“SEMANA DE ANIVERSARIO (IV)” EN LA SEMANA ANTIGUA DE ESTELLA

Semana de aniversario (IV)

Viernes, 6 de septiembre de 2019. Concierto 1: Iglesia de Santa Clara de Estella. Isabel Villanueva, viola. Johann Sebastian Bach: Suite para violonchelo solo número 1 en Sol mayor, BWV 1007, (versión para viola sola), (1720). Suite para violonchelo solo número 2 en Re menor, BWV 1008, (versión para viola sola), (1721). György Kurtag: Signos, juegos y mensajes, (1961-2005). Dobrinka Tabakova: Suite Pirin para viola sola, (2000). Concierto 2: Iglesia de San Miguel de Estella. El Mesías: Oratorio bíblico en tres actos con libreto recopilado por Charles Jennens y Música de Georg Friedrich Händel, estrenado en el Fishamble Street Hall de Dublín el 13 de Abril de 1742. Jone Martínez, soprano. Carlos Mena, contratenor. Diego Blázquez, tenor. Víctor Cruz, barítono. Agrupación Coral de Cámara de Pamplona. David Gálvez, director del coro. Coral Ereintza de Estella. Ramón Ayerra, director del coro. Coral Camino de Santiago de Ayegui. Jose María Chasco, director del coro. Orquesta Sinfónica de Navarra. Carlos Mena, director. Concierto de la Semana de Música Antigua de Estella.

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Con el evento central de este viernes, llegábamos al punto culminante de las celebraciones de esta quincuagésima edición de la Semana de Música Antigua de Estella. La jornada se inició en Santa Clara con el recital solista de la violista Isabel Villanueva. La intérprete navarra había ofrecido este interesante programa en la Iglesia de San Saturnino de Pamplona en el contexto del Festival de Música Sacra en Abril; ha vuelto a demostrar que es una intérprete del más alto nivel. Sin ser una especialista en música barroca, ofreció una versión especialmente apasionada y teatral de las dos primeras suites para violonchelo de Bach. Fue especialmente notable cómo Villanueva acentuó las disonancias en los movimientos lentos, demostrando así que ha asumido las principales lecciones del movimiento historicista y que conoce el potencial retórico de estas obras. Al final del concierto, se escucharon dos obras contemporáneas ligadas a Bach y al folklore de Europa del Este; particularmente interesante la obra de György Kurtag, una de las principales voces compositivas de nuestra época.

Y así las cosas, llegábamos a esta versión tan esperada de El Mesías en la Iglesia de San Miguel, que hemos escuchado en un formato participativo poco habitual en festivales de música antigua. Ha sido una interpretación muy completa, con algunos cortes tradicionales y sólo una ausencia sorprendente: el recitativo “Behold, a virgin shall conceive” y el aria subsiguiente, que es una de las cimas de la primera parte de la obra. Aunque en Internet se anunciaba en programa una selección de la obra, hay grabaciones históricas consideradas como “completas” que practican cortes similares o aún mayores.

Interpretativamente, lo más irregular fue el apartado vocal. Disfrutamos del magnífico nivel de Jone Martínez, con su voz fresca y hábil en las agilidades; ya escuchamos a esta cantante este año en la Pasión según San Marcos de Reinhard Keiser con el Conductus Ensemble en el Museo de la Universidad de Navarra, y ha confirmado las excelentes impresiones de entonces. Carlos Mena siempre ha sido un gran cantante y, aunque no mantiene la frescura vocal de otros tiempos y sus graves no son lo que eran, siguió mostrando magnífico fraseo. Los otros dos solistas vocales poseían medios más limitados, pero resolvieron sus partes con dignidad. En concreto, Víctor Cruz arriesgó más de lo necesario en su gran momento, (el aria “The trumpet shall sound”), aunque consiguió sortear las dificultades con eficacia.

La Orquesta Sinfónica de Navarra ofreció una buena actuación bajo la dirección, muy atenta, de Carlos Mena. Su interpretación fue especialmente teatral, dramática, siempre atenta al significado del texto (el aire misterioso del recitativo previo al aria del bajo ya citada). La Coral de Cámara de Pamplona actuó con diligencia, aunque por momentos faltó empaste en sus intervenciones en solitario. Los coros participativos fueron muy bien preparados; a pesar de la reverberante acústica de la Iglesia de San Miguel, eran menos cantantes de los habituales en los Mesías participativos y por tanto, la coordinación fue más fácil.

Y así concluyó una jornada de celebración que llenó la Iglesia de San Miguel. Sin duda, era un evento especial propio de un aniversario tan significado como estas 50 primeras ediciones de la Semana de Música Antigua de Estella.

Autor entrada: xabier armendariz

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