María Bayo Rubén Fernández Aguirre 28/10/2013

Diez años de Baluarte (I)

 

Lunes, 28 de Octubre de 2013. Sala de Cámara del Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. María Bayo, soprano. Rubén Fernández Aguirre, piano. Canciones de concierto y romanzas de zarzuelas de Georges Bizet, Carlos Guastavino, Antón García Abril, Ernesto Lecuona, Gerónimo Giménez y Ruperto Chapí. Concierto inscrito en los actos de conmemoración del X aniversario de la inauguración del Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona.

 

Se intuía que este  concierto  era  especial. Los responsables del Auditorio, con Javier  Lacunza a la cabeza, daban la bienvenida a los asistentes. El ambiente recogido e íntimo de la Sala de Cámara propiciaba  una mayor familiaridad que de costumbre, y todo estaba dispuesto para que reinara atmósfera de celebración.

Antes de que comenzara la velada, se proyectó un vídeo conmemorativo del décimo aniversario de la apertura de la sede. El vídeo es un breve reportaje en donde se reúnen testimonios de responsables de Baluarte en todas sus facetas, con alguna alusión a producciones especialmente significadas. Después del vídeo, hubo un discurso de agradecimiento a cargo de Javier Lacunza, que asimismo presentó a María Bayo, a quien se le agradeció por su apoyo desde el inicio del proyecto   y su presencia en diferentes producciones.

Y después empezó la música. Para esta ocasión, se reunió un programa elaborado de manera muy inteligente, aprovechando obras de uno y otro lado del Atlántico. Desde las canciones de Bizet, con su exotismo habitual a flor de piel, hasta las de Lecuona, con su aire decadente y salonístico tan propio del comienzo del XX, pasando por el salero a raudales de las romanzas de zarzuela. Un programa largo, complejo e intenso para cantante, pianista y público, que resultó muy apropiado.

María Bayo demostró en este concierto un estado vocal óptimo. Puede que en los graves el timbre de su voz se vuelva algo opaco, pero mantiene un centro y un agudo de considerable calidez. En todo caso, más que por su calidad vocal, fuera de toda duda, María Bayo interesó especialmente por su manera de dramatizar los textos. Por citar el más conocido, el famoso “Se equivocó la paloma” musicalizado por Guastavino, hizo en él un recital de matización, dotando al texto de Alberti de una riqueza de significado aparentemente insólita. Pero donde más brilló la soprano de Fitero fue, sin duda, en las dos romanzas de zarzuela, y muy especialmente en “La tarántula e un bicho mu malo” de La Tempranica de Giménez, dicha con gracia, salero y perfección técnica. Fue ésta la primera de las tres propinas que Bayo hubo de ofrecer, ante un público entregado.

La gran sorpresa para muchos fue el acompañamiento de Rubén Fernández Aguirre. El pianista bilbaíno, acompañante habitual de muchas de las principales voces españolas de hoy, demostró por qué está tan cotizado. Realizó un acompañamiento diligente, preciso, destacando en los pasajes en los que debía y aportando de su cosecha algunos detalles humorísticos, como el glissando en la obra referida de Giménez. Su labor fue clave para conseguir los excelentes resultados musicales que se alcanzaron.

En conjunto, asistimos a una velada íntima y acogedora en donde tuvimos a  las más importante cantante navarras de las últimas décadas “como en el cuarto de estar de nuestra casa”, parafraseando a Javier Lacunza. Desde luego, las celebraciones del décimo aniversario de Baluarte difícilmente podían empezar mejor.

 

  

Autor entrada: Xabier Armendariz

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