«TOMAR NOTAS» CON ANDREA MARCON Y LA ORQUESTA SINFÓNICA DE NAVARRA EN BALUARTE

Música Xabier Armendáriz

“Tomar notas”

Jueves, 13 de febrero de 2025. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Jaeden Izik-Dzurko, piano. Orquesta Sinfónica de Navarra. Andrea Marcon, director. Wolfgang Amadeus Mozart: Sinfonía número 35 en Re mayor, KV 385, (Haffner), (1782). Concierto para piano y orquesta número 20 en Re menor, KV 466, (1785). Ludwig van Beethoven: Sinfonía número 1 en Do mayor, Op. 21, (1800). Concierto inscrito en la temporada de abono de la Orquesta Sinfónica de Navarra 2024-2025

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Wolfgang Amadeus Mozart y Ludwig van Beethoven son, sin duda, dos de los principales focos del canon de la música culta occidental. Por tanto, las obras de ambos autores se han interpretado ininterrumpidamente y se han grabado constantemente. Sin embargo, nuestra comprensión del universo sonoro de ambos compositores no ha avanzado sustancialmente en los últimos veinte años. Como ocurrió antes con la música del período barroco, los intérpretes “históricamente informados” y sus seguidores han afrontado las obras de Mozart y Beethoven; han intentado evitar el estilo supuestamente demasiado pesado de intérpretes pasados, para buscar un estilo más contrastado, teatral y a la par ligero, más “fácil” de asumir para los espectadores. El problema es que muchos de esos intérpretes se pierden en esas consideraciones y tienden a seguir una serie de “recetas” o procedimientos sin pararse a pensar en lo que realmente la música pide. Como resultado, encontrar buenos intérpretes de Mozart y Beethoven es ahora más difícil que nunca.

En el concierto que nos ocupa, se presentaba con la Orquesta Sinfónica de Navarra Andrea Marcon, director italiano que saltó a la fama como intérprete de la música de Vivaldi pero que hoy es uno de los grandes especialistas en repertorio barroco en general, siendo lo más reciente una grabación muy inteligente de la Misa en Si menor de Bach. La música de Mozart y Beethoven no parecía su repertorio natural, pero ya desde el principio sorprendió con una interpretación muy expansiva de la Sinfonía número 35 de Mozart. Si ya el movimiento inicial de esta sinfonía parece recordar las marchas que inician algunas de las serenatas del autor salzburgués, Marcon destacó ese carácter teatral desde el comienzo, enfatizando los contrastes de cada fragmento del tema inicial. En el segundo movimiento, la música avanzó con fluidez pero sin prisas, permitiendo que las melodías cantaran adecuadamente. El Minueto mantuvo el carácter elegante y noble que se pide y el Finale no fue exactamente Prestissimo possibile, que es lo que indica Mozart, pero sí permitió que todo se escuchara con claridad.

Después siguió el Concierto para piano número 20 de Mozart, una de las obras del salzburgués que más claramente anticipan el universo beethoveniano. Ya desde la inestable figura que preside la introducción orquestal se percibe la tensión que presidirá la obra y Marcon la destacó con total claridad, dando a las maderas la importancia adecuada sin permitir que las cuerdas quedaran por ello en segundo plano. Frente a esto, Jaeden Azik-Dzurko, el último ganador del Concurso Internacional de Piano de Santander, no afrontó el reto y ofreció una interpretación ortodoxa, bien articulada y pensada, pero sin el último grado de drama que provenía de la orquesta. Es una manera legítima para acercarse a la parte solista de este concierto, pero funciona mucho mejor en otras obras de Mozart que en la que comentamos.

Ya en la segunda parte, Andrea Marcon afrontó la Primera Sinfonía de Beethoven, la obra sinfónica más clasicista del compositor de Bonn. De nuevo, Marcon ofreció una composición bien contrastada, distinguiendo bien el carácter de los temas en cada movimiento y, sin restar peso a las cuerdas, dando protagonismo a maderas, metales y sobre todo a unos timbales especialmente poderosos y rugientes, por supuesto tocados con baqueta dura. Pero seguramente lo más destacado de la interpretación se escuchó en el movimiento lento: al contrario que muchos intérpretes de hoy, Andrea Marcon no se obsesiona con las indicaciones de metrónomo de Beethoven y permitió que el segundo movimiento de la sinfonía avanzara con elegancia y distinción, exactamente con la fluidez que el movimiento necesita.

En conjunto, fue un concierto donde escuchamos a una Orquesta Sinfónica de Navarra a su mejor nivel, conducida por un músico que ofreció versiones de gran calidad…; básicamente, como para seguir la partitura allí mismo y ponerse a tomar apuntes.

Autor entrada: xabier armendariz

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