Orfeón Pamplonés Igor Ijurra 03/12/2015

Sonido Orfeón Pamplonés

 

Jueves, 3 de Diciembre de 2015. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. María Echeverría y Nerea Castellot, soprano. Javier Arizmendi, Joseba Garde y Jose María Pérez Yoldi, tenores. Pablo Azpeitia y Silvano Baztán, barítonos. Miembros actuales y antiguos del Orfeón Pamplonés. Diana Hierro, piano. Igor Ijurra, director. Obras de Lorenzo Ondarra, Ignacio Busca de Sagastizábal, Koldo Pastor, Raimundo Lanas, Tomás Asiáin, Hilarión Eslava, Fernando Remacha, Jose Juan Santesteban, Jose Antonio Huarte, Carl Orff, Padre Donostia y Joaquín Larregla. Concierto inscrito en los actos del Día de Navarra 2015.

 

El día en el que el Orfeón Pamplonés debutó en los Proms londinenses, el firmante participó en una tertulia de presentación del concierto sobre la Misa número 3 de Bruckner organizada por la BBC. Después de las pruebas de sonido y durante aproximadamente media hora, tuvimos ocasión de comentar determinados aspectos detrás del escenario. Durante esa charla informal, tanto Tom Service, el presentador del evento, como Erik Levi, el otro interviniente, me preguntaron sobre las características del Orfeón Pamplonés, en particular sobre su pronunciación del latín. Por mi parte, yo respondí que tanto la pronunciación del latín como el sonido coral que se encontrarían serían muy diferentes del que habitualmente se escucha en Inglaterra. La pronunciación latina del Orfeón Pamplonés tiende en general a aproximarse más al uso eclesiástico, mientras que los coros ingleses no pueden evitar aproximar la pronunciación de las erres y las tes a la lengua inglesa; como diría Fernando Argenta y reconocieron con su risa mis contertulios, casi parece que tienen una patata en la boca. Además, el sonido coral inglés es más refinado y apropiado para obras como el Requiem de Fauré, pero menos rotundo y brillante que el que puede desplegar el Orfeón Pamplonés.

Estas características del Orfeón Pamplonés pueden escucharse claramente cuando interpreta las grandes obras sinfónico-corales, pero en el concierto que nos ocupa quedaron más que demostradas, particularmente en la segunda parte. La primera parte, con la plantilla actual del conjunto, incluía dos estrenos en Navarra de obras de Lorenzo Ondarra y Koldo Pastor, en ambos casos armonizaciones de material folclórico. De entre ambas destacamos la obra de Koldo Pastor, que reelabora algunas de las melodías recogidas por Guridi en sus Diez melodías vascas con mucho acierto. Por lo demás, las mayores cotas de emoción se alcanzaron en el Sagarraren de Busca de Sagastizábal y en el Navarra mía de Raimundo Lanas, donde ya empezaba a vislumbrarse lo que sería la segunda parte.

Con los antiguos miembros del Orfeón Pamplonés en escena, se abrió la segunda parte con el Himno de Navarra (obra seguramente mucho más procedente al inicio del concierto en su conjunto), que dio paso a algunas de las obras más icónicas del repertorio a capella del Orfeón Pamplonés. No faltaron las Canciones castellanas de Remacha ni los arreglos de canciones folclóricas de Jose Antonio Huarte, y el programa oficial se cerró con la célebre jota Navarra siempre p’alante de Joaquín Larregla, de texto tantas veces discutido pero que sin duda pertenece por derecho propio a este conjunto que la ha interpretado muchas veces. Más allá de algunas cuestiones interpretativas (la primera copla de la mencionada Jota de Larregla, por ejemplo), durante toda la segunda parte hubo verdadera emoción y, además, se escuchó en su esencia lo que ha sido y es el sonido del Orfeón Pamplonés: un sonido poderoso en la zona grave, cálido, contrastado en la intensidad. Más allá del refuerzo numérico que suponía la presencia de los veteranos, ellos aportaron una dosis extra de motivación que, sin duda, repercutió en que el resultado final fuese mucho más intenso y exaltado de lo que hoy estamos acostumbrados a escuchar en el Orfeón Pamplonés, al menos en los conciertos a capella. Esto se comprobó asimismo en dos propinas: el famoso zortziko El roncalés y el Agur Jaurnak en la extraordinaria armonización de Pascual Aldave que, al igual que Jose Antonio Huarte y Koldo Pastor, fue director del Orfeón Pamplonés.

En conjunto, fue un concierto realmente emocionante en donde, más allá del peso institucional derivado de la presencia de algunas de las más altas autoridades navarras, el Orfeón Pamplonés se reencontró con una parte muy significativa de su Historia y demostró por qué su sonido coral es tan característico y distintivo entre toda la tradición coral europea.

 

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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