O.S.N. Y EL ORFEÓN RESCATANDO TESOROS EN BALUARTE

MÚSICA Xabier Armendáriz

«Rescatando tesoros»

Viernes, 12 de marzo de 2021. Auditorio Baluarte de Pamplona. Orfeón Pamplonés. Igor Ijurra, director del coro. Orquesta Sinfónica de Navarra. Perry So, director. Johannes Brahms: Obertura trágica, Op. 81, (1880). Canto de entierro, Op. 13, (1858). Nännie de Friedrich Schiller, Op. 82, (1881). Paul Dukas: Sinfonía en Do, (1896). Concierto inscrito en la temporada de abono de la Sinfónica de Navarra 2020-2021.

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Desde hace algunos años, es habitual que cada concierto de abono de las orquestas sinfónicas lleve un título. En principio, dicho título debería orientar al espectador acerca de lo que se va a encontrar en la sesión, pero a veces esas denominaciones generales no parecen responder tanto al conjunto del programa como sólo a una parte determinada.

El concierto que nos ocupa podría haber tenido un título general claro, que podría ser algo así como “Rescatando tesoros”. Con la excepción de la obra que lo iniciaba, todas las demás composiciones son poco habituales en las salas de conciertos, incluso una de ellas prácticamente desconocida para el público. En eso se percibe la huella de Perry So, responsable musical de la velada. El director oriundo de Hong Kong es de los que gustan de investigar, indagar en repertorios poco explorados en busca de obras que puedan ofrecer interés. Se abría la sesión con la Obertura trágica de Johannes Brahms, una obra bien conocida del público y que escuchamos hace poco a la Orquesta Sinfónica de Euskadi. Perry So ofreció una interpretación bien pensada, atlética pero no precipitada y con el sonido bien trabajado, aunque quizá las secciones más líricas podían haber conocido una mayor expansión.

Sin embargo, el verdadero interés para muchos oyentes estaba después, con El canto de entierro Nänie del mismo compositor, dos obras para coro y orquesta de dimensiones modestas y que hablan, como el más célebre Requiem alemán, del sentido último de la vida y la muerte. Ambas obras pertenecen a dos momentos muy diferentes de la carrera de Brahms, (el Canto de entierro es obra de juventud mientras Nänie lo encontró ya en plena madurez), y de alta exigencia para el coro, más aún si éste debe cantar con mascarillas y las composiciones no forman parte de su repertorio habitual. El Orfeón Pamplonés interpretó ambas composiciones con gran dignidad. Quizá al comienzo podría haberse esperado algo más de determinación en las secciones más dramáticas del Canto de entierro, pero la interpretación de Nänie estuvo muy bien trabajada. Perry So acompañó ambas partituras con diligencia.

No parece que a Paul Dukas le cuadre mucho la denominación de “poeta de lo esencial” que daba título al concierto en su conjunto. El compositor francés alcanzó su mayor éxito con el célebre poema sinfónico El aprendiz de brujo, tan conocido por su utilización en Fantasía de Walt Disney. Esta Sinfonía en Do es una obra sólidamente construida y que tiene un modelo más que evidente: la Sinfonía de César Franck. Ambas obras comparten la división en tres movimientos y la inspiración de muchos temas de la obra de Dukas, tan cromáticos, es tópicamente “franckiana”, incluso hasta lo obvio en el tercer movimiento, que resulta ser lo menos logrado de una obra que en los otros dos movimientos sí tiene verdadero interés. Perry So dirigió la composición con pleno convencimiento de su valor y supo ofrecer el lirismo del movimiento lento en todo su esplendor, aunque tampoco logró evitar que el tercer movimiento flaqueara ligeramente.

Así pues, fue un concierto en el que el público pudo descubrir tres obras que se escuchan con muy poca frecuencia. A partir de ahí, cada cual puede decidir si estas “nuevas obras” le interesan más o menos, pero es importante rescatar estos tesoros y darlos a conocer.

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Autor entrada: xabier armendariz

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