Turina Rodrigo Elgar Pablo Sainz Villegas Juanjo Mena 07/03/2014

Rule, Britannia!

 

Viernes, 7 de Marzo de 2014. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Pablo Sainz Villegas, guitarra. Orquesta Sinfónica de Navarra. Juanjo mena, director. Joaquín Turina: Cinco danzas gitanas, Op. 55, (orquestación del propio compositor realizada en 1930), (1929). Joaquín Rodrigo: Fantasía para un gentilhombre, (1954). Sir Edward Elgar: Variaciones sobre un tema original, Op. 36, (Enigma), (1899). Concierto inscrito en la temporada de abono de la Orquesta Sinfónica de Navarra 2013-2014.

 

La nueva generación de directores españoles está logrando éxitos importantes en el extranjero. Si Pablo Heras-Casado, de su misma generación, está triunfando en Centroeuropa y los Estados Unidos, no es menor la trayectoria internacional de un músico al menos tan talentoso como él, como Juanjo Mena. El bilbaíno es titular desde 2010 de la Orquesta BBC Philharmonic de Manchester, con la ha logrado importantes éxitos en los Proms londinenses. Tuve ocasión de comprobarlo el pasado verano  en una segunda parte de música española que cautivó al público inglés. Tanto orquesta como director se presentarán próximamente en Pamplona, pero ahora Juanjo Mena se ponía al frente de la Sinfónica de Navarra con un programa muy atractivo, por contener obras no habituales por estos pagos.

Se abría la velada con las Cinco danzas gitanas de Joaquín Turina, un conjunto de piezas en estilo similar al de las mucho más conocidas Danzas fantásticas, que alternan inspiración oriental con algunos recursos de la música de Debussy y Ravel. La Sinfónica de Navarra y Mena no llegaron a calar en estas obras, que sonaron a veces rítmicamente imprecisas aunque los ambientes estaban bien captados y hubo buenas intervenciones del violín solista en el tercer movimiento.

La Fantasía para un gentilhombre de Rodrigo es, en realidad, una serie de “arreglos” sobre materiales del compositor español Gaspar Sanz (1640-1710), compilados en su Instrucción de música sobre la guitarra barroca. El riesgo de romantizar en exceso esta obra es grande, y muchos intérpretes importantes sucumben a la tentación. Juanjo Mena, sin embargo, proviene del mundo de la música antigua y conoce el origen de esta música, lo que le permite interpretar la obra con naturalidad y rigor. Pablo Sainz Villegas se plegó a las indicaciones de la batuta, y su interpretación fue musical y muy lograda. Dejando al margen algunas imprecisiones en la orquesta en determinadas entradas como en la Danza de las hachas, el resultado general fue muy convincente. Unos Recuerdos de la Alhambra demasiado lánguidos y un tango mucho más logrado cerraron una exitosa primera parte.

La serie de las Variaciones Enigma de Elgar, con sus caracteres tan contrastantes reflejo de la personalidad de los dedicatarios de cada variación, es una obra de gran exhibición orquestal que se presta a posibles excesos. Sin embargo, Juanjo Mena ha trabajado durante años en Inglaterra y sabe que la flema, típicamente británica, le sienta muy bien a esta música. Después de exponer el tema con concisión, pasó por cada una de las variaciones deteniéndose lo justo, mostrando especialmente la coherencia del conjunto. La variación más ilustrativa del enfoque fue Nimrod, tomada con pausa pero sin grandeza añadida. La última variación sonó con brillantez, pero sin excesivo artificio. La ausencia del órgano no se notó en exceso, lo cual es un punto a favor de Mena.

En conjunto, fueron las Variaciones Enigma lo más acabado del concierto. Siguiendo la letra del Rule, Britannia!, la conocida canción patriótica popularizada en el siglo XVIII, fue a partir de esta obra cuando la música inglesa realmente gobernó las olas. Juanjo Mena, que ha trabajado allí, conoce esa importancia mejor que nadie y supo transmitirla a un público no acostumbrado a este repertorio.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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