Música Xabier Armendáriz
“Uno de los nuestros”
Domingo, 3 de mayo de 2026. Teatro Gayarre de Pamplona. Óscar Salvoch, narrador. Selma Sola, soprano. José Luis Sola, tenor. Orfeón Pamplonés. Orquesta Sinfonía Navarra. Igor Ijurra, director. Obras de Gioachino Rossini, Giuseppe Verdi, Gaetano Donizetti, Amilcare Ponchieli, Richard Wagner, Pietro Mascagni, Wolfgang Amadeus Mozart, Georges Bizet y Salvador Ruiz de León. Concierto organizado por Sinfonía Navarra y el Orfeón Pamplonés.
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2026 no es año de aniversarios para Julián Gayarre. No se cumple ninguna celebración exacta en torno a su nacimiento o su muerte, sino acaso otras conmemoraciones que le afectan sólo lateralmente, como los 150 años del estreno de La Gioconda de Amilcare Ponchieli, la ópera que situó en el mapa al compositor italiano y en la que Julián Gayarre fue el destinatario del personaje protagonista masculino.
Sin embargo, a veces parece que sólo los años en los que se cumplen aniversarios redondos crean la justificación necesaria para acordarse de determinados personajes. Si este año en Pamplona se celebró un amplio festival en torno a la figura de Pablo Sarasate, ahora Sinfonía Navarra y el Orfeón Pamplonés han colaborado para presentar este concierto en torno al tenor roncalés.
A lo largo de la sesión, Oscar Salvoch ofreció una panorámica muy completa de la carrera de Julián Gayarre, destacando todas las fases de su carrera y contribuyendo con datos interesantes sobre el contexto musical, cultural y político que rodeó al cantante, sobre todo en su juventud.
Fue una presentación algo hagiofráfica, como suele ser habitual en estos casos, que sirvió para que el público, en buena medida espectadores inhabituales de conciertos, pudiera hacerse una idea de la magnitud del personaje y conociera algunos datos que, aunque para muchos pudieran resultar ya conocidos, no conviene olvidar. Además, el relato estuvo bien construido, no faltaron momentos humorísticos y el discurso sirvió para unificar el contenido musical del concierto, que de lo contrario podría haber resultado algo disperso.
En lo musical, hubo ocasión de escuchar un amplio repertorio de óperas, casi todas ellas relacionadas estrechamente con la trayectoria de Julián Gayarre, bien fuera por su popularidad en aquel momento (El barbero de Sevilla de Rossini, cuya obertura abrió el concierto), porque formaran parte del repertorio habitual del tenor o simplemente porque cuadraban con algún aspecto de la historia que se estaba contando, como el coro de gitanos de El trovador de Verdi.
Vocalmente, fue José Luis Sola el encargado de “encarnar” al tenor roncalés. A este respecto, es importante recordar que Julián Gayarre manejó un repertorio muy variado, que incluía buena parte de la literatura belcantista para tenor lírico o incluso ligero (Edgardo, Nemorino, Arturo), pero también papeles mucho más dramáticos que en teoría necesitan una voz de mayor tonelaje (Lohengrin, Tannhäuser o el propio Enzo de La Gioconda).
José Luis Sola es un cantante muy apropiado para los papeles del primer tipo, pero mucho menos para los de mayor peso, aunque hiciera el esfuerzo de cantar el aria de Enzo de la ópera de Ponchieli. Lo cierto es que José Luis Sola se mostró bastante incómodo en varias de sus intervenciones, recortando el fraseo cuando resultaba posible. Fue interesante escuchar el aria de Los pescadores de perlas en italiano, tal como la habría cantado Gayarre en su día con toda seguridad. Selma Sola ofreció una voz interesante en su brevísima intervención.
El Orfeón Pamplonés mantuvo un buen nivel general en la amplia selección de coros de ópera que se escuchó, pero no siempre consiguió redondear su mejor nivel en momentos cumbre como el coro de esclavos de Nabuco, en parte por el tempo algo apresurado que impuso Igor Ijurra en ese momento. La Orquesta Sinfonía Navarra rindió a buen nivel general bajo la dirección de Igor Ijurra, atento a los cantantes en los momentos precisos y animado en el resto de interpretaciones.
Al final, todo terminó con el esperado brindis de La Traviata, incluida dedicatoria a las madres por el día en el que se celebraba la sesión. El público salió encantado del Teatro Gayarre y satisfecho de haber podido aprender y recordar algo sobre Julián Gayarre. Y es que cualquier pretexto vale para recordar a una de las figuras musicales navarras más internacionales.

