LA ORQUESTA SINFÓNICA DE NAVARRA, AMIGOS ÓPERA Y CORAL AIZAGA CON «EXIGENCIA VOCAL» EN BALUARTE

CLÁSICA Xabier Armendáriz

«Exigencia vocal»

Jueves, 20 de Octubre de 2022. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. San Franco de Sena: Drama lírico en tres actos con libreto de José Extremera y música de Emilio Arrieta, estrenada el 27 de Octubre de 1883 en el Teatro Apolo de Madrid. Alejandro Roy (Franco), Beatriz Díaz (Lucrecia), Javier Franco (Federico), Frederic Jost (Mantso), Julen Jiménez (Dato), Itsaso Loinaz (Lesbia), Patricio Poncela (Narrador). Coro Lírico de la Asociación de Amigos de la Ópera. Miembros de la Coral Aizaga. Íñigo Casalí, director del coro. Orquesta Sinfónica de Navarra. Jose Miguel Pérez Sierra, director. Producción en versión de concierto. Concierto incluido en la temporada de espectáculos de la Fundación Baluarte 2022-2023.

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PROGRAMAR óperas en versión de concierto es un asunto delicado. A nuestro juicio, este tipo de representaciones deberían reservarse para obras con gran potencial sinfónico o para ocasiones en las que se cuenta con cantantes excepcionales, que hagan olvidar al público que no hay representación escénica. Sin embargo, se utilizan también las versiones en concierto para producir obras infrecuentes, algo que no siempre les hace un favor a las obras anunciadas.

Es la fórmula que se eligió en 2021 para presentar San Franco de Sena de Emilio Arrieta, una de las producciones líricas tardías del autor de Puente la Reina y, al parecer, una de sus obras preferidas. Tras la cancelación de la audición que debía haberse realizado entonces, coincidiendo con el bicentenario del nacimiento del compositor, un año después hemos podido escuchar por fin esta zarzuela. Hablamos de una obra con enjundia musical y cargada de influencias belcantistas, donde se nota que, por momentos, Arrieta pretendió repetir el éxito de Marina, como se demuestra en ese brindis que abre el segundo acto. Hay números musicales de cierta inspiración melódica y los numerosos coros tienen entidad. El argumento es algo enrevesado, pero no menos que algunas óperas de gran repertorio como Il trovatore de Verdi. Lo que seguramente ha apartado esta obra del repertorio lírico zarzuelístico es que sus exigencias vocales son considerables, incluso para los papeles teóricamente secundarios, y no es fácil que los cantantes capitalicen ese esfuerzo convirtiéndolo en aplausos.

Para esta ocasión, se ha reunido un reparto de cantantes capaces, pero varios de ellos no poseían todas las características necesarias para hacer brillar la obra plenamente. Así, Alejandro Roy compuso un Franco arrojado, aprovechando una voz potente y sin problemas en los agudos, pero su emisión es muy oscura y le faltó sensibilidad belcantista para redondear el papel. Al comienzo, costaba distinguir la voz de Beatriz Díaz, que cantaba el papel de Lucrecia, de la de Itsaso Loinaz, que se hacía cargo del papel de Lesbia. Posteriormente, Díaz sí aprovechó bien su gran romanza del tercer acto, donde ofreció el mejor fraseo de toda la sesión. Javier Franco demostró el mordiente vocal propia de un barítono verdiano que pide la parte de Federico. Frederic Jost ofreció un Mantso cargado de humanidad, especialmente en sus intervenciones más importantes, en el primer acto. Itsaso Loinaz defendió con soltura las coloraturas de su escena en el primer acto con la Lucrecia de Beatriz Díaz. Por último, la parte de Dato, criado del protagonista, está destinada supuestamente a un tenor cómico, pero la escritura vocal requiere a un cantante de superior entidad. Julen Jiménez se manejó mejor en el tercer acto, una vez pasadas las complicadas agilidades a las que debía hacer frente en el primero.

Eliminar los diálogos de una obra como ésta es una exigencia derivada de la interpretación en concierto y la narración, leída por Patricio Poncela con menos pausa de la necesaria, situaba adecuadamente a los espectadores en el drama. La Orquesta Sinfónica de Navarra y el Coro de la Asociación de Amigos de la Ópera, convenientemente reforzado, tuvieron una buena actuación, guiados por la mano conocedora de Jose Miguel Pérez Sierra, más atento a la teatralidad del conjunto que a ayudar a los cantantes con menor capacidad de proyección.

En conjunto, fue una recuperación de San Franco de Sena realizada con voces buenas, aunque no suficientes para una obra tan compleja y exigente. Este último era un factor especialmente importante, porque al ofrecerse la obra en concierto, el público podía centrarse en el rendimiento vocal de los cantantes.

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Autor entrada: xabier armendariz

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