Mozart Álvaro Ivorra Cuarteto Zura Condestable 03/02/2016

Delicias mozartianas

 

Miércoles, 3 de Febrero de 2016. Patio del Palacio del Condestable de Pamplona. Álvaro Iborra, clarinete di bassetto. Cuarteto Zura (Leire Fernández y Amaia Rafkin, violines; Daniel Sádaba, viola; Igor Sánez, violonchelo). Wolfgang Amadeus Mozart: Pequeña música nocturna en Sol mayor, KV 525, (1787). Quinteto para clarinete (di bassetto) en La mayor, KV 581, (1789). Concierto inscrito en el ciclo Pamplona Acción Musical organizado por el Ayuntamiento de Pamplona.

 

La programación musical de los centros Civibox sigue ofreciendo actividades del máximo interés. En muchas ocasiones, se programan conciertos con abundante presencia de músicos jóvenes que suelen ofrecer actuaciones interesantes, muchas veces con propuestas novedosas. Habida cuenta de que habitualmente estos conciertos suelen ser gratuitos, estas actividades son especialmente recomendables y los aficionados hacen bien en estar atentos a los anuncios de los periódicos.

En el caso que nos ocupa, un primer vistazo al programa no daría una idea del verdadero interés del concierto. Mozart es un compositor relativamente habitual, y en particular la Pequeña música nocturna es una de sus obras más populares. Pero aquí no era más que un acompañamiento de una obra mucho menos interpretada del compositor salzburgués, como es el Quinteto para clarinete y cuarteto de cuerdas. Además, en esta ocasión el clarinetista, Álvaro Iborra, usaría un clarinete di bassetto, el instrumento para el cual Mozart concibió en su día la obra, que se diferencia del clarinete convencional por su sonido más profundo y su mayor alcance en la región grave de la tesitura.

La interpretación ofrecida por Álvaro Iborra y los miembros del Cuarteto Sura fue, en muchos aspectos, magnífica. Más allá de la solidez del conjunto y de la naturalidad de la interpretación, (algo especialmente necesario y difícil de conseguir en Mozart), lo más destacado fue la intervención de Álvaro Iborra, que consiguió sacar mil y un matices a su instrumento. Lo mejor de la interpretación fue el segundo movimiento de un lirismo extraordinario. También hubo gran calidad en el Minueto; en los dos tríos se permitieron los miembros del quinteto ciertas licencias, convirtiéndolos en Ländler, o precedentes lentos y rústicos del vals vienés. En definitiva, fue una actuación de gran nivel.

Complementando el concierto, se escuchó la Pequeña música nocturna en una interpretación asimismo muy sensata musicalmente y bien ordenada en todos sus aspectos. Aunque es cierto que puntualmente hubo problemas de afinación, el complemento estuvo perfectamente a la altura de lo que vendría después.

Por lo demás, hubo dos cuestiones a reseñar. Por una parte, a lo largo de casi todo el concierto estuvo funcionando el sistema de climatización del edificio; cuando finalmente fue apagado el mecanismo, la diferencia resultó notable y todo se escuchó con mucha más claridad. Por otra parte, habría sido interesante que el programa de mano, por lo demás muy escueto, al menos incluyera las indicaciones de tempo de cada movimiento.

En conjunto, fue un concierto del máximo interés, en el que se pudo escuchar una obra maestra del repertorio de una manera inusual. Aunque la tarde no era especialmente apacible, quienes se acercaron al Palacio del Condestable disfrutaron de un conjunto de músicos jóvenes de gran calidad.

 

 

Autor entrada: Xabier Armendariz

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