Clásica Xabier Armendáriz
“Nueva ópera”
‘d’ artagnan y los jóvenes mosqueteros’
Viernes, 20 de diciembre de 2024. Teatro Gayarre de Pamplona. D’Artagnan y los jóvenes mosqueteros. Ópera familiar en un acto con libreto de Víctor Iriarte y música de Jesús María Echeverría, estrenada en el Teatro Gayarre de Pamplona el 19 de diciembre de 2024. José Luis Sola (D’Artagnan), Andrea Jiménez (Ana de Austria), Julen Jiménez (Godot / Albert), Txema Lacunza (Athos), Juan Gallego (Porthos), Alfonso García Noáin (Aramis), Marta Huarte (Adele), María Lacunza (Christine), Iñaki Fresán (Cardenal Mazarino), Felipe Martínez (Bizco), Mikel Lacunza (Atranco), Mikel Galduroz (Mesonero), María Gutiérrez (Delfín). Coro de Ópera de Cámara de Navarra. Erica Imizcoz, directora del coro. Orquesta Sinfónica de Navarra. Víctor Iriarte, director de escena. Edurne Ibáñez, vestuario. Amaia Mendo y Arantza Otel, caracterización. Jorge Urrizola, iluminación y proyecciones. Jesús María Echeverría, director musical. Producción realizada por Ópera de Cámara de Navarra.
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La Ópera de Cámara de Navarra regresa en 2024 a su cita con el público por Navidad, pero lo hace con una propuesta algo diferente en espíritu de lo visto en años anteriores. Es así como hay que entender este nuevo título, D’Artagnan y los jóvenes mosqueteros, con texto de Víctor Iriarte y música de Jesús María Echeverría.
De hecho, esta última era seguramente la principal incógnita de la nueva producción de Ópera de Cámara de Navarra. El estilo habitual de Jesús María Echeverría suele plantear importantes retos a los oyentes, pues al director y compositor olitense le interesan habitualmente los juegos tímbricos y las combinaciones armónicas audaces. No es habitualmente un autor que se recree en los rasgos de la escritura más vanguardista, pero ofrecer melodías especialmente reconocibles no suele ser para él tampoco una prioridad. Y cuando el objetivo es crear una ópera familiar, este último elemento inhabitual en la música de Echeverría es generalmente importante.
En el caso de D’Artagnan y los jóvenes mosqueteros, Víctor Iriarte ha elaborado un libreto muy inteligente que aborda una posible continuación de la trayectoria de los personajes de Alexandre Dumas. Abandonados los mosqueteros originales a una vida más regalada, son sus descendientes quienes deben tomar el testigo: dos mujeres y un hombre, este último no muy interesado en hazañas bélicas.
Estos tres nuevos mosqueteros deben hacer frente a las maquinaciones del Cardenal Mazarino y traer de vuelta a Francia al príncipe heredero, antes de que el país entre en guerra con Holanda. No faltan algunos guiños modernos, —la mención explícita del Programa Erasmus o la implícita a la carrera ciclista de la París-Roubaix—, y todos los principales personajes tienen sus oportunidades para hacerse oír sin problemas.
Musicalmente, Jesús María Echeverría se lleva la ambientación a su terreno y utiliza como influencia básica de su ópera La carrera del libertino de Igor Stravinsky, una obra ambientada sólo un siglo más tarde. Del compositor ruso observamos en D’Artagnan y los jóvenes mosqueteros el uso despojado de los instrumentos de la madera y ese particular mecanicismo rítmico tan propio del Stravinsky neoclásico.
Incluso la intervención del personaje de Ana de Austria nos hace pensar en las arias de Anne Truelove, justamente la protagonista de la mencionada ópera, con la que esencialmente comparte vocalidad. El resultado es una ópera que, en cierta medida, supone el paso lógico para quienes hayan disfrutado ya las óperas de Íñigo Casalí, presentadas también por Ópera de Cámara de Navarra.
El conjunto de cantantes resultó especialmente equilibrado y cuidado, con la participación destacada de Andrea Jiménez como una temperamental Ana de Austria y el arrojado D’Artagnan de José Luis Sola. A pesar de una afección vocal que él anunció, Iñaki Fresán mantuvo el nivel como el maquiavélico Cardenal Mazarino.
Fue el propio Jesús María Echeverría quien volvió a demostrar su calidad como director de foso, –—¡aquel Rapto en el serrallo de Mozart hace tantos años en el mismo teatro!—, y condujo su propia partitura con diligencia y atención a todos los detalles. En conjunto, fue un placer encontrarse con esta nueva ópera, ingeniosamente escrita, una nueva ópera surgida en nuestro entorno más cercano y de gran calidad.

