OSN Y EL ORFEÓN PAMPLONÉS “DOBLE MÉRITO” EN BALUARTE

CLÁSICA Xabier Armendáriz

“Doble mérito”

Jueves, 3 de Diciembre de 2020. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Sofía Esparza, soprano. Maite Beaumont, mezzosoprano. Jose Luis Sola, tenor. Simón Orfila, bajo. Orfeón Pamplonés. Igor Ijurra, director del coro. Orquesta Sinfónica de Navarra. Luis Miguel Méndez, director. Koldo Pastor: Cuadros beethovenianos, (2020, obra encargo de la Orquesta Sinfónica de Navarra y Fundación Baluarte, estreno absoluto). Ludwig van Beethoven: Sinfonía número 9 en Re menor, Op. 125, (Coral), (1824). Concierto inscrito en los actos de celebración del Día de Navarra 2020, celebrado a puerta cerrada y retransmitido en directo por Navarra TV 1.

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Con el concierto que nos ocupa, llegábamos al culmen de las conmemoraciones del 250 aniversario del nacimiento de Ludwig van Beethoven, tal como estaban previstas en las programaciones pamplonesas. La fecha del 3 de Diciembre se acercaba especialmente a la del bautismo del compositor de Bonn, (el día de nacimiento como tal no lo conocemos), y la fiesta del Día de Navarra era una buena ocasión para celebrar el espíritu de armonía y hermandad que propone Schiller en el texto de la Oda a la alegría que concluye la sinfonía beethoveniana. Asimismo, era una excelente ocasión para presentar una obra inspirada en Beethoven y compuesta por un autor navarro. Los elementos estaban dispuestos desde hacía meses, pero las circunstancias han obligado a prescindir del público en la sala y a cambiar de director musical. Luis Miguel Méndez se ha encontrado a última hora con un concierto comprometido, al tener que estudiar rápidamente una nueva obra de escritura bastante clara, pero de cierta complejidad.

En efecto, se iniciaba la sesión con los Cuadros beethovenianos de Koldo Pastor. El título original de la partitura hace referencia a los Cuadros vascos de Jesús Guridi, y de hecho la obra es una suerte de fantasía a partir de las sinfonías más conocidas de Beethoven, sobre todo las impares y la Sexta. La obra mantiene el impulso rítmico stravinskiano característico del autor y posee una gran riqueza contrapuntística; los temas de diferentes sinfonías se acumulan y “ocurren muchas cosas a la vez”. Luis Miguel Méndez supo apreciar este ir y venir de ideas y plasmarlo en sonidos cuidando cada detalle de la escritura orquestal, al frente de una Sinfónica de Navarra en buena forma y plenamente motivada.

A estas alturas, pocas veces se puede escuchar una interpretación cabal de la Novena Sinfonía de Beethoven, más aún en las generaciones de directores más recientes. Por eso, resulta especialmente estimulante escuchar la versión de Luis Miguel Méndez, caracterizada por su prudencia y sensatez. El primer movimiento adquirió brío y decisión, pero no sonó “a la carrera”, como tantas veces lo hacen los directores de hoy. El Scherzo no careció de impulso rítmico e incluso el Andante, (donde naufragó recientemente Kirill Petrenko, actual titular de la Filarmónica de Berlín), sonó al menos con serenidad y aplomo. El final mantuvo la contención del resto de la obra, con una sección “alla marcia” muy mesurada, quizá incluso demasiado medida, y una coda orquestal en donde Méndez se desmelenó para ofrecer una descarga de adrenalina, al estilo Furtwängler.

La escritura vocal de Beethoven suele ser compleja en general, sobre todo para el coro. Aunque el Orfeón Pamplonés está más que acostumbrado a encadenar Novenas de Beethoven, cantar la obra con mascarilla no debe de ser nada fácil y al menos la televisión transmitía un sonido coral empastado y con suficiente empaque. El cuarteto de solistas ofreció un nivel muy homogéneo. Sofía Esparza realizó su agudo final sin sonidos destemplados. Maite Beaumont logró hacerse oír en el conjunto, algo nada fácil por la escritura vocal. Tanto José Luis Sola como Simón Orfila cantaron con convicción y entrega y sin rastro de esfuerzo en la emisión.

Así pues, fue un concierto del Día de Navarra atípico, con especial mérito por diferentes razones para el director y el Orfeón Pamplonés. Ojalá el espíritu de esta Novena beethoveniana aparezca más a menudo en nuestras vidas en el año que está por llegar.

Autor entrada: xabier armendariz

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