Música Xabier Armendáriz
“Los dos Réquiem de Brahms”
Jueves, 28 de mayo de 2026. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Erika Baikoff, soprano. Birger Radde, barítono. Orfeón Pamplonés. Ifor Ijurra, director del coro. Orquesta Sinfónica de Navarra. Perry So, director. Johannes Brahms: Un réquiem alemán, Op. 45, (1869). Concierto inscrito en la temporada de abono de la Orquesta Sinfónica de Navarra 2025-2026.
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El título de Un réquiem alemán de Johannes Brahms deriva, básicamente, del origen de los textos que se utilizan en la obra. En esta composición, el autor hamburgués no recurre a los textos tradicionales de la misa de difuntos católica, sino que recoge fragmentos bíblicos diversos usando la traducción realizada por Martín Lutero. De esta manera, Un réquiem alemán se convirtió, de hecho, en un monumento de la literatura sinfónico-coral centroeuropea, algo que enfatiza el estilo compositivo que encontramos en buena parte de la obra: la convivencia entre el estilo contrapuntístico, la imitación puntual de la textura de coral luterano, la utilización constante de madrigalismos para subrayar determinados contenidos del texto, etc. Además, la escritura orquestal de Un réquiem alemán es densa, por momentos oscura, especialmente gracias al peso que en determinados momentos adquiere la cuerda grave.
Sin embargo, la propia idea de Johannes Brahms sobre su réquiem era algo distinta. En más de una ocasión, el compositor hamburgués se planteó cambiar el título de su obra para denominarla como “un réquiem humano”. En efecto, casi todos los textos que Brahms eligió centran su atención en una visión más humanista de la muerte. Es significativo que la primera y la última palabra que se escucha en la obra es la misma: “selig” (bienaventurado); también lo es que la única música que se traslada de un movimiento a otro es la idea musical que presenta el coro al comienzo del primer movimiento, que regresa cerca del final del séptimo y último.
En el concierto que nos ocupa, Perry So se ponía al frente de la Orquesta Sinfónica de Navarra y el Orfeón Pamplonés para ofrecer su visión de Un réquiem alemán de Brahms. Sin embargo, tras los setenta minutos de interpretación pareció claro que Perry So tiene dos visiones muy contrastadas de esta composición, en la que según él se alternan la solemnidad y la fluidez, a veces algo distanciada, sin que quede claro siempre el criterio. La primera sorpresa, agradable en este caso, llegó desde el mismo comienzo de la primera secuencia, tomada con tempi muy amplios y centrando con mucho acierto la atención en la oscura orquestación. Igualmente el implacable segundo movimiento continuó en una línea similar, dramática y solemne. Por eso sorprendió aún más el cambio de actitud del tercer movimiento, tomado con mucha mayor urgencia pero a su vez observando con mucha atención la manera en que los textos se traducen en la escritura orquestal. Lo más raro fueron los dos movimientos siguientes: una cuarta secuencia donde todos parecieron algo desconectados y apenas dio tiempo para disfrutar de la música y una quinta secuencia de tempo muy lento, que complicó sin necesidad a la soprano Erika Baikoff. Los dos últimos movimientos ofrecieron los momentos de mayor calidad de la interpretación, sobre todo el poderoso clímax dramático del sexto, justo antes de la fuga que lo termina.
El Orfeón Pamplonés mantuvo un nivel sostenidamente alto, con una dicción muy clara del texto en todo momento y un rango dinámico más que adecuado para cada situación. Los dos solistas vocales resultaron ideales, considerando lo que se pide: Erika Baikoff tiene una voz de soprano lírica de consistencia exacta para este cometido, y Birger Radde ofreció una interpretación muy eficaz de los solos del barítono, destacando cada detalle del texto. La Orquesta Sinfónica de Navarra ofreció un sonido brahmsiano bastante conseguido, dentro de una gama más transparente que densa, como le gusta a Perry So.
En conjunto, fue una interpretación en donde pudimos comprobar las diferentes caras de Un réquiem alemán de Brahms, aunque no siempre en los momentos en que preferimos que aparezcan cada una de ellas. En todo caso, hablamos de una obra adecuada para cerrar una temporada que ha resultado más que inspiradora.


