«CRECIENDO» CON LA ÓPERA TOSCA EN EL MUSEO UNIVERSIDAD DE NAVARRA

MÚSICA Xabier Armendáriz

“Creciendo”

“TOSCA”

Martes, 16 de abril de 2024. Teatro del Museo de la Universidad de Navarra. Tosca: Drama lírico en tres actos con libreto de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa y música de Giacomo Puccini, estrenado en el Teatro Costanzi de Roma el 14 de Enero de 1900. Ana Lucrecia García (Floria Tosca), Facundo Muñoz (Mario Cavaradossi), Jorge Tello (Barón Scarpia), Darío Maya (Sacristán), Christian Díaz (Cesare Angelotti), Julen Jiménez (Spoletta), Aitor Kamiruaga (Carcelero), Andoni Sarobe (Sciarrone), Leyre Lucas (Un pastor). Coro de la Universidad de Navarra. Ekhi Ocaña, director del coro. Coro de la Asociación Gayarre de Amigos de la Ópera. Javier Echarri, director del coro. Orquesta Sinfónica de la Universidad de Navarra. Liuba Cid, dirección de escena. Jesús Palazón, iluminación. Borja Quintas, director musical. Producción del Museo de la Universidad de Navarra y la Asociación Gayarre de Amigos de la Ópera.

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El arranque de Tosca de Giacomo Puccini es uno de los más singulares de la historia de la ópera. Tras tres poderosos acordes, un acompañamiento orquestal agitadísimo introduce la presencia de un fugitivo en escena. Cesare Angelotti, líder político liberal, se refugia en una iglesia y busca a tientas la llave de la capilla donde su hermana, la Marquesa de Attavanti, le ha dejado ropas de mujer que le permitirán escapar de la persecución del gobierno absolutista. Puccini retrata el momento con total precisión: un recitativo particularmente tenso, donde el barítono que canta a este personaje que en realidad es secundario debe mostrar su impaciencia, sus dudas…

Así se inicia el gran proyecto que este año ha preparado el Museo de la Universidad de Navarra junto a la Asociación Gayarre de Amigos de la Ópera. Hablamos de un programa iniciado en 2022 con La zarzuela de los paraguas y que, por primera vez, plantea la representación completa de una ópera. Alumnos de la Universidad de Navarra han participado en el diseño y la preparación de la producción escénica, se han desenvuelto como figurantes y han cantado en el coro junto con los cantantes del Coro de la AGAO; la Orquesta era la de la propia Universidad. Hablamos de un proyecto preparado con mucha ilusión y plasmado escénicamente en una producción tradicional y efectiva, al menos a juzgar por la entusiasta reacción del público.

Pero el resultado final de una función de ópera depende, en buena medida, del reparto vocal que se consiga reunir. En esta ocasión, se ha contado con un reparto formado por voces experimentadas, algunas de ellas incluso en grandes teatros. Todas ellas llegaban en plenitud a la sala y no hubo ningún problema para entender los textos. Por diferentes razones, la función tardó en tomar temperatura, pero a partir del segundo acto hubo grandes momentos.

La soprano venezolana Ana Lucrecia García empezó algo fría como Tosca en el primer acto, con reacciones muy calculadas en momentos clave. Sin embargo, fue creciendo y cantó su aria del segundo acto con calidad, ofreciendo uno de los mejores momentos de la velada. A su lado, Facundo Muñoz realizó un Cavaradossi eficaz, teniendo en cuenta sus medios, algo limitados; no destacó especialmente por calidad de fraseo ni por brillantez en los agudos. Sorprendió muy favorablemente el Scarpia de Jorge Tello, que se impuso ya desde su primera intervención y que fue la fuerza motriz de toda la función en su conjunto. Todo el resto de cantantes pareció rendir mejor cuando cantaba junto a él y, aunque algunos habrían preferido un jefe de policía de canto más sutil, lo cierto es que Tello dio la dimensión del personaje en sus emociones más primarias. Los demás intervinientes ofrecieron actuaciones muy compactas, muy especialmente Darío Maya como Sacristán. Los coros, tanto el de la Universidad como el de la AGAO, cantaron con gran eficacia, incluso cuando tuvieron que hacerlo desde fuera de escena.

La Orquesta de la Universidad de Navarra realizó una gran actuación. Hubo muy pocos errores de ejecución y algunos solistas demostraron gran calidad, sobre todo el clarinete en la introducción del aria de Cavaradossi del tercer acto. Borja Quintas dirigió con garra y sentido dramático, permitiendo que los motivos conductores que pueblan la partitura se escucharan y adquirieran la importancia necesaria. No consiguió construir del todo el clímax de la escena del Te Deum, pero a partir del segundo acto calibró perfectamente cada momento de la obra hasta un poderoso final.

En conjunto, fue una función bien preparada de Tosca de Puccini, donde se pudo comprobar cómo sigue creciendo este proyecto concreto de la Universidad de Navarra, con su orquesta a la cabeza.

Autor entrada: xabier armendariz

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