Don Giovanni Pablo Mielgo Alfred Kirchner 24/01/2015

Recitar cantando

 

Sábado, 24 de Enero de 2015. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Don Giovanni: Drama jocoso en dos actos con libreto de Lorenzo da Ponte y música de Wolfgang Amadeus Mozart, estrenado en el Teatro de la Corte de Praga el 29 de Octubre de 1787. Carlos Daza (Don Giovanni), Denis Sedov (Leporello), José Luis Sola (Don Octavio), María José Moreno (Doña Ana), Agnieszka Adamczak (Doña Elvira), Susana Cordón (Zerlina), Davide Bartolucci (Masetto), Felipe Bou (El Comendador). Coral de Cámara de Navarra. David Guindano, director del coro. Alumnos y Profesores de Instrumentos de Cuerda del Conservatorio Superior de Música de Navarra. Miembros de la Banda de la Casa Regional de la Comunidad Valenciana en Navarra. Orquesta Sinfónica de Navarra. Alfred Kirchner, dirección escénica, escenografía e iluminación. María Elena Amos, vestuario. Pablo Mielgo, director musical. Producción de la Fundación Ópera de Oviedo. Función inscrita en la Temporada de Espectáculos de la Fundación Baluarte Septiembre 2014-Febrero 2015.

 

La ópera siempre ha sido un espectáculo de convenciones. En el siglo XVIII, su esquema alternaba las arias, que eran momentos líricos reservados al lucimiento de los cantantes, con recitativos, pasajes en donde avanzaba la acción y se imitaban las características del habla. Esta estructura, aunque con matices, aún se percibe en las óperas de Mozart. Según todos los testimonios, los espectadores de su época hablaban e incluso comían durante los recitativos, para centrar la atención en las arias principales y en las escenas de conjunto. En una ópera tan rica en detalles como Don Giovanni, esto era un error manifiesto, y lo habría sido más aún si se presentara la obra con un reparto como el que nos ocupa.

Mucho se ha hecho esperar la presencia de un título como Don Giovanni de Mozart en Baluarte, tratándose de una ópera tan programada en todas partes. Aquí se ha representado en la versión original, incluyendo las arias de Doña Ana y Doña Elvira añadidas para el estreno vienés en sus lugares del segundo acto. En el reparto, de extraordinaria solvencia en los recitativos, destacaron los cantantes que mejor supieron frasear en sus arias.

Don Giovanni fue el barítono Carlos Daza, un muy buen cantante que actuó con valentía. Se manejó muy bien en las escenas de conjunto, y logró una muy musical prestación en su famosa serenata, aunque ésta no fue premiada por los aplausos. A su lado, Denis Sedov fue un Leporello eficaz como contrapunto gracioso de su señor, aunque el ruso no es un estilista y en la segunda parte del aria del catálogo se echó en falta algo más de matización.

María José Moreno cuajó una Doña Ana extraordinaria, gracias a su magnífica musicalidad y a su instinto dramático, evidente desde su primera intervención. Su aria del tercer acto fue, por calidad de canto, lo mejor de la función. El Don Octavio de José Luis Sola fue de menos a más. Si el aria del primer acto apenas produjo impacto, en la del segundo pareció mucho más cómodo y alcanzó su mejor nivel en su dúo con Doña Ana en la moraleja.

La Doña Elvira de Agnieszka Adamczak resultó especialmente adecuada en el primer acto, donde pudo dar rienda suelta a su cólera por el abandono de Don Giovanni; en el segundo, mantuvo bien el nivel, aunque en su gran aria mostró cierta limitación en los graves, puesta de relieve por el tempo muy lento adoptado por el foso.

Susana Cordón no mostró la frescura vocal deseable para el papel de Zerlina, pero manejó con destreza su aria del segundo acto. Davide Bartolucci fue un Masetto de cierta simpleza y con poca autoridad, como también le faltó empaque a Felipe Bou en la escena del cementerio.

Pablo Mielgo concertó con habilidad, pero planteó una dirección algo irregular. Después de una obertura poco prometedora, manejó parte de la obra con tempi demasiado extremos y con poca relación entre sí, incomodando  ocasionalmente a sus cantantes. En su favor, hay que decir que consiguió dramatismo en la escena final y que en general no hubo grandes caídas de tensión. Tanto la Sinfónica de Navarra como la Coral de Cámara de Navarra cuajaron una buena actuación. Es de destacar los conjuntos instrumentales que tocaron en escena. Particularmente la orquesta de cuerdas manejó muy bien su intervención del final del primer acto, un fragmento complejo por las polirritmias y polimetrías allí planteadas.

Fue una función de Don Giovanni de buen nivel, en la que el conjunto resultó mejor que la suma de las partes. El público supo disfrutar de lo más acabado de la función: la realización de los recitativos concebidos por Da Ponte. El arte de “recitar cantando” sigue en pie.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *