«PROGRAMACIÓN EJEMPLAR» DE LA ORQUESTA SINFÓNICA DE NAVARRA EN BALUARTE

MÚSICA Xabier Armendáriz

«Programación ejemplar»

Jueves, 11 de enero de 2024. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Cristina Gómez Godoy, oboe. Orquesta Sinfónica de Navarra. Perry So, director. Wolfgang Amadeus Mozart: Sinfonía número 25 en Sol menor, KV 183, (1773). Richard Strauss: Concierto para oboe y pequeña orquesta en Re mayor, Op. 144, TRV 292, (1946). Arnold Schönberg: Noche transfigurada, Op. 4, (versión para orquesta de cuerdas realizada por el compositor en 1917), (1899). Concierto inscrito en la temporada de abono de la Orquesta sinfónica de Navarra 2023-2024

E L Concierto para oboe y pequeña orquesta de Richard Strauss no es ahora, ni seguramente lo será nunca, la obra más popular del compositor bávaro, pero sí es una de las más originales de su última etapa. Hablamos de una composición eminentemente neoclásica, donde sin embargo Richard Strauss reconsidera completamente lo que supone escribir un concierto para solista y orquesta. En esta composición, oboe y orquesta no compiten, no dialogan; más bien, el oboe navega sobre la orquesta, que acompaña con una escritura especialmente sensual, de un refinamiento tímbrico y con una magia sonora propia sólo de un orquestador de gran calibre. Lejos quedan ya las declaraciones de principios de sus poemas sinfónicos juveniles, por no citar las tempestades psicoanalíticas de Electra o Salomé; en 1946, Strauss había visto dos veces acabarse el mundo y, aunque luego escribiría su gran lamento fúnebre en Metamorfosis, no estaba dispuesto a dejarse llevar por el dramatismo, si acaso por una cierta melancolía.

En el concierto que nos ocupa, se presentaba en Pamplona Cristina Gómez Godoy, una de las grandes sensaciones musicales de los últimos años. La oboísta andaluza, descubierta por Daniel Barenboim y ahora solista de la Staatsoper de Berlín, se presentaba con este gran reto que es el concierto de Richard Strauss. En Pamplona, demostró que la obra no supone ninguna complicación para ella, ofreciendo un fraseo muy perfeccionado, con gran igualdad en todo el registro y precisión en todo tipo de ornamentaciones y agilidades. En rigor, es muy difícil que la orquesta consiga reproducir idealmente en esta obra la textura que Strauss demanda, y los tempi de Perry So fueron más bien ligeros y acertadamente pensados más bien para ayudar a la solista, algo que debía seguir siendo la máxima prioridad. La Orquesta Sinfónica de Navarra hizo un trabajo eficaz, otorgando también a las maderas el espacio importante que Strauss les reserva en la escritura. Fue una interpretación convincente de la obra, acogida con calidez, y a la que Gómez Godoy respondió con música de György Kurtag.

La primera parte se completaba con la Sinfonía número 25 de Mozart, obra de primera madurez del compositor salzburgués, que So interpretó con su viveza habitual, muy adecuada para toda la obra menos para el segundo movimiento; con un tempo más reposado en ese Andante, habrían lucido mucho mejor los diálogos entre las cuerdas y la sonoridad más velada de los fagotes. Pero el otro plato fuerte de la sesión era Noche transfigurada de Arnold Schönberg, obra de juventud del compositor austríaco, de tinte postwagneriano y expresionista, más aún en la redacción original para sexteto de cuerda que se escuchará próximamente en Pamplona. So planteó una interpretación muy ordenada, que permitió seguir con atención el juego polifónico dentro del conjunto, y con relaciones de tempo muy medidas, algo similar a lo que planteaba en disco un músico muy cercano al círculo de Schönberg como Robert Craft. Sin embargo, a la versión de So le faltó contrastes: el inicio podía haber sido más amenazante, la sección central más desgarradora y el final más lírico. En una palabra, nos faltó percibir más exactamente el argumento del poema de Richard Dehmel que sirvió de inspiración a la obra.

En conjunto, fue un concierto con un programa construido de manera ejemplar, reflejando magistralmente la relación entre músicas de diferentes épocas, que deparó grandes momentos y, especialmente, la presentación en Pamplona de una instrumentista excepcional.

Autor entrada: xabier armendariz

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