Música Xabier Armendáriz
«Andreas Scholl y mucho más»
Jueves, 5 de marzo de 2026. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Rodrigo Carreto (Evangelista y arias de tenor), Eunice Abranches de Sierra (Sierva y arias de soprano), Hugo Oliveira (Pedro, Pilato y arias de bajo), Gustavo Luz (Siervo), Lucas Mandilo (Jesús). Andreas Scholl, arias de alto. Nova Era Vocal Ensemble. Joäo Barros, director del coro. Orquesta Barroca Divino Sospiro. Massimo Mazzeo, director. Johann Sebastian Bach: Pasión según San Juan, BWV 245, (1724).
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En abril de 2001, el contratenor Andreas Scholl participó en una grabación muy importante de la Pasión según San Juan de Johann Sebastian Bach. En aquella ocasión, el director belga Philipe Herreweghe reunió a un reparto excepcional, en el que se dieron cita buena parte de los cantantes especializados en este repertorio más destacados del momento, incluyendo el Evangelista de Mark Padmore y el Jesús de Michael Volle. Aquella interpretación destacaba por su pulimento técnico en todos los aspectos y la perfección de su trazo, aunque a veces las secciones dramáticas podían haber tenido más fuerza. Con todo, fue una grabación históricamente importante, porque por primera vez se escuchaba en disco la versión de 1725 de la partitura, que implica una gran cantidad de variantes respecto a lo que habitualmente escuchamos cuando se ofrece la obra.
Han pasado los años y Andreas Scholl se ha presentado en Baluarte para participar en una nueva interpretación de la Pasión según San Juan de Bach. En esta ocasión, sin embargo, se ha ofrecido la partitura en su versión de 1724, una alternativa mucho más cercana a lo que estamos acostumbrados. Por otra parte, el contratenor alemán se integraba en un reparto formado por cantantes muy poco conocidos y junto a un grupo instrumental y vocal muy joven al que, a tenor de lo aquí escuchado, habrá que seguir con atención.
El reparto vocal no presentó mayores lujos, pero sí funcionó de forma muy satisfactoria. Rodrigo Carreto ofreció un Evangelista muy matizado, enfatizando las expresiones precisas pero sin exagerar la expresión de las intervenciones más desesperadas; inusualmente, dobló como tenor de arias y demostró manejarse bien con la complicada escritura, llena de agilidades. A su lado, Lucas Mandilo hizo un Jesús lógicamente hierático, pero demostrando fraseo de calidad. Del resto de solistas, destacó la soprano Eunice Abranches de Sierra por su frescura vocal y desenvoltura, tal como pudo demostrar en sus dos arias. Por supuesto, Andreas Scholl también ofreció su clase y dominio del estilo en el siempre esperado “Es ist vollbracht”, pero el destino de una interpretación de la Pasión según San Juan de Bach, evidentemente, no podía estar sólo en manos de un intérprete que aparece de manera tan episódica.
Por último, Massimo Mazzeo ofreció una dirección muy bien pensada de la obra. Su principal virtud fue la capacidad que demostró para controlar el ritmo de los recitativos, contrastando entre los momentos más contemplativos y los de mayor tensión dramática. Además, supo priorizar y entender que no todos los finales de frase de los corales tienen el mismo valor. Eso sí, contando con un bajo continuo tan variado, (órgano positivo, clave y tiorba), se echó de menos un criterio más uniforme en su utilización. Tanto la orquesta como el coro rindieron a un nivel sostenidamente alto, mostrando gran implicación en el drama. Tardaremos tiempo en olvidar los col legno que escuchamos cuando el Evangelista estaba narrando la flagelación.
Igual que en las Vísperas del Viernes Santo de 1724, cuando esta obra se escuchó por primera vez, el público pudo contar con el texto en el programa de mano, algo esencial para poder apreciar la riqueza de la retórica bachiana. Si en 1724 entre las dos partes se escuchó un sermón de amplias proporciones y además se ofrecieron algunos complementos, (la reconstrucción litúrgica se puede escuchar en la fundamental grabación de John Butt), aquí no hubo pausa salvo lo necesario para reajustar la afinación de los instrumentos.
En conjunto, fue una versión muy equilibrada de la Pasión según San Juan de Bach, que resultó muy emocionante, y por muchas más razones que sólo la presencia de Andreas Scholl.


