Schola Antiqua Bruno Forst 18/10/2013

Viaje al siglo XVI

 

Viernes, 18 de Octubre de 2013. Convento de Santo Domingo de Pamplona. Bruno Forst, órgano. Schola Antiqua. Juan Carlos Asensio, director. Canto gregoriano y versos de órgano de Luis Venegas de Henestrosa y Gonzalo de Baena. Concierto inscrito en el XXIX Ciclo de Órgano en Navarra 2013.

 

El Ciclo de Órgano en Navarra se encamina hacia su recta final, y en el concierto que nos ocupa llegaba a uno de sus puntos culminantes. Se presentaba en él el que, a día de hoy, es probablemente el conjunto especializado en canto gregoriano y pregregoriano más completo en activo, especialmente en lo que se refiere a recrear la interpretación histórica del canto propio de la Iglesia católica en cualquier época. Para esta ocasión, se presentaban junto con el organista francés Bruno Forst, para proponer un viaje al siglo XVI.

Concretamente, la propuesta consistía en una recreación de una misa correspondiente a una festividad mariana, incluyendo todos los elementos musicales de la liturgia. Al comienzo, mientras entonaban el Introito, los miembros de Schola Antiqua entraban en la nave en procesión, para situarse finalmente en el presbiterio, desde donde cantaron buena parte de la misa, incluyendo las lecturas y el prefacio de la plegaria eucarística. Pero siguiendo la costumbre propia de la época, y que de hecho se conserva en algunas ocasiones hasta el día de hoy, durante las secciones del ordinario de la misa se alternaba el canto con versos de órgano, procedentes de tablaturas del siglo XVI. El Agnus Dei y la Comunión se interpretaron en la entrada de la nave, y las oraciones finales desde el coro de la iglesia. A modo de propina, se ofreció el himno mariano Ave Maris Stella, observando los mismos procedimientos de alternancia del ordinario de la misa.

Este tipo de reconstrucciones litúrgicas es ya muy habitual entre los conjuntos especializados, y en este caso la recreación fue realizada con mucho mimo. Para empezar, por lo que respecta al canto gregoriano, no se usaron las ediciones oficiales de los cantos tal como se practican hoy, sino que se recurrió a un cantoral toledano del siglo XVI, idéntica época de los versos de órgano; eso supone algunas variantes importantes en las melodías y en las alternancias para el canto entre solista y coros.

Por otra parte, en línea con lo anterior, el estilo interpretativo de Schola Antiqua se adaptó a los modos habituales en el siglo XVI. El canto gregoriano era entendido como canto llano, plano. La ligereza original de las larguísimas vocalizaciones del Aleluya, el ritmo fluido en las lecturas o en las secciones salmódicas, como la central del Introito, no se percibió en esta ocasión. Primó la evidencia histórica frente a las preferencias de hoy, y eso pudo hacer que la reconstrucción se hiciese en ocasiones algo tediosa, a pesar de la magnífica interpretación de Schola Antiqua.

El órgano del Convento de Santo Domingo es un órgano ibérico, y por lo tanto un instrumento muy adecuado para este tipo de repertorio. Bruno Forst supo interpretar las obras con la debida ortodoxia, abundando en los adornos habituales en la época. De esta manera, estos versos de órgano sonaron emparentados con la música que había de venir a final de siglo. Los tiempos fueron fluidos, y el uso de los registros variado y adecuado a los contextos litúrgicos. Funcionó muy bien el contraste con el canto llano.

En conjunto, fue un viaje en el tiempo, a una época donde probablemente se vivía con menos preocupaciones y estrés que en nuestro tiempo, y en donde había por tanto más espacio para la reflexión y la meditación. El Ciclo de Órgano se ha apuntado, con la presencia de Schola Antiqua, un tanto importante a su favor.

 

 

  

Autor entrada: Xabier Armendariz

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