«FALLA AL DETALLE» CON LA ORQUESTA SINFÓNICA NAVARRA EN EL MUSEO UNIVERSIDAD DE NAVARRA

MÚSICA Xabier Armendáriz

“Falla al detalle”

Jueves, 5 de febrero de 2026. Teatro del Museo de la Universidad de Navarra. Mariola Membrives, voz. Orquesta Sinfónica de Navarra. Ignacio García-Vidal, director. Manuel de Falla: El sombrero de tres picos: Suite número 1, (1919). Federico García Lorca: Canciones populares españolas: Selección, (versión para voz y orquesta de Jose Ramón Hernández Bellido). Silvestre Revueltas: Homenaje a Federico García Lorca, (1936). Manuel de Falla: El amor brujo, (1925). Concierto inscrito en el Ciclo Cartografías de la Música organizado por el Museo de la Universidad de Navarra.

_______________________________

Tanto El sombrero de tres picos como El amor brujo, los dos principales ballets de Manuel de Falla, conocieron una evolución similar. Ambas obras surgieron como composiciones para pequeña orquesta, y sólo después fueron repensadas para orquesta completa. Ambas versiones iniciales de los dos ballets se conocieron muchos años después de la muerte de Falla, pues fue Josep Pons quien las divulgó a comienzos de los años 1990. En su versión original, la escritura de los dos ballets es más enjuta y transparente; cada detalle de la escritura es plenamente perceptible y se enfatiza su vena más moderna, sobre todo sus influencias de Stravinsky. Hay elementos que cuando se conocen las versiones finales se echan de menos, como la jota final de El sombrero de tres picos, pero la experiencia sirve para resituar a Manuel de Falla como compositor.

En el concierto que nos ocupa, la Orquesta Sinfónica de Navarra homenajeaba al autor gaditano, al cumplirse los ciento cincuenta años de su nacimiento y los ochenta de su muerte, y lo hacía recordando su relación con otra figura clave, como es Federico García Lorca, de quien a su vez se cumplen noventa años de su fallecimiento. Ambos se conocieron en torno a 1920 y forjaron de inmediato una gran amistad, emprendiendo juntos un importante proyecto común: el Concurso de Cante Jondo de 1922. El programa incluía la primera suite de El sombrero de tres picos y la versión final de El amor brujo, con la inclusión de cuatro de las canciones populares españolas recopiladas por Federico García Lorca. Como puede verse, la combinación de obras puede parecer incluso algo tópica, pero las condiciones del Teatro del Museo de la Universidad de Navarra cambiaron la experiencia para los oyentes por completo. Hablamos de un recinto de acústica particularmente seca y sin ninguna reverberación, lo que permite escuchar cada detalle al máximo y apreciar cómo cada instrumento adquiere su papel. El resultado fue similar a la sensación de escuchar El corregidor y la molinera (nombre original de El sombrero de tres picos) o la versión inicial de El amor brujo por primera vez.

Esto pudo apreciarse ya en la primera suite de El sombrero de tres picos de Falla. Ya el solo de trompeta de la introducción adquirió un relieve considerable, pero el director Ignacio García-Vidal consiguió aumentar la tensión gradualmente hasta aterrizar en una muy bien acentuada Danza de la molinera, punto culminante de la interpretación. En El amor brujo, no pudo ofrecer siempre el misterio que reclaman algunos pasajes, como el Romance del pescador, y la Danza ritual del fuego tampoco fue especialmente orgiástica, pero la definición tímbrica en momentos clave como la introducción fue ejemplar. Mariola Membrives, descendiente de la célebre actriz Lola Membrives tan relacionada con García Lorca, ofreció una actuación muy ajustada, pero tomándose menos libertades de lo que cabía esperar.

Las canciones de Federico García Lorca se escucharon en las orquestaciones de Jose Ramón Hernández Bellido, planteadas con imaginación y no exentas de guiños a otras piezas no incluidas en la selección, como la cita del estribillo de “Anda jaleo” que se escucha en “El café de Chinitas”. Pero aquí el resultado interpretativo fue menos satisfactorio: Mariola Membrives ofreció una versión muy bien medida, pero García-Vidal no supo aportar la variedad necesaria en canciones como “Los mozos de Monleón”, con sus numerosas estrofas musicalmente idénticas. Quizá la mayor revelación musical del concierto fue el Homenaje a Federico García Lorca de Silvestre Revueltas, reacción inmediata del compositor mexicano a la muerte del poeta granadino, pero la acústica del Teatro del Museo de la Universidad de Navarra junto a la cruda escritura orquestal penalizó en el primer movimiento cada mínimo error de ensamblaje, a pesar del denodado esfuerzo de la Sinfónica de Navarra e Ignacio García-Vidal.

En conjunto, fue un concierto muy revelador, concluido con la recuperación como propina del Romance del pescador, tal como Manuel de Falla lo concibió en la versión inicial de El amor brujo, un momento de verdadera magia.

Autor entrada: xabier armendariz

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *