Orfeón Donostiarra Ciclo Federación Coros Navarra 10/05/2014

Equipo estrella

 

Sábado, 10 de Mayo de 2014. Iglesia de San Antonio de Pamplona. Orfeón Donostiarra. Gerardo Rifón, órgano. Jose Antonio Sainz Alfaro, director. Obras del Padre Madina, Johann Sebastian Bach, Wolfgang Amadeus Mozart, Gioachino Rossini, Johannes Brahms, Javier Busto, Pablo Casals, Gabriel Fauré y Felix Mendelssohn. Concierto inscrito en el Ciclo Con Voz Propia organizado por la Federación de Coros de Navarra.

 

Cuando los grandes equipos de fútbol realizan su pretemporada, suelen hacer giras en las que juegan partidos con equipos locales que difícilmente pueden competir con ellos. Contractualmente, suele establecerse que jueguen las principales estrellas de los equipos en gira, para que los aficionados tengan alicientes suficientes para asistir a los partidos. Pero para el equipo estrella el partido no es más que un amistoso de pretemporada, en el que lo único importante es que el equipo llegue con suficiente rodaje al comienzo de la Liga.

Para el inicio de su ciclo Con Voz Propia, la Federación de Coros de Navarra ha conseguido la presencia de un equipo estrella. El Orfeón Donostiarra es, como es bien sabido, un coro extraordinario, cuya capacidad ha sido demostrada en todo tipo de ocasiones comprometidas. Es una agrupación capaz de los matices más diversos, desde el pianísimo más sutil al fortissimo más sobrecogedor. En el concierto que nos ocupa, demostró por qué es uno de los coros más cotizados, y dejando al margen algunas intervenciones de las sopranos, no siempre seguras de afinación, completó una actuación técnicamente muy lograda.

Otra cosa fue el programa que traían a Pamplona. Era una compilación de “grandes éxitos de la música religiosa”, desde Bach hasta Javier Busto, un programa muy hermoso, lleno de obras muy conocidas del público en general y de los amantes de la música coral en particular. A buen seguro, el público, que atestaba la iglesia desde una hora antes del comienzo del concierto, disfrutó con intensidad de la velada. Ahora bien, las obras se escogieron por su gran popularidad, y el programa no tenía un hilo conductor. El orden de muchas de ellas podía haber sido modificado sin más.

Queda lo puramente interpretativo. Jose Antonio Sainz Alfaro es un magnífico preparador de coros, y maneja bien un repertorio muy concreto, que va desde Rossini hasta Casals. Fue el repertorio romántico, en donde los tiempos lentos y los contrastes funcionan mejor, donde se lograron los mejores resultados. Sobre todo, fueron muy destacables los fragmentos del Requiem de Fauré, particularmente el Sanctus, y un sobrecogedor “Richte mich, Gott” del Salmo 46 de Mendelssohn, así como un final de Tannhäuser monumental. Fue en el Barroco y en Mozart donde se lograron los momentos menos interesantes. El coral de la Cantata BWV 140 de Bach adquirió  una grandeza poco adecuada. El Aleluya de El Mesías de Händel, ofrecido como primera propina y cantado en alemán, y no en el original inglés, fue precipitado y resultó  carente de pompa.

En conjunto, fue un concierto que en principio reunía un interés indudable, derivado de escuchar a uno de los grandes coros de nuestro entorno. El coro cantó realmente muy bien, pero un programa bastante disperso e interpretaciones de factura irregular restaron nivel al concierto. Al Orfeón Donostiarra hay que escucharle en las salas de conciertos y en su repertorio natural, cuando trabaja con las grandes batutas de hoy. Conciertos como el que nos ocupa son para ellos   amistosos de pretemporada,  para deleite de los asistentes que no pueden disfrutar de los grandes eventos.

 

 

 

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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