Trío Arbós Museo Universidad 03/03/2016

Futuro imperfecto

 

Jueves, 3 de Marzo de 2016. Teatro del Museo de la Universidad de Navarra. Trío Arbós (Cecilia Bercovich, violín; José Miguel Gómez, violonchelo; Juan Carlos Garvallo, piano). Jorge Fernández Guerra: Sonido interestelar, (2010). María de Alvear: Sonidos primarios, (2014). Klaus Lang: Murmullo líquido, (2014). Eduardo Polonio: Canción del zumbido, (2014). Jo Kondo: Sonido hiperespacial, (2014). Antoine Beuger: Crujido vegetal, (2014). Ernst Albrecht Stiebler: Sonido sostenido, (2014). Tom Johnson: Suspiro de sotavento, (2014, basada en un original compuesto en 1984). Linda Catlin Smith: Murmullo del soñador, (2014). Walter Zimmermann: Sonido del jardín helado, (2013). Miguel Ángel Tolosa: Susurro suborbital, (2014). Concierto inscrito en el Ciclo Cartografías Sonoras 2016.

 

Desde hace algunos años, los lectores de Diario de Navarra pueden encontrar todas las semanas una sección conocida como Futuro Imperfecto. En dicha sección, Fernando Hernández hace un pequeño repaso a algunas de las principales novedades tecnológicas, incluyendo en algunos casos a la robótica, siempre con la mirada puesta no sólo en los usos caseros, sino también en las implicaciones geopolíticas. Por nuestra parte, recomendamos vivamente leer esos artículos aunque, en ocasiones, puedan recordarnos a las Historias para no dormir del gran Narciso Ibáñez Serrador.

Al enfrentarnos al concierto que nos ocupa, el firmante de este texto no pudo evitar pensar en esa sección habitual de los domingos. La artista visual Ana de Alvear se presentaba en el Teatro del Museo de la Universidad de Navarra con un espectáculo integral, donde convivían la creación videográfica y la actualidad musical más rabiosa. A lo largo de diez episodios y un epílogo, sumando entre todos sesenta y seis minutos de duración, se contaban las aventuras y desventuras de un robot que, a bordo de su nave espacial, peregrinaba entre sucesivos planetas con otros “individuos” de su raza. Cada uno de los planetas poseía características morfológicas propias y estaba habitado por seres de diferente condición, pero igual que ocurre en El pequeño príncipe de Antoine de Saint-Exupery, cada uno de ellos tiene su propia simbología. Más allá incluso de una simple perspectiva futurista o de pseudo ciencia ficción, la reinterpretación filosófica puede enriquecer sin duda el visionado repetido del proyecto.

El conjunto de los once vídeos está ilustrado por otras tantas composiciones preparadas por autores de diferentes procedencias y estilos aunque eso sí, todos ellos con cierta filiación vanguardista. La variedad es amplia, desde el cierto minimalismo de la obra de Jo Kondo (que ilustra los viajes de nuestro robot protagonista a través del tiempo), hasta la influencia postweberniana de la obra inicial de Jorge Fernández Guerra. Nosotros, por nuestra parte, nos quedaremos con las obras más intimistas y exploradoras de los timbres instrumentales, como son las de Klaus Lang y Miguel Ángel Tolosa. Lo más interesante es que, a pesar de la gran variedad de estéticas, el conjunto funciona como una perfecta unidad, incluso sin necesidad de las imágenes acompañantes.

Para interpretar las once obras, se contaba con una formación camerística excepcional y especializada en este repertorio. El Trío Arbós ha debido de realizar un trabajo extraordinario, porque en este proyecto cada detalle está medido al segundo, de manera que cada acontecimiento visual está ligado a un hecho musical y cualquier imprevisto (incluidos posibles aplausos de público) puede desencajar todo el mecanismo. Los miembros del trío actuaron con extraordinaria concentración y defendieron las obras con total convicción y entrega; parece muy complicado que cualquier otra formación camerística pueda acercarse de igual manera a estos pentagramas, algo que muy pocas veces puede decirse en un concierto de cámara.

No había demasiado público en el Teatro de la Universidad de Navarra. Fue una pena porque para quienes tuvimos oportunidad de disfrutarlo, y especialmente desde una perspectiva musical, fue un concierto que tardaremos en borrar de nuestra memoria.

Autor entrada: Xabier Armendariz

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