«RECUPERANDO A GAZTAMBIDE» EN EL GAYARRE CON JOSÉ LUIS SOLA Y RAQUEL FERNÁNDEZ

CLÁSICA Xabier Armendáriz

«Recuperando a Gaztambide»

La década de 1850 vio resurgir en España un género musical que, en teoría, estaba en franca desaparición. En general, se trataba de encontrar una fórmula para poder crear un género musical y teatral específicamente español y que, sin renunciar a influencias externas pudiera conectar con el público y ofrecer una alternativa ibérica a la ópera al uso. Los responsables de ello fueron dos navarros, dos madrileños y un extremeño; es decir, Joaquín Gaztambide, Hilarión Eslava, Francisco Asenjo Barbieri, Rafael Hernando y Cristóbal Oudrid. En general, los miembros de esta primera generación de compositores de zarzuelas están hoy bastante olvidados. De todos ellos, el que mejor parado ha salido ha sido Francisco Asenjo Barbieri, que siempre fue el que desarrolló más sentido comercial. En el caso de Emilio Arrieta, nuestra visión sobre él sigue condicionada por el éxito de su principal obra, la versión operística de Marina. Y por lo que al otro compositor navarro se refiere, Joaquín Gaztambide, en su momento se le reconoció ampliamente como director de orquesta y sus obras disfrutaron importantes éxitos, pero pocas veces se escucha su obra.

En este contexto, el conjunto Sinfonía Navarra nos ha ofrecido una antología con algunos de los fragmentos más notables de las obras de Joaquín Gaztambide, donde de nuevo observamos sus aspectos más característicos. El autor tudelano fue siempre un interesante melodista, capaz de asumir plenamente el lenguaje belcantista de los compositores italianos de la primera mitad del siglo XIX, (incluso las escaladas de tensión del joven Verdi), y también algunos giros de tipo popular, en obras como la jota del tá y el té. Además, los giros armónicos sorprenden y la música adquiere un verdadero interés; en ningún momento el oyente pierde la atención. Este estilo tan característico ya se puede percibir en su primera zarzuela, La mensajera, cuyo número final recuerda por su escritura poderosamente al correspondiente de la ópera La sonámbula de Bellini. Es significativo que un compositor de la talla de Ruperto Chapí, él mismo un importante estudioso de la música de su tiempo, dedicara su atención al autor navarro y escribiera una importante paráfrasis para piano en torno a sus principales obras, que tuvimos ocasión de escuchar igualmente en esta sesión. En fin, Joaquín Gaztambide sigue necesitando una recuperación, y este concierto debe suponer un paso en esta dirección.

El único verdadero inconveniente para que esto se produzca es, seguramente, la propia exigencia vocal de la música de Gaztambide. Para esta ocasión, se ha contado con el tenor José Luis Sola, que demostró su gran calidad de fraseo en toda la sesión y afrontó con decisión los complicados agudos que Gaztambide le reserva. Por su parte, Raquel Fernández ofreció una voz de gran calidad, algo justa de volumen, y gran capacidad para resolver agilidades y agudos. Todos ellos se vieron acompañados por la Orquesta Sinfonía Navarra y una bien ajustada Coral Olitense, bajo el seguro mando de Javier Echarri. Los arreglos de Reinaldo Zhok resultaron muy eficaces, y el pianista demostró su calidad acreditada en la fantasía compuesta por Chapí, cuyo carácter salonesco quedó muy bien reflejado. Las presentaciones de Luis San Martín, siempre amenas, sirvieron adecuadamente para situar a Gaztambide en su contexto.

Es muy importante que conjuntos como Sinfonía Navarra iluminen a compositores que no han recibido el reconocimiento que merecen, como Joaquín Gaztambide, y es asimismo necesario que las grandes instituciones musicales pamplonesas también continúen el esfuerzo. No será por falta de repertorio por descubrir.

Autor entrada: xabier armendariz

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