Música Xabier Armendáriz
“Sublimación”
Jueves, 6 de noviembre de 2025. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Sección de Cuerdas de la Orquesta Sinfónica de Navarra. Vineta Sareika, violín y directora. Dimitri Shostakovich: Sinfonía de cámara en Do menor, Op. 110 A, (arreglo del Cuarteto de cuerdas número 8 en Do menor, Op. 110 del propio compositor realizado por Rudolf Barshai en 1967), (1960). Peteris Vasks: Meditación para violín y orquesta de cuerdas, (Ángel solitario), (1999). Edvard Grieg: Cuarteto de cuerda en Sol menor, Op. 26, (versión para orquesta de cuerdas de Alf Ardal), (1878). Concierto inscrito en la temporada de abono de la Orquesta Sinfónica de Navarra 2025-2026.
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EL Cuarteto de cuerdas número 8 de Dimitri Shostakovich es, sin duda, una de las obras más destacadas de su producción madura. La obra fue compuesta poco después de que el compositor regresara de Dresde y está dedicada “a la memoria de las víctimas del fascismo”. Sin embargo, su construcción implica una interpretación mucho más autobiográfica. En esta obra, Shostakovich utiliza una y otra vez, de manera casi obsesiva, un motivo de cuatro notas, (Re-Mi bemol-Do-Si) que, en la nomenclatura alemana, despliega en realidad la expresión D-S-C-H, siglas que representan el nombre y apellido del autor de la obra. Así, Shostakovich recurría a un procedimiento ya tradicional que se observa en la sección inconclusa de El arte de la fuga de Johann Sebastian Bach.
Por otra parte, en la obra abundan las citas de obras anteriores del propio compositor, como su primer concierto para violonchelo y orquesta o su segundo trío para violín, violonchelo y piano. Los cinco movimientos del cuarteto se suceden sin pausa y se alternan secciones de gran desconsuelo con otras de extraordinaria tensión. Especialmente sobrecogedor resulta el cuarto movimiento de la obra, en el que un insistente motivo de tres notas parece evocar, mucho más claramente que en la Quinta Sinfonía de Beethoven, la manera en la que el destino llama a la puerta, aunque no en la forma de una enfermedad mortal, sino en la de un cuerpo policial injusto.
En el concierto que nos ocupa, la Orquesta Sinfónica de Navarra interpretó el arreglo para orquesta de cuerdas que Rudolf Barshai, alumno de Composición de Shostakovich e ilustre intérprete de su música, realizó pocos años después de la composición del original. Hablamos de un trabajo magistral, que centra la atención en los aspectos más sombríos de la escritura original del cuarteto, cargando especialmente las tintas en la cuerda grave, como bien se puede escuchar en la versión que el propio Barshai dejó de la obra con la Orquesta de cámara de Europa. Sin embargo, la Orquesta Sinfónica de Navarra optó por un acercamiento algo más íntimo, sin cargar especialmente las tintas en la sonoridad de la cuerda grave; el dramatismo de la obra no dejó de resultar evidente, pero el conjunto perdió la profundidad que la obra parece pedir. Muy inteligentemente aunque quizá de manera algo radical, Vineta Sareika, que dirigía desde su puesto de primer violín, decidió unir la obra de Shostakovich con la Meditación para violín y orquesta de cuerdas de Peteris Svasks, una serena y melancólica reflexión sobre la manera en que los seres humanos estamos destrozando nuestro planeta construida con todos los recursos del minimalismo zen postmoderno iniciado por Arvo Pärt.
Ya en la segunda parte, la sección de cuerdas de la Orquesta Sinfónica de Navarra afrontó el Cuarteto de cuerdas Op. 26 de Evard Grieg, en la muy eficaz versión de Alf Ardal. La obra es un producto de primera madurez del compositor noruego, donde se despliega toda la riqueza melódica que se asocia con Grieg. Con todo, asistimos a una interpretación correcta de la obra que, al final, resultó quizá un cierto anticlímax después de una primera parte tan cargada de contenido, aunque seguramente una parte del público más tradicional apreció la “vuelta al orden”. Con todo, fue un concierto bien preparado a cargo de la cuerda de la Orquesta Sinfónica de Navarra, una sección que siempre ha mostrado una gran eficacia y saber hacer.


