Cecilia Bartoli I Barocchisti Diego Fasolis 05/11/2015

Sentido del espectáculo

 

Jueves, 5 de Noviembre de 2015. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Cecilia Bartoli, mezzosoprano. I Barocchisti. Diego Fasolis, director. Obras de Antonio Vivaldi, Hermann Raupach, Baldassare Galuppi, Francesco Domenico Araya, Johann Adolf Hasse y Nicola Porpora. Concierto inscrito en la temporada de espectáculos de la Fundación Baluarte Octubre 2015-Enero 2016.

 

Hay artistas que tienen un don especial. Al margen de su calidad como intérpretes, saben ganarse la atención de su público. Leonard Bernstein siempre poseyó esa capacidad, igual que la tienen hoy Anna Netrebko o las hermanas Katia y Marielle Labéque. El aspecto físico suele ser muy importante, y también mantener una cuidadosa atención a cada detalle.

Cecilia Bartoli también tiene esa capacidad. Es un animal escénico de primer orden, y sabe dramatizar como muy pocas cantantes. Cuida el espectáculo de manera tremendamente precisa, incluyendo en esto sus entradas en escena, el manejo de sus vestidos y toda su actitud en el escenario frente a un público al que, en su mayor parte, ya tiene ganado de antemano. De hecho, los aplausos y los bravos fueron mucho más generosos de lo habitual en los recitales de prácticamente cualquier cantante de prestigio que se nos ocurra, en particular después de una propina llena de agilidades y fuegos artificiales vocales de diversa índole. ¿Había razones puramente musicales que justificaran un éxito tan atronador?

En primer lugar, hay que decir que la voz de Cecilia Bartoli no se ha deteriorado en exceso con el paso del tiempo. Como es una artista extraordinaria y siempre ha tenido un sentido musical muy desarrollado, ofreció en este concierto dosis abundantes de canto spianatto de gran calidad, con la inestimable ayuda de los músicos de I Barocchisti. Para nuestro gusto, el momento de mayor altura del concierto fue el aria de Orlando furioso de Vivaldi, en donde mantuvo un intercambio en pie de igualdad con un muy inspirado Jean-Marc Goujon, solista de flauta del conjunto. Los pasajes más íntimos de las arias salían con extraordinaria verdad, con el mensaje dramático intacto.

No llegaron a ese nivel las arias que requerían agilidades. Al contrario que hace diez años, cuando la Bartoli estaba en su momento de máximo esplendor, la mezzo italiana no mostró facilidad ni gracilidad en su manejo. Por otra parte, aunque es cierto que la tesitura de estas arias es en muchos momentos muy extensa, quedó patente cierta incomodidad en los dos extremos, particularmente en un registro agudo algo forzado, cosa que jamás ocurrió en las arias más líricas, donde la cantante podía regular el sonido con mayor atención. Sin embargo, fueron las arias más virtuosas donde se desencadenaron las mayores ovaciones., Claramente, el público prefirió dejarse llevar por el sentido dramático de la intérprete.

Aunque Cecilia Bartoli, al contrario que otras ilustres cantantes, sí tuvo una extensa actuación a lo largo del concierto, no podemos pasar por alto la presencia del conjunto I Barocchisti, una agrupación muy bien ensamblada. A su frente, Diego Fasolis demostró por qué es una gran autoridad en la interpretación de este repertorio, y llevó las arias con brío o con la elegancia necesarios en cada momento. Sólo el movimiento final del Concierto RV 151 de Vivaldi habría exigido más empuje en la articulación, pero sin la contribución de I Barocchisti Cecilia Bartoli no habría podido apuntarse un éxito tan clamoroso.

En conjunto, sí hubo razones musicales para aplaudir a Cecilia Bartoli. Su musicalidad, su extraordinaria capacidad para el canto legato e íntimo contribuyeron a crear momentos de gran intensidad emocional. Fue una lástima que el público aplaudiera más los momentos en los que la cantante italiana no rindió a su mejor nivel, pero en música el sentido del espectáculo también cuenta.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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