Orfeón Pamplonés Ernest Martínez-Izquierdo Shostakovitch Prokofiev 07/06/2013

Fin de una etapa

 

Viernes, 7 de Junio de 2013. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Irina Chistiakova, contraalto. Orfeón Pamplonés. Igor Ijurra, director del coro. Orquesta Sinfónica de Navarra. Ernest Martínez-Izquierdo, director. Dimitry Shostakovitch: Sinfonía número 9 en Mi bemol mayor, Op. 70, (1945). Sergei Prokofiev: Alexander Nevsky, cantata Op. 78, (basada en la música incidental concebida para la película de Sergei Eisenstein), (1939). Concierto inscrito en la temporada de abono de la Orquesta Sinfónica de Navarra 2012-2013.

 

El concierto que nos ocupa era muy especial por una razón. Ernest Martínez-Izquierdo dejaba la titularidad de la Orquesta Sinfónica de Navarra después de quince años de trabajo, un período excepcionalmente largo en los tiempos que corren, en los que raro es el director que asume un compromiso que supere los cinco años. Se ha comparado muchas veces la relación de un director con su orquesta con la de un matrimonio. El trabajo continuado de ensayos que requiere la preparación de un concierto hace que la comunicación entre director y músicos de atril sea, por necesidad, muy compleja. Los directores que trabajan durante muchos años con una orquesta marcan su huella de forma indeleble.

Para la ocasión, el director barcelonés dispuso un programa en donde podía mostrar su especial afinidad con el repertorio ruso y, al mismo tiempo, mostrar sus mejores cualidades como director de orquesta.

La Novena sinfonía de Dimitry Shostakovitch es una obra difícilmente clasificable. No es el Shostakovitch grandioso de sinfonías como la Quinta o la Décima, tan deudoras de Mahler. La Novena es una obra optimista y oscura a la vez, dramática y aparentemente superficial por momentos. La variedad de matices que hay en la obra es grande, y Martínez-Izquierdo supo administrarla de manera adecuada. Si los movimientos primero y tercero mostraron el humor habitual, el segundo y el cuarto fueron dramáticos, aunque quizá el primero de los dos tiempos lentos se habría beneficiado de algo más de pausa. No obstante, el solista de fagot introdujo un muy buen Finale, en donde Martínez-Izquierdo supo mostrar la vena dramática presente en él, sin olvidar la vertiente humorística innegable. Los aplausos fueron bastante notables.

Ernest Martínez-Izquierdo siempre se ha mostrado especialmente interesado por  la música de Prokofiev. Se  siente cómodo con su particular sentido del humor y su irresistible impulso rítmico. Todo esto está presente en una obra como Alexander Nevsky, en donde pudo lucir estas características y mostrar los orígenes cinematográficos de la cantata, cuya música fue pensada en su origen para servir de banda sonora a una película de Sergei Eisenstein. La respuesta orquestal obtenida fue excepcionalmente buena, muy en particular en la espectacular escena de la batalla. El Orfeón Pamplonés se mostró como un coro ideal para esta obra, en donde tenores y bajos, sus principales bazas, tienen tanta importancia. Por último, Irina Chistiakova ha demostrado ya más de una vez que conoce y domina el repertorio eslavo; su voz, profunda y bastante vibrada para nuestros estándares, reflejó la desolación de los despojos de la batalla, antes de que los vencedores se dispusieran a celebrar su triunfo. Tras los fuertes aplausos, el Orfeón Pamplonés y la orquesta, conducidos por Igor Ijurra, interpretaron el Agur jaurnak, y Martínez-Izquierdo se despidió con el público puesto en pie.

Terminada la etapa de Ernest Martínez-Izquierdo, el futuro se presenta plagado de retos. Los nombramientos recientemente anunciados parecen ir en una dirección adecuada. La capacidad musical de Antoni Wit está fuera de toda duda, y aunque Cristóbal Soler no se ha prodigado en exceso en las salas de conciertos, su juventud puede aportar ideas nuevas, y en el Teatro de la Zarzuela ha trabajado mucho y bien los aspectos pedagógicos. ¿Conseguirán entre ambos resolver los desafíos que presenta un período tan incierto como el actual?

 

 

  

Autor entrada: Xabier Armendariz

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