O.S.N.-CÁMARA A “DISFRUTAR DE LA NORMALIDAD” EN CIVICAN

“Disfrutar de la normalidad”

Miércoles, 11 de marzo de 2020. Auditorio del Centro Civican de Pamplona. Carlos Gomis e Ibai Izquierdo, trompetas. Aritz García de Albéniz, trompa. Santiago Blanco y Mikel Arkauz, trombones. Tylman Susato: Tres libros de danzas, conocidos como La Danserye: Tres danzas (publ. 1551). Koldo Pastor: Tres canciones vascas (2020, estreno absoluto). Manuel Oltra: Tres canciones de amor (arreglo para quinteto de metales de Santiago Blanco), (1971). Leonard Bernstein: West Side Story: Suite (arreglo para quinteto de metales de Jack Gale), (1957). Concierto inscrito en el Ciclo En Clave de #F.

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En una cita en la que ya se dejaron sentir las consecuencias del coronavirus (la asistencia de público, siendo numerosa, no era equiparable a las veladas anteriores de la misma serie), la Orquesta Sinfónica de Navarra continuaba con su ciclo de música de cámara en su sede de Civican. Con esta sesión se volvía en parte a una formación camerística más habitual, aunque su principal literatura está escrita básicamente en el siglo XX. Esta formación de quinteto de metales tiene un repertorio extenso y a menudo espectacular, y, en este caso, era particularmente destacable el estreno de una nueva obra original de Koldo Pastor.

El compositor navarro ofrece en Tres canciones vascas otros tantos arreglos a partir de melodías del folklore vasco, muy conocidas por haber sido tratadas por compositores como Jesús Guridi o el Padre Donostia en diferentes formatos. Sin embargo, Pastor va un paso más allá que los compositores citados, porque él no se limita a armonizar las melodías de una forma más o menos convencional, sino que las envuelve en su estilo personal, recordando muchas veces al Stravinsky neoclásico, sobre todo al de los años treinta. El resultado es una obra más complicada de tocar para los intérpretes que de escuchar para el público, y de hecho la interpretación de los músicos de la Orquesta Sinfónica de Navarra estuvo bien orientada: se notó el trabajo de los miembros de la orquesta y su identificación con la obra de Pastor, que fue bastante aplaudido.

Completaban el concierto transcripciones para la formación de obras de diversas tendencias. Interpretar con quinteto de metales las danzas de Tylman Susato es una solución natural; en el siglo XVI, era habitual hacerlo con cualquier tipo de familia instrumental completa de timbre similar que estuviera disponible. Pero aquí los miembros de la Sinfónica de Navarra se preocuparon más por la elegancia y el ajuste técnico que por otras consideraciones y el resultado fue una versión “de calentamiento”.

Más interesantes resultaron las Tres canciones de amor de Manuel Oltra, una obra de clara tendencia neoclásica concebida originalmente para coro y que, con buen criterio, el trombonista Santiago Blanco ha considerado que podía funcionar bien con quinteto de metales. El resultado fue de verdadero interés y los músicos de la Sinfónica de Navarra lo hicieron sonar con gran propiedad. Cerraba sesión una suite de West Side Story de Bernstein, que contiene algunas de las canciones más conocidas del musical recientemente presentado en Pamplona, aunque no necesariamente todos los números musicales más logrados. Lo más destacable de la versión fue el poderoso impulso rítmico que lograron los solistas, aunque a veces habría resultado mejor buscar la precisión de los ataques que la velocidad (sobre todo en America).

El concierto se cerró con una única propina, un arreglo de una canción popular italosuiza dedicada al cuco y que los músicos de la OSN representaron gráficamente con mucha gracia, así que durante una hora olvidamos temporalmente el mundo exterior y pudimos dedicarnos a disfrutar de la música y de una normalidad que, lamentablemente, perderemos durante algún tiempo.

Autor entrada: xabier armendariz

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