Nerea Berraondo Maite Ascunce Clarisas Olite 18/08/2015

Intensidad

 

Lunes, 17 de Agosto de 2015. Iglesia del Convento de las Clarisas de Olite. Nerea Berraondo, mezzosoprano. Maite Ascunce, piano. Jesús Guridi: Seis canciones castellanas, (1939). Jesús García Leoz: Tríptico de canciones, (1937). Eduardo Toldrá: Seis canciones sobre textos clásicos castellanos, (1941). Carlos Guastavino: Seis canciones de cuna, (1945). Cuatro canciones argentinas, (1941). Concierto inscrito en el Festival Cultur 2015.

 

Los festivales de verano, como su propio nombre indica, suelen ser citas con cierto componente de celebración. Un festival como Cultur celebra la música en todas sus manifestaciones, y presenta citas de todo tipo y condición para un público muy amplio. Por eso, los conciertos clásicos que se presentan allí suelen tener programas de carácter popular. En particular, abundan los recitales vocales de tipo “muestrario”, en los que el cantante demuestra su valía en el repertorio más amplio posible, incluyendo ópera y algunas canciones de concierto muy conocidas, frente a un público de entrada dispuesto a aplaudir; la mayor dificultad para el interviniente suele ser adaptarse a un repertorio tan variado en poco tiempo.

Nerea Berraondo contaba en esta ocasión igualmente con un público dispuesto a apreciar su arte, pero optó por un programa de tipo muy diferente compuesto por ciclos de canciones sobre textos en castellano. Dejando al margen las Siete canciones populares españolas de Falla y los Cuatro madrigales amatorios de Rodrigo, la canción de concierto en castellano no ha gozado de tanto favor como los ciclos de lieder de autores extranjeros. Los ciclos que componían este concierto son conocidos por una o dos de las canciones que los constituyen, pero pocas veces pueden escucharse en su integridad. Presentarlos todos juntos en el mismo programa era un reto tanto para las intérpretes como para el público, que se enfrentaba a un programa bastante extenso y muy intenso.

Nerea Berraondo supo responder bien al reto. De entrada, destacó un caudal vocal más que considerable, que se proyectó con facilidad en toda la iglesia. La mezzosoprano navarra supo aprovechar esa característica para recrearse en las canciones que requerían más brío y carácter. Pero seguramente fue más interesante su prestación en las canciones de temperamento más íntimo. En todo momento el nivel fue elevado, pero la mezzosoprano navarra fue a más conforme avanzaba el concierto. En particular, fue muy destacada la interpretación de las Seis canciones de Eduardo Toldrá, muy bien matizadas y dichas, y las Cuatro canciones argentinas de Guastavino, posiblemente el ciclo menos habitual de todos los ofrecidos, que sonaron con la languidez que requiere esta música encantadora y sanamente decadente.

Por otra parte, la actuación de Maite Ascunce en la parte de piano fue asimismo de gran nivel. Maite Ascunce siempre se ha sentido muy cómoda en la música española, y en cada una de las canciones, supo establecer exactamente la atmósfera requerida, desde la incisividad de los acompañamientos más rítmicos hasta el sabor impresionista de las canciones más líricas. Incluso supo adaptarse al aire más humorístico de las canciones argentinas de Guastavino. Fue sin duda una pieza clave para el éxito del concierto.

El público supo apreciar la importancia del programa, respetando las pausas entre las canciones de cada ciclo, algo que en este festival no siempre ha ocurrido. Al final, los aplausos fueron acordes con un concierto que destacó por su intensidad y su concentración expresiva y que prueba, por si quedaba alguna duda, que las enormes capacidades de Nerea Berraondo como cantante son una realidad.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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