Beethoven Bruch Joshua Bell 15/10/2013

Desde el corazón de Londres

 

Martes, 15 de Octubre de 2013. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Academy of Saint-Martin-in-the-Fields. Joshua Bell, violín y director. Ludwig van Beethoven: Sinfonía número 1 en Do mayor, Op. 21, (1800). Max Bruch: Concierto para violín y orquesta número 1 en Sol menor, Op. 26, (1868). Ludwig van Beethoven: Sinfonía número 5 en Do menor, Op. 67, (1808). Concierto inscrito en la temporada de espectáculos de la Fundación Baluarte Octubre 2013-Enero 2014.

 

Aunque se halla en pleno centro de la ciudad, muy cerca de Trafalgar Square, la iglesia de Saint-Martin-in-the-Fields no está entre las más conocidas de Londres ni se cita en las guías turísticas. La principal razón por la que  nos interesa es que, en los años sesenta, un grupo de músicos descontentos de la Sinfónica de Londres empezó a reunirse allí, encabezado por Neville Marriner, para ensayar repertorio barroco después del oficio de Vísperas. Los contactos de Marriner, la indudable competencia musical y técnica de la orquesta y el éxito comercial pronto lanzaron al conjunto a la fama. Ahora la Academy ha crecido, y se presenta en grandes giras con programas sinfónicos como el que nos ocupa, contando con un violinista-director como Joshua Bell, conocido no sólo por su musicalidad y virtuosismo técnico, sino también por prestarse a tocar en el metro de Nueva York como un mendigo o formar parte del jurado de Miss Estados Unidos. En programa, dos sinfonías de Beethoven y un concierto de violín de Bruch que, en manos de Bell, es un clásico.

El programa se abrió con una Primera Sinfonía beethoveniana de gran alcance. El violinista estadounidense realizó una interpretación incisiva, enérgica, de trazo seguro y constante. Los tiempos fueron urgentes, lo que redundó en un segundo movimiento que en su inicio pudo parecer superficial. Pero el sentido dramático y la tensión constante hicieron que la interpretación funcionara, y despertara fuertes aplausos del público.

El Primer Concierto de Bruch fue la obra que interpretó Joshua Bell en su último paso por Pamplona con el Concertgebouw. Poco ha cambiado desde entonces su concepción. Sigue percibiéndose el amplio fraseo, el apasionamiento general, el fuego que demanda esta música. El dominio técnico que demuestra sigue siendo excepcional, y a este respecto el Finale resultó antológico. Por otra parte, la orquesta se transformó y, si en las sinfonías beethovenianas recordaba a los conjuntos historicistas, con sus timbales secos y las cuerdas sin vibrato, en Bruch demostró el empaste propio de los conjuntos centroeuropeos.

La Quinta Sinfonía de Beethoven es uno de los grandes símbolos de la música occidental, y en otras manos correría riesgo de parecernos hoy una obra demasiado escuchada. Ahora bien, interpretada como lo hizo Joshua Bell, eso es imposible. Ya desde el primer movimiento, quedó claro el carácter titánico de la obra del que hablaban las notas al programa de Patricia Rodero. Pocas veces se ha cumplido tan fielmente la indicación de Allegro con brio del primer movimiento, en donde sólo la breve cadencia del oboe supuso un momento de respiro. El segundo movimiento no sonó contemplativo, porque se destacaron especialmente los pasajes más marciales. El Scherzo quizá se resintió de la velocidad general, que no propició la claridad en algunos pasajes, pero el Finale resultó jubiloso y de una fuerza extraordinaria. Por cierto, Bell demostró que la repetición de la exposición del movimiento, tantas veces omitida por los directores, tiene sentido si se le sabe dar una dosis extra de convicción. Fortísimos aplausos del público, que no se vieron recompensados con propina. Al parecer, Bell entendió que ninguna obra cabía después de la Quinta de Beethoven.

En conjunto, fue un concierto magnífico, en donde Joshua Bell demostró que es un músico de inmensa talla, también como director, y se comprobó que la Academy of Saint-Martin-in-the-Fields sigue siendo un muy buen conjunto. La presencia de la Academy en Pamplona fue un gran regalo venido desde el corazón de Londres.

 

 

  

Autor entrada: Xabier Armendariz

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