Alcina Händel Joyce DiDonato Baluarte 12/10/2014

Histórico

 

Domingo, 12 de Octubre de 2014. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Alcina: Drama para música en tres actos con libreto de Antonio Marchi y música de Georges Friedrich Händel, estrenado en el Royal Opera House Covent Garden de Londres el 16 de Abril de 1735. Joyce DiDonato (Alcina), Alice Coote (Ruggiero), Anna Christi (Morgana), Christine Rice (Bradamante), Ben Johnson (Oronte), Wojtek Gierlach (Melisso), Anna Devin (Oberto). The English Concert. Harry Bicket, director. Producción en versión de concierto. Concierto inscrito en la temporada de espectáculos de la Fundación Baluarte Septiembre 2014-Enero 2015.

 

En la primera mitad del siglo XVIII, la ópera seria italiana se convirtió en un formato fuertemente estandarizado. Todo se basaba en la alternancia entre los recitativos, que hacían avanzar la acción del argumento, y las arias, en las que los personajes se detenían a expresar sus sentimientos. Estas arias tenían casi invariablemente la forma de arias da capo; después de una sección A de un determinado carácter, se contraponía una sección B contrastante y se volvía posteriormente al principio con el mismo texto. El cantante debía aprovechar la repetición para adornar su melodía con gusto y virtuosismo vocal.

Así pues, programar a día de hoy una maratón como esta Alcina de Händel, con sus más de tres horas de recitativos y arias da Capo, y más aún en versión de concierto, es una empresa muy arriesgada. Sólo tiene sentido si se reúne a un reparto muy bien equilibrado en todos los aspectos, porque esta ópera no permite centrar la atención en uno o dos personajes.

El principal atractivo de la función era la participación de Joyce DiDonato como Alcina. La mezzosoprano estadounidense demostró ampliamente por qué está considerada como una de las mejores cantantes del mundo. Su capacidad de dramatización en los recitativos fue ejemplar, como lo fue el fraseo en todas sus arias. Pero donde posiblemente alcanzó su mejor nivel fue en el tercer acto, en donde supo transmitir la desesperación de la reina que no sólo ha perdido sus poderes mágicos, sino también a su amante. Una exhibición en todos los aspectos.

No se quedó por detrás Alice Coote como Ruggiero. La mezzo británica, casi contraalto, se ha labrado un gran prestigio en su país y aquí se encontró en su elemento, pudiendo dramatizar su papel a placer. Aunque Coote impresionó en sus arias de bravura, su momento álgido lo alcanzó casi al final del segundo acto, en donde Händel le reserva el aria “Verdi prati”, uno de los fragmentos más inspirados del compositor y por consiguiente de toda la ópera barroca. Su limpieza en la línea de canto fue extraordinaria, en lo que fue el clímax de toda la velada.

Christine Rice también prestó poderosos acentos dramáticos al papel de Bradamante, particularmente en el primer acto, y asimismo Anna Christi interpretó magníficamente el papel de Morgana. El final del primer acto que Christi nos ofreció se contó asimismo entre los puntos más conseguidos de la función.

Frente a todo esto, Ben Johnson y Wojtiek Girlach poco podían hacer. Sus papeles no son tan comprometidos ni agradecidos como los anteriormente citados. Ambos fueron a más a lo largo de la función, pero no llegaron a alcanzar el nivel excelso de sus compañeras de reparto. Anna Devin resultó eficaz en el poco relevante papel de Oberto.

Las partes corales, poco relevantes, fueron asumidas por los propios solistas, lo que redundó en un resultado en general poco empastado. La orquesta sí estuvo excelente, especialmente por lo que respecta a los solistas de violín y viola da gamba, que tenían importantes partes obligato en algunas arias. Harry Bicket, que habitualmente es un director simplemente práctico, tomó confianza conforme el inmenso espectáculo vocal que hemos descrito iba tomando forma y a partir del segundo acto ofreció una dirección de magnífico nivel. La extraordinaria música de Händel le facilitaba el trabajo.

En conjunto, fue una función extraordinaria de una ópera que, salvo que se programe a estos niveles de excelencia, puede hacerse larga incluso para los aficionados más experimentados. Podemos hablar, sin temor a exagerar, de acontecimiento histórico.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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