“PARA EL RECUERDO” CON LA ORQUESTA CÁMARA MAHLER EN BALUARTE

“Para el recuerdo”

Miércoles, 8 de enero de 2020. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Orquesta de Cámara Mahler. Mitsuko Uchida, piano y directora. Alexi Kenney, concertino y director. Wolfgang Amadeus Mozart: Concierto para piano y orquesta número 17 en Sol mayor, KV 453, (1784). Jörg Widmann: Choral-Quartet (nueva versión para orquesta de cámara realizada en 2019), (2006). W. A. Mozart: Concierto para piano y orquesta número 22 en Mi bemol mayor, KV 482, (1785). Concierto inscrito en la temporada de espectáculos de la Fundación Baluarte 2019-2020.

________________________________

Era uno de los eventos más esperados de la temporada musical pamplonesa. La pianista japonesa Mitsuko Uchida, desde hace años radicada en Londres, se ganó ya a finales de los noventa un hueco entre los grandes intérpretes de las sonatas y conciertos para piano de Mozart y Beethoven. Las grabaciones que entonces realizó (con Jeffrey Tate y Kurt Sanderling), se han convertido en discos de conocimiento obligado. Después, Uchida ha vuelto a grabar ambas series, aunque no siempre con los mismos resultados, y ha demostrado también sus credenciales en la música de Schubert, Schumann y los autores del siglo XX.

Además, le acompañaba la Orquesta de Cámara Mahler, un conjunto de músicos jóvenes fundado por Claudio Abbado y que, además de poseer un nivel musical extraordinario, experimenta habitualmente con nuevos formatos de concierto y realiza regularmente programas educativos con diversos colectivos. En definitiva, se trata de un conjunto que realiza una tarea ejemplar.

Se abría la sesión con el Concierto número 17 de Mozart, una obra que el salzburgués escribió para Barbara Ployer, una antigua alumna perteneciente a una ilustre familia salzburguesa. Se trata de una obra sencilla, sin grandes pretensiones y llena de encanto, sobre todo en los movimientos extremos. Sin embargo, Mitsuko Uchida pretendió tratarla como una obra mayor, plena de carácter sinfónico. Por eso, el resultado fue emocionante en el segundo movimiento, aunque no tanto en los extremos. Mitsuko Uchida ofreció una articulación cristalina, a veces algo seca, pero precisamente gracias a la ausencia de pedal todo se escuchaba con total claridad.

La sesión se cerró con el Concierto número 22, también de Mozart, una obra concebida por el maestro para interpretarla él mismo y que posee un estilo mucho más sinfónico y grandioso. Por eso, el concepto de Mitsuko Uchida resultó mucho más procedente y el resultado fue una versión antológica. En ello tuvo mucho que ver la actitud de Uchida, (siempre pendiente de todos los detalles, sobre todo de dar peso a los silencios), que también mantuvo su pureza de articulación y jugó muy hábilmente con el tempo. Pero fue igualmente decisiva la prestación de la orquesta, con unas maderas de gran calidad y unas trompas muy ajustadas; el equilibrio orquestal fue constante durante toda la sesión. Hacía mucho tiempo que no escuchábamos un concierto de Mozart con un diálogo tan fluido entre orquesta y solista.

Se completaba la sesión con Choral-Quartet, obra originalmente para cuarteto de cuerda de Jörg Widmann, el compositor contemporáneo alemán más interesante de la joven generación. Se trata de una obra que hace referencia a Las siete últimas Palabras de Cristo en la Cruz de Haydn, que juega con los recursos extendidos de la cuerda para imitar el roce entre la piel y la madera de la cruz. Es una obra cargada de tensión que, en este nuevo arreglo para orquesta de cámara, pierde la esencialidad del original, pero gana en espectacularidad para el público.

La interpretación de la Orquesta de Cámara Mahler, guiada por el concertino que se valía de una tableta para leer la partitura, fue extraordinaria y sirvió para dar a conocer en Pamplona una composición de poderoso impacto. En conjunto, fue un concierto de nivel extraordinario, de esos que recordaremos durante muchos años. Pocas veces puede escucharse una interpretación pianística y orquestal de esta calidad.

Autor entrada: xabier armendariz

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *