«MÚSICA REIMAGINADA» EN EL CICLO DE ÓRGANO DE LARRAGA

CLÁSICA Xabier Armendáriz

Música reimaginada

CICLO DE ÓRGANO DE LARRAGA Martes, 31 de agosto de 2021. Iglesia de San Miguel de Larraga. Álvaro Iborra, clarinete. Raúl del Toro, órgano. Obras anónimas españolas del siglo XVII y de Georg Friedrich Händel, Fray Pedro de Tafalla, José de Arce, Wolfgang Amadeus Mozart, Johann Caspar Ferdinand Fischer y Jesús María Muneta.

_________________

El Ciclo de Órgano de Larraga llegaba con este concierto al final de su decimocuarta edición. A lo largo de estos años, la cita no ha estado exenta de vicisitudes, pero ha conseguido sobrevivir a todas ellas y se ha convertido en una cita indispensable del verano musical clásico navarro, en la que se presentan algunas de las figuras más destacadas del mundo del órgano en España, en solitario o acompañadas de otros intérpretes.

El punto de encuentro es, naturalmente, el órgano de la propia iglesia, un instrumento ibérico restaurado hace pocos años y que ofrece las sonoridades más características propias del estilo, especialmente un timbre más nasal en relación a casi cualquier otro tipo de órgano que se pueda encontrar en Europa.

En esta sesión, asistíamos al recital de dos instrumentistas de excepción. Raúl del Toro es, como ya sabemos, uno de los principales especialistas en el manejo de este tipo de instrumentos ibéricos, y Álvaro Iborra es un destacado clarinetista al que escuchamos habitualmente en La Pamplonesa, pero que también ha colaborado intensamente con algunos de los especialistas más importantes en interpretación históricamente informada, empezando por el propio Nikolaus Harnoncourt.

El programa alternaba obras para órgano solo o junto con el clarinete, incluyendo composiciones concebidas para órgano ibérico por autores de los siglos XVII y XVIII, más dos obras, de Johann Caspar Ferdinand Fischer y de Mozart, que no fueron creadas para esos instrumentos pero que se pueden reproducir en el órgano de Larraga.

Lo más interesante llegó, sin embargo, con las obras en las que tocaron juntos Iborra y Del Toro. Además de la habitual obra de Jesús María Muneta, (uno de los grandes impulsores del ciclo), los dos instrumentistas “reimaginaron” sendas sonatas compuestas por Händel y Mozart al repensarlas para la combinación de clarinete y órgano. En efecto, en época de Händel el clarinete moderno no existía, (aunque sí algunos de sus precedentes, como el chalumeau), y aunque Mozart sí conoció el clarinete, su flechazo con el instrumento fue muy posterior a la composición de la Sonata KV 304 que sonó en Larraga. Además, en este último caso, el reto era doble, pues hablamos de una obra compuesta para violín y piano y parecía improbable que funcionara en el órgano…, y sin embargo, el hecho es que funcionó.

Buena parte de ese éxito tiene que ver, necesariamente, con la calidad de dos músicos como Álvaro Iborra y Raúl del Toro, especialmente compenetrados. Ambos tenían claro que la clave era la articulación; es decir, mantener un compromiso entre el mantenimiento de la frase y la distinción de cada acento en los lugares precisos. A esto hay que añadir el sentido de la ornamentación que caracteriza a ambos intérpretes; todos los añadidos a la escritura original que hacen son discretos y están plenamente justificados.

Así pues, asistimos a un concierto de gran nivel, en donde Raúl del Toro nos volvió a descubrir músicas muy cercanas a nosotros de gran valor histórico pero en donde, sobre todo, pudimos observar cómo se pueden reimaginar obras aparentemente más conocidas. Confiamos en que el año 2022 y la decimoquinta edición del Ciclo de Órgano de Larraga traigan más sesiones de este calibre.

Autor entrada: xabier armendariz

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *