpretan, como aires de danza o pasajes más dramáticos y teatrales. Robert King no fue una excepción.

El director británico entiende la Pasión según San Mateo de Bach como un drama humano. Parece decirnos que la muerte de Jesús es lamentable, en cuanto que lo es la condena de una persona inocente, que no había hecho daño a nadie; poco rastro queda de la dimensión divina que el cristianismo encuentra en él. Así, los corales fueron tomados de pasada, al igual que las escenas de la institución de la Eucaristía o la unción en Betania. Sin embargo, la viveza general de los recitativos propició momentos de gran dramatismo. La imprecación de Jesús a sus discípulos, incapaces de velar junto a él ni una hora, o la escena subsiguiente del prendimiento alcanzaron gran fuerza y poder.

El equipo vocal fue en conjunto sólido. Charles Daniels fue un Evangelista eficaz, a despecho de algún momento un tanto afectado, como le ocurrió al dar cuenta de los lamentos de San Pedro tras negar a Jesús. Jan Martinik como Jesús se esforzó por matizar al máximo el texto, algo que no era fácil considerando el tempo propuesto desde el podio. Julia Doyle resolvió con gran musicalidad sus arias, y su “Aus Liebe will mein Heiland sterben” fue lo mejor de toda la función. El tenor Joshua Ellicott, con un instrumento más potente que Daniels, también alcanzó grandes cotas de calidad en sus intervenciones. El inexplicablemente anónimo bajo de arias cumplió su papel con creces. De entre los solistas anunciados, sólo el contratenor sustituto flaqueó con respecto a los demás; aunque el “Ervarme dich” fue bien resuelto, su voz mostró poca capacidad para imponerse sobre la orquesta y el papel pareció excesivo para él. Por otra parte, ¿por qué no se anunció en el programa qué cantantes iban a hacerse cargo de cada personaje?

El resto de solistas procedía del coro, una formación muy disciplinada que ofreció asimismo momentos de altísimo voltaje, en especial la mayor parte de las intervenciones de las turbas. La orquesta no resultó siempre técnicamente perfecta, pero algunos solistas lograron grandísimas prestaciones, como el violinista en el citado “Ervarme dich”.

En conjunto, fue una velada interesante, muestra de la forma en la que hoy se suele interpretar a Bach. Los  conjuntos más grandes generalmente  hacen  versiones que dejan más clara la dimensión religiosa de esta obra, pero la gloria de Bach permanece, en todo caso, por los siglos de los siglos.

 

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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