«LA PASIÓN DEL TRICENTENARIO» DE J.S. BACH CON LA CENTRA BAROCHORCHESTER EN BALUARTE

  MÚSICA Xabier Armendáriz

“La Pasión del tricentenario”

Domingo, 17 de marzo de 2024. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Jakob Pilgram (Evangelista), Christian Wagner (Jesús y bajo de arias), Francesc Ortega (Pilato), Guglielmo Buonsanti (Pedro). Shira Patchornik, soprano. Sara Mingardo, mezzosoprano. Mirko Ludwig, tenor. Orquesta Barroca La Cetra. Conjunto Vocal de Basilea. Andrea Marcon, director. Johann Sebastian Bach: La Pasión según San Juan, BWV 245, (1724). Concierto inscrito en la temporada de abono de la Fundación Baluarte 2023-2024.

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Johann Sebastian Bach no era la primera opción cuando el Consejo Municipal de Leipzig eligió al que sería el nuevo Kantor de la Iglesia de Santo Tomás en 1723. El candidato obvio había sido Georg Philipp Telemann, el compositor radicado en regiones germanoparlantes más famoso de Europa, que además había estudiado en su día en la ciudad. Al no estar él disponible, se estudiaron otras posibilidades de músicos también muy competentes. Pero al final fue Johann Sebastian Bach quien tomó el puesto y creó allí, a lo largo de sus siete primeros años en Leipzig, el corpus musical más importante destinado al servicio de la liturgia luterana. Ya en 1724, Bach presentaba una versión musical del relato de la Pasión en forma de oratorio, una costumbre introducida muy recientemente en Leipzig y que el propio Bach desarrollaría con otra obra cimera, (la Pasión según San Mateo) y otras dos, tal vez tres, que hemos perdido o podemos reconstruir con poca seguridad.

Así pues, se cumplen en 2024 los trescientos años de la primera vez que Johann Sebastian Bach hizo interpretar su Pasión según San Juan, en una redacción que no conservamos pero debió de ser bastante diferente a la que habitualmente utilizamos en concierto, que bebe más bien de las variantes que el propio compositor introdujo en interpretaciones posteriores de la obra. Andrea Marcon se presentaba en Pamplona con la Orquesta Barroca La Cetra para ofrecer este clásico de la Semana Santa y consiguió resultados modélicos en muchos aspectos.

Lo fue la dirección del propio Andrea Marcon, muy bien pensada en todos los detalles. El director italiano ofreció una lectura muy bien calculada, a tempi muy moderados y contemplando todos los aspectos de la partitura. Fueron notables las intervenciones de las turbas, (para nada aceleradas, sino buscando la máxima transparencia), y magníficos los corales. Pero lo más interesante resultó la realización de los recitativos y la elección de los instrumentistas para el bajo continuo: clave para la narración del Evangelista, frente a órgano, tiorba y viola da gamba para las intervenciones de Jesús. Se recreó así la aureola de cuerdas que Bach escribió explícitamente en la Pasión según San Mateo, y como se pide en esta obra también desapareció la viola da gamba en la intervención última de Jesús; todo un hallazgo. Por otra parte, en la orquesta había algunas grandes figuras de la interpretación musical históricamente informada, y los solistas demostraron un magnífico nivel, sobre todo Teodoro Baù en el obligado de viola da gamba de “Es ist vollbracht”.

Los otros ingredientes fundamentales para el éxito de una Pasión bachiana son los responsables de las partes del Evangelista y de Jesús. Jakob Pilgram ofreció un Evangelista muy logrado, con voz más que adecuada para el papel y expresividad franca y directa, sin excesos. A su lado, Christian Wagner hizo un Jesús ideal, con su punto de exigencia en sus intervenciones; en sus arias, también ofreció calidad de fraseo, pero quizá no destacó tanto. En cuanto a las arias, la cantante más destacada era a priori Sara Mingardo, que ofreció su mejor momento en un conmovedor “Es ist vollbracht” donde, como ya hemos dicho, la aportación de la viola da gamba fue clave, pero seguramente sorprendió más la participación de Shira Patchornik, de voz fresca y ligera, muy apropiada para su cometido y en general un descubrimiento muy interesante. Por otra parte, la disciplina del Conjunto Vocal de Basilea fue ejemplar durante toda la sesión. Es cierto que la obra admite agrupaciones vocales más amplias, pero la contundencia del Conjunto Vocal de Basilea fue también adecuada y no se echó de menos tampoco un coro más numeroso.

Al final de la sesión, Andrea Marcon quiso mantener unos segundos más de silencio tras el coral que cierra la obra. El impaciente público de Baluarte nos impidió disfrutar de ese momento con toda su intensidad, pero por lo demás el tricentenario de La Pasión según San Juan de Bach tuvo una celebración a la altura.

Autor entrada: xabier armendariz

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