«POR LA AMISTAD» CON EL FESTIVAL NAK 2024 EN BALUARTE CÁMARA

“Por la amistad”

Sábado, 14 de Septiembre de 2024. Sala de Cámara del Palacio de Congresos y Auditorio Baluarte de Pamplona. Belén Otxotorena y Uxue Roncal, narradoras. Dorota Grzeskowiak, soprano. Ainara Martínez y Aitor Urquiza, txistus. Irene Villar, flauta. Bea Monreal, oboe. Sergio Eslava, saxofón. Xabier Olazábal, acordeón. Javier Pelegrín, percusión. David Johnstone: ¿Se puede?: Lealtad, (2024, estreno absoluto). Aitor Urquiza: Te doy mi palabra: Confidencialidad, (2024, estreno absoluto). Yolanda Campos: Te escucho: Escucha, (2024, estreno absoluto). David Cantalejo: Te veo muy bien: Empatía, (2024, estreno absoluto). Ignacio Fernández Galindo: ¡Por fin!: Afectividad, (2024, estreno absoluto). Concierto inscrito en el Festival NAK 2024.

_____________________________

El comienzo del concierto que nos ocupa fue singular. Para empezar, el público congregado en la Sala de Cámara de Baluarte estaba situado sobre el escenario; se pretendía una sensación de cercanía e intimidad, algo difícil de alcanzar si el público está en su habitual lugar del patio de butacas. Además, lo primero que se escuchó fue la voz de Dorota Grzeskowiak, que cantaba la célebre canción An die Musik, D. 547 de Franz Schubert. Lo hacía mientras se desplazaba solemnemente sobre el escenario, lógicamente sin el acompañamiento pianístico previsto por Schubert, (no estaba el instrumento presente en la sala), y además cantando un nuevo texto, en español, convenientemente preparado por Belén Otxotorena para no violentar excesivamente la melodía original. Si el texto original es un canto de amor a la música, el nuevo presenta un elogio de la amistad, motivo conductor del Festival NAK 2024 y de este concierto en particular.

Y es que esta décima edición del Festival NAK ha servido para hacer balance de sus diez años de andadura. En él, han desfilado algunos de los intérpretes que han colaborado más activamente con el certamen y ha habido homenajes a figuras formativas muy importantes para sus creadores, como el concierto dedicado a la obra de Joseba Torre. En esta sesión final, y siguiendo la misma línea, ha llegado la colaboración con Belén Otxotorena, que ha preparado un espectáculo esencialmente diferente a lo que estábamos acostumbrados a ver en los cierres del Festival NAK. Este año se han escuchado en efecto cinco obras compuestas por cinco autores distintos, pero todas ellas perfectamente conectadas entre sí y puestas al servicio de un único concepto dramático muy definido.

El texto se articulaba en torno a cinco situaciones en las que puede surgir (o manifestarse) la amistad: el juego, la correspondencia “a mano”, el teléfono, los chats y, cada vez más infrecuentemente pero de manera mucho más efectiva, en persona. No sólo eso: cada obra relataba una historia de amistad, pero también a veces de ausencias, de dolor, etc. En los textos, aparecieron las alegrías y las penas; es decir, la vida en definitiva.

Buena parte de las ideas musicales escuchadas en las cinco obras estaban, naturalmente, relacionadas con el propio relato de cada historia. Así, el diálogo sin punto de encuentro de ¿Se puede? de David Johnstone reproducía la situación de juego, mientras que la intensidad del canto del violonchelo solo subrayaba la tensión de las dos protagonistas en Te escucho de Yolanda Campos. Asimismo, los intérpretes, e incluso algunos de los compositores, actuaron sobre el escenario y sus propios gestos, teóricamente musicales, en realidad se relacionaban con las propias situaciones relatadas en el texto. Así, la manera en que los percusionistas en Te doy mi palabra de Aitor Urquiza reproducían el roce del lápiz en el papel mientras se escribe la carta…, a mano, por supuesto, algo ahora tan infrecuente.

Fue un concierto especialmente preparado para celebrar la amistad y, en cualquier caso, una visión muy bien articulada por parte de Belén Otxotorena que mostró todas las formas para crearla y mantenerla que, en un mundo acelerado como el actual, van cayendo en desuso y a veces se reducen a la nada.

Autor entrada: xabier armendariz

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *