Sibelius Sahariaho Tchaikovsky Pia Freund Ernest Martínez-Izquierdo 28/11/2014

Conexión finlandesa

 

Viernes, 28 de Noviembre de 2014. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Pia Freund, soprano. Orquesta Sinfónica de Navarra. Ernest Martínez-Izquierdo, director. Jean Sibelius: Kuolema, Op. 44: Vals triste, (1904). Kaija Sahariaho: Emilia, (suite de la ópera preparada por la propia compositora en 2011), (2010). Piotr Illyich Tchaikovsky: Sinfonía número 3 en Re mayor, Op. 29, (Polaca), (1875). Concierto inscrito en la temporada de abono de la Orquesta Sinfónica de Navarra 2014-2015.

 

Los intérpretes de la música, también los instrumentistas y los directores, son, en cierto modo, como los actores. Tienen que transmitir al público una impresión de la obra que están interpretando, y de la forma más elocuente. Como tal, deberían poder adaptarse a cualquier repertorio, y transmitirlo con igual convicción. Sin embargo, esto casi nunca es así, porque los músicos, igual que el público al que destinan su interpretación, tienen afinidades que no pueden soslayar.

Ernest Martínez-Izquierdo siente, según ha confesado muchas veces, una especial predilección por la música procedente de los países nórdicos, muy en particular por la finlandesa. Él mismo ha cultivado con frecuencia la amistad de algunos de los intérpretes y compositores más conocidos de aquellas tierras, y durante su período al frente de la Sinfónica de Navarra programó buena parte de las obras actuales de compositores finlandeses y suecos. Al presentarse con obras de Jean Sibelius y Kaija Sahariaho en la primera parte, volvía a un repertorio en el que se siente cómodo. Esto resultó evidente en un Vals triste muy bien danzado y llevado con sobriedad y drama, pero más aún en la obra de Kaija Sahariaho.

La suite de la ópera Emilia de Kaija Sahariaho es obra que posiblemente necesite más de una audición para ser valorada en toda su magnitud. Es una composición extensa, que de por sí merecería figurar en solitario en la primera parte de un concierto. Empieza con aire ominoso, misterioso, confirmado por las primeras intervenciones de la soprano, en sprechstimme, una suerte de canto hablado y medido. El clima general de las demás secciones, incluyendo los pasajes instrumentales intercalados, es claramente expresionista. En lo puramente orquestal, destaca la ingeniosa utilización del clave, que en este caso no pretende resultar barroquizante. Interesa más bien el timbre del instrumento como tal. Ernest Martínez-Izquierdo es un verdadero maestro en el manejo de estas texturas tan complejas, y Pia Freund una soprano acostumbrada a este repertorio que no se amedrenta ante una escritura vocal tan dificultosa como la que puebla estos pentagramas. Fue una interpretación excelente de una obra importante, que no fue valorada por el público en la medida exacta.

Es difícil cuajar una buena interpretación de una sinfonía como la Tercera de Tchaikovsky, una obra cuyas melodías no tienen la misma calidez que las de las sinfonías posteriores. Sin embargo, Martínez-Izquierdo no cejó en el empeño, y compuso una interpretación de tiempos bastante ligeros, en donde quiso subrayar el contenido lírico de determinadas melodías. Los tiempos rápidos llevaron en ocasiones a cierta precipitación, particularmente en el primer movimiento. En el Finale, no pudo hablarse estrictamente de apresuramiento, pero sí se echó de menos algo más de ceremonia. Con todo, fue una versión trazada con oficio, que el público premió con generosidad, posiblemente animado por el potente y grandioso final de la obra.

En conjunto, fue un concierto en el que nos reencontramos con un viejo conocido como Ernest Martínez-Izquierdo, para volver a comprobar que, por fortuna, su conexión finlandesa sigue funcionando. Esperamos que siga cultivando este repertorio, que junto con la música contemporánea en general, es el que mejor y más consistentemente sabe hacer.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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