«MUESTRARIO» A CARGO DE SONDRA RADVANOVSKY EN BALUARTE

MÚSICA Xabier Armendáriz

“Muestrario”

Martes, 9 de enero de 2024. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Sondra Radvanovsky, soprano. Anthony Manoli, piano. Obras de Henry Purcell, Georg Friedrich Händel, Sergei Rachmaninov, Richard Strauss, Ferenc Liszt, Jake Heggie y Umberto Giordano. Concierto incluido en la temporada de espectáculos de Fundación Baluarte 2023-2024.

___________________

Escuchar a las primeras figuras del canto operístico en recital puede ser, en ocasiones, desconcertante. Teniendo en cuenta que sus principales actuaciones son sus apariciones en representaciones de óperas completas, los recitales vocales de cantantes de ópera famosos suelen tener programas más bien dispersos. Si el concierto es con orquesta, en ocasiones ésta termina tocando más tiempo en solitario que acompañando al cantante de turno, y en cualquier caso, el verdadero interés de la velada depende de la manera en que pueda apreciarse al cantante de turno en el repertorio que le es propio.

En el concierto que nos ocupa, que sigue la serie de recitales de grandes cantantes de ópera que se vienen ofreciendo anualmente en Baluarte, teníamos ocasión de escuchar a Sondra Radvanovsky, soprano estadounidense que es actualmente la cantante más solicitada para los papeles protagonistas de ópera italiana del siglo XIX, más aún desde que Anna Netrebko ha sido obligada a quedar en un segundo plano por su apoyo en otro tiempo a Vladimir Putin. Radvanovsky se presentaba en Pamplona con un programa sin ningún hilo conductor evidente, que ella misma defendió en sus distintas intervenciones habladas como un autorretrato, marcado por los sentimientos de amor y de pérdida.

Fueron constantes las menciones de su madre, fallecida hace dos años por un tumor cerebral, y el programa abundaba en obras que tienen un importante componente personal para la propia cantante, como el lamento de Dido de Dido y Eneas de Purcell, (la primera aria operística que aprendió), la principal aria de Cleopatra en Giulio Cesare de Händel, (la primera aria que aprendió como soprano) o las canciones de Rachmaninov, emotivamente dedicadas a la memoria del gran barítono ruso Dimitri Hvorostovsky. Sorprendió positivamente la presencia de Richard Strauss en programa, (un autor nuevo para ella), y también el ciclo de los Tres sonetos de Petrarca de Ferenc Liszt, más conocidos por sus arreglos para piano solo presentes en la monumental serie de los Años de peregrinaje. Y fue muy emotivo escuchar “If I had known”, con textos de la propia Radvanovsky dedicados a su madre por su fallecimiento y música del estadounidense Jake Heggie. Pero la ópera italiana del siglo XIX, el repertorio que ha hecho célebre a la soprano, estuvo casi ausente: sólo “La mamma morta” de Andrea Chenier de Giordano en el programa oficial, y las tres propinas, que fueron las principales arias de las protagonistas en Adriana Lecouvreur de Cilea, La forza del destino de Verdi y Gianni Schicchi de Puccini.

Lo primero que sorprendió al público de Baluarte en este recital fue el poderío vocal de Sondra Radvanovsky, desbordado en amplios sectores de la primera parte del recital. Las arias barrocas sonaron con muy poca naturalidad y con un fraseo algo ampuloso, y las canciones de Rachmaninov parecían escritas por Puccini. Sin embargo, los lieder de Richard Strauss la encontraron en mejor disposición vocal y, con la ayuda de un acompañante eficiente como lo fue en todo momento el pianista Anthony Manoli, ofreció un “Morgen” de gran interés. Pero fue en la segunda parte cuando el recital levantó el vuelo de verdad, sobre todo en la canción de Jake Hedgie, donde empezamos a observar el abanico de expresiones de gran dulzura de la que Radvanovsky también es capaz. Y fue en el repertorio italiano del XIX donde Radvanovsky dio lo mejor de sí misma, fraseando con exquisito gusto y demostrando que la música de Puccini o Cilea puede ser verista y estar cargada de emociones, pero debe cantarse con la misma pureza de fraseo que las grandes escenas líricas de Donizetti o Bellini.

En conjunto, fue un muestrario de una cantante como Sondra Radvanovsky, a la que pudimos escuchar en una serie de registros que habitualmente no asociamos con su arte, pero que no nos resultó completamente satisfactorio. Escuchar a grandes cantantes en Pamplona es un privilegio, pero más importante aún es que podamos apreciar su arte en la plenitud de su especialidad.

Autor entrada: xabier armendariz

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *