Música Xabier Armendáriz
“Imaginación”
Viernes, 31 de octubre de 2025. Teatro del Museo de la Universidad de Navarra. Ariadna Martínez, soprano. Leticia Vergara, mezzosoprano. Julen Jiménez, tenor. Sebastiá Peris, barítono. Iosu Yeregui, bajo. Agrupación Coral de Cámara de Pamplona. Naiara Egaña, Rinaldo Zhok, Amaia Zipitria y Cristina Santin, pianos. Salvador Tarazona, Isaac Irimía y Darío Antón. Jon López y Martxel Rodríguez, coreografía. Led Silhouette Ballet. David Gálvez, director. Igor Stravinsky: Las bodas, (1917). Federico García Lorca: Música incidental para Bodas de sangre. Carlos Suriñach: Concierto para piano y orquesta, (versión para coro, cuatro pianos y percusión). Concierto inscrito en el Ciclo Museo en Danza 2025.
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El ballet Las bodas de Igor Stravinsky ocupa un lugar muy especial en la carrera creativa del compositor. Hablamos de una obra que conoció su versión definitiva en 1923, gracias al apoyo de Winnaretta Singer, mecenas que organizaba un célebre salón donde se reunían algunos de los principales artistas e intelectuales del París de los años 1920. En ese contexto, se pudo escuchar por primera vez esta composición singular, considerando sobre todo el orgánico necesario para su interpretación (coro, cuatro pianos y percusión). Por otra parte, y esto es lo más importante, la obra supone un acabado ejemplo de la transición creativa que Stravinsky estaba conociendo en aquellos años. Por una parte, su argumento se basa en el rito nupcial de las tribus que habitaban Rusia antes de la llegada del cristianismo a la región y, por momentos, la música muestra un primitivismo comparable a lo que se escucha en La consagración de la primavera; sin embargo, el propio conjunto instrumental mencionado, relativamente modesto en tamaño, y la escritura demuestran rasgos de una cierta estilización, un aspecto que Stravinsky fue acentuando en su carrera creativa posterior.
Con todo, pocas veces se da la ocasión de poder escuchar esta obra en concierto. Por una parte, reunir los efectivos adecuados para su interpretación no es fácil, (no olvidemos que se necesitan cuatro pianos), y con su media hora escasa, la composición no parece poder completar una sesión. En el espectáculo que nos ocupa, David Gálvez ha encontrado una combinación muy interesante: se ha completado el ballet de Stravinsky con una reelaboración del Concierto para piano y orquesta de Carlos Suriñach, compositor catalán exiliado en Estados Unidos hoy más reconocido por completar los fragmentos de Iberia de Isaac Albéniz que no orquestó Enrique Fernández Arbós, y se han introducido varias canciones arregladas por Federico García Lorca. Esta última incorporación permitía enlazar Las bodas de Stravinsky con Bodas de sangre, una obra teatral que trata el asunto con una crudeza todavía mayor. De hecho, la coreografía ofrecida en este espectáculo por Led Silhouette Ballet exploraba precisamente el aspecto más oscuro de ambas obras, aunque curiosamente limitando el aspecto más ritualista de la obra de Stravinsky.
Musicalmente, la realización adquirió un nivel realmente notable. David Gálvez ofreció una rigurosa interpretación de la partitura stravinskiana, pero sin renunciar a los momentos puntuales más líricos que aparecen en la obra. Sin duda, ayudó el hecho de poder contar con un homogéneo equipo vocal, que complementó perfectamente a una Coral de Cámara de Pamplona disciplinada y bien preparada. Pero quizá los mejores momentos en lo vocal se escucharon en las canciones de Federico García Lorca, sobre todo en la célebre Nana, uno de los puntos culminantes del espectáculo.
En conjunto, fue un montaje imaginativo y muy bien pensado para poder presentar ante el público una composición tan inhabitual como fundamental en el catálogo de Igor Stravinsky.

