LA ACADEMIA MÚSICA ANTIGUA DE BERLÍN HACE «INMORTAL» EL MESIAS DE HÄNDEL

MÚSICA X. Armendáriz

«Inmortal»

Jueves, 22 de diciembre de 2022. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. El Mesías: Oratorio bíblico en tres actos con libreto recopilado por Charles Jennens y música de Georg Friedrich Händel, estrenado en el Fishamble Street Hall de Dublín el 13 de Abril de 1742. Julia Doyle, soprano. Tim Mead, contratenor. Thomas Hobbs, tenor. Roderick Williams, barítono. Coro de Cámara de la RIAS de Berlín. Academia de Música Antigua de Berlín. Justin Doyle, director. Concierto inscrito en la temporada de espectáculos de Fundación Baluarte 2022-2023.

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Pasan los tiempos y El Mesías no envejece. El oratorio, compuesto por Georg Friedrich Händel, sigue siendo un clásico de la Navidad, aunque no fuera éste el período del año para el que fue pensada la obra. Hablamos de una de las primeras composiciones, excluido el canto gregoriano, que se ha interpretado sin interrupción desde la fecha de su estreno hasta ahora, aunque en otros tiempos se presentara con un aspecto que, seguro, Händel no habría reconocido: orquestas enormes, coros más gigantescos todavía, carácter solemne… Los Mesías victorianos de Thomas Beecham y Malcolm Sargent fueron legendarios, y aunque Adrian Boult se ciñó a la orquestación de Händel, el carácter solemne del conjunto no se perdió.

La llegada de las interpretaciones de las obras del Barroco con instrumentos de época otorgó de repente a este repertorio una nueva luz. Han barnizado obras como El Mesías y las han llenado de color y vida, también de drama. El efecto es como cuando se restaura una pintura después de cierto tiempo de abandono. Nos hemos acostumbrado a escuchar los principales oratorios de Bach y Händel con orquestas y coros reducidos, pero nos sigue sorprendiendo que, sobre todo en el caso del autor de Halle, estos grandes iconos de la música tengan un componente teatral, a veces incluso impresionista. El Mesías, con su pormenorizado relato indirecto de la vida de Jesús a través de los profetas del Antiguo Testamento, es buena prueba.

En el concierto que nos ocupa, tuvimos ocasión de escuchar nuevamente El Mesías de Händel en Baluarte. Hablamos de una versión verdaderamente completa, casi sin cortes, (no se escuchó la segunda parte de la sinfonía pastoral), dirigida por Justin Doyle. Fue una versión eminentemente operística, llevada con muy buen pulso y sin casi precipitaciones, (la excepción fue “He shall feed his flock”, tomada con presteza), y muy atenta a los giros del texto y a su plasmación en los acompañamientos de la orquesta. También fueron muy bien subrayados externamente los golpes de efecto de la orquestación händeliana, como la primera aparición de las trompetas o la irrupción de los trombones en el Aleluya. Además, todos los cantantes gozaron de libertad plena para ornamentar en sus arias cuanto quisieron, algo que aprovecharon con creces y generalmente con gran acierto. La Academia de Música Antigua de Berlín es el mejor conjunto especializado en este repertorio, y el Coro de Cámara de la RIAS de Berlín funcionó con precisión absoluta.

Los cuatro solistas fueron muy adecuados para sus respectivas partes. Julia Doyle mantiene la frescura vocal que le conocemos; parece un trasunto actual de la histórica Emma Kirkby, pero con más personalidad que aquélla y un carácter más expansivo en sus ornamentaciones. A la voz de Tim Mead no le sobra atractivo, pero es penetrante y el cantante la maneja con musicalidad; sus ornamentaciones son muy imaginativas. Thomas Hobbs conoce perfectamente el estilo y destaca por la regulación de la voz. Por último, Roderick Williams no arriesgó especialmente con las agilidades, (el tempo en “Why do the nations” fue prudente), y perdía brillo en los agudos, como pudo observarse en las ornamentaciones que añadió a “The trumpet shall sound”, pero fue el solista vocal más atento a las inflexiones del texto.

Fue un Mesías que puso el texto, musical y literario, por encima de todo. Una interpretación disfrutada por el público, (hubo que repetir el Aleluya al final), que demostró cuánto debe el Händel autor de oratorios al Händel compositor de óperas.

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Autor entrada: xabier armendariz

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