LA OSN, ORFEÓN Y AMIGOS ÓPERA INTERPRETAN «MARINA DE VERDAD» EN BALUARTE

MÚSICA Xabier Armendáriz

‘Marina’, de verdad

Martes, 19 de octubre de 2021. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Marina: Drama lírico en tres actos con libreto de Francisco Camprodón revisado para la versión operística por Miguel Ramos Carrión y música de Emilio Arrieta, estrenada como zarzuela en el Teatro del Circo de Madrid el 21 de Septiembre de 1855 y como ópera en en el Teatro Real de Madrid el 16 de Marzo de 1871. Andrea Jiménez (Marina), José Luis Sola (Jorge), Borja quizá (Roque), Pablo Ruiz (Pascual), Andoni Sarobe (Alberto), Elena Miral (Teresa), Darío Maya (Marinero). Coro Lírico de la Asociación Gayarre de Amigos de la Ópera. Íñigo Casalí, director del coro. Orfeón Pamplonés. Igor Ijurra, director del coro. Orquesta Sinfónica de Navarra. Jose Miguel Pérez Sierra, director. Producción en versión de concierto. Concierto inscrito en la temporada de espectáculos de la Fundación Baluarte 2021-2022.

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La Fundación Baluarte y la Orquesta Sinfónica de Navarra se están volcando con el bicentenario de Emilio Arrieta. A lo largo de estos próximos meses, podremos escuchar varias de las obras del compositor de Puente la Reina, entre ellas varias novedades importantes. El tratamiento de este aniversario es ejemplar en muchos aspectos y marca un contraste bastante llamativo con las principales instituciones musicales madrileñas, donde va a tener mucha menor resonancia. Es particularmente notable el caso del Teatro Real, que bien podría haber aprovechado el año para programar alguna de sus óperas, incluso quizá Marina, cuyo estreno como ópera fue allí hace ciento cincuenta años.

Por supuesto, era lógico que los actos conmemorativos del bicentenario de Arrieta incluyeran una interpretación de Marina y, en efecto, la temporada de la Fundación Baluarte se abría con una versión en concierto de la composición. Al contrario que en la versión escénica más reciente que se vio de la obra en Pamplona, (Teatro Gayarre, 2014), se realizaron buena parte de los cortes tradicionales que se practican sobre la partitura, pero hay que recordar que fue el propio compositor quien los propuso y, en cualquier caso, no se pierde al adoptarlos nada esencial. El reparto era muy atractivo y contaba con dos grandes figuras locales. El resultado musical fue, en general, francamente logrado, sobre todo en lo orquestal y coral.

Andrea Jiménez demostró que reúne casi todos los atributos necesarios para realizar una interpretación modélica del personaje de Marina. La voz tiene entidad más que suficiente y la soprano conoce bien la técnica belcantista que hace falta en esta composición, dominando el fraseo y las agilidades. Una vez superados los nervios iniciales, sólo le faltó un último grado de seguridad en la zona aguda, donde con buen criterio decidió no correr excesivo riesgo. En cualquier caso, fue una muy buena aproximación inicial.

José Luis Sola no posee la voz más hermosa del panorama lírico ni dispone de los agudos más firmes, pero ofreció un Jorge lleno de arrojo y decisión y, en momentos puntuales, demostró que sabe cómo frasear con hondura (“Son las alas del deseo”). En el siempre esperado brindis, ofreció su mejor nivel y ese momento se elevó, con la gran actuación del coro, en uno de los puntos álgidos de la función.

Tanto Borja Quiza como Pablo Ruiz demostraron su entidad vocal en los personajes de Roque y Pascual, cantando con empaque y decisión; se les escaparon algunos matices de sus personajes, pero aportaron una contundencia verdiana a la interpretación que nunca viene mal en esta obra. El resto de personajes tiene un papel más secundario y fueron muy bien servidos por sus respectivos intérpretes.

Jose Miguel Pérez Sierra firmó una de sus mejores actuaciones en Pamplona con una interpretación especialmente animada, dramática y convencida. En sus manos, parecía evidente que el director contempla esta partitura como una obra maestra, acaso a la altura de Rigoletto o Il trovatore. Hubo momentos quizá demasiado acelerados, (“Yo, tosco y rudo trabajador”, la habanera), pero su labor permitió escuchar muchos detalles de la orquestación que casi nunca salen a la luz, gracias a una orquesta que mostró su mejor forma. Además, la tensión dramática no decayó en ningún momento. El Coro de la AGAO y el Orfeón Pamplonés ofrecieron una prestación de gran contundencia y vigor.

En conjunto, fue una interpretación muy lograda de Marina de Emilio Arrieta, que llevó la producción del compositor de Puente la Reina a lo más alto.

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Autor entrada: xabier armendariz

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