María Espada Orquesta Barroca de Sevilla Scarlatti Pergolesi Francés de Iribarren Avison 14/09/2013

La España italianizada del siglo XVIII

 

Sábado, 14 de Septiembre de 2013. Iglesia de San Miguel de Estella. María Espada, soprano. Orquesta Barroca de Sevilla. Dmitry Sinkovsky, violín, contratenor y director. Domenico Scarlatti: Sinfonía en Do mayor para cuerdas. Giovanni Batista Pergolesi: Salve Regina en Do menor, para soprano, cuerda y bajo continuo. Juan Francés de Iribarren: Aria al Santísimo “Arde el furor intrépido”, para soprano, violines y bajo continuo. Charles Avison: Concerto grosso número 3 en Do menor, para cuerdas y bajo continuo, (basado en sonatas para teclado de Domenico Scarlatti). Jaime Torrens: Cantata “Oh, adalid invencible”, para soprano, violines y bajo continuo: Selección. Juan Francés de Iribarren: Cantata al Santísimo “Es el poder del hombre”, para soprano, violines y bajo continuo: Selección. Charles Avison: Concerto grosso número 5 en Re menor, para cuerdas y bajo continuo, (basado en sonatas para teclado de Domenico Scarlatti). Concierto inscrito en la XLIV Semana de Música Antigua de Estella 2013.

 

Hasta hace poco tiempo, la música española de los siglos XVII y XVIII había sido menos valorada que la música anterior y posterior. Siempre se ha reconocido el valor de la obra de los polifonistas españoles del Renacimiento, especialmente a partir del siglo XIX. También se ha valorado muy positivamente la música española surgida desde 1850, en particular la escrita a partir de las generaciones de Albéniz y Granados. Pero entre ambas épocas se abría un hueco, que hasta hace poco no parecía tener contenido sustancioso.

En las últimas décadas, sin embargo, las cosas están empezando a cambiar. Poco a poco, los conjuntos españoles dedicados a la interpretación historicista están redescubriendo las músicas olvidadas de esta época, y sacando a la luz algunas obras sorprendentes. En su primer concierto como conjunto residente en la Semana de Música Antigua de Estella, la Orquesta Barroca de Sevilla presentaba un programa muy bien planteado, que combinaba música escrita por el navarro Juan Francés de Iribarren y por Jaime Torrent para la Catedral de Málaga, con concerti Grossi de Charles Avison basados en música de un compositor establecido al mismo tiempo en España, como Domenico Scarlatti. Entre medio, el modelo italiano, presente en la figura de Pergolesi y su Salve Regina.

En efecto, todas estas obras compuestas en la España del siglo XVIII tienen un denominador común, que es su influencia de la música italiana. Es música luminosa y vital, que llega con mucha facilidad a los oyentes, y aun en las obras sacras, la escritura vocal es deudora del lenguaje operístico de Porpora o Vivaldi, exigiendo mucho a la soprano en todos los aspectos.

Para poder hacer justicia a esta música, por tanto, es necesario contar con una orquesta y un director conocedores y que sepan darle la vitalidad que merece. En eso, Dmitry Sinkovsky realizó una labor intachable. Si en la sinfonía de Scarlatti que abrió el concierto el director ruso tomó un tempo muy rápido que resultó excesivo por la resonante  acústica de la iglesia, pronto logró situarse y realizó una labor muy eficaz, aportando urgencia cuando era preciso y guiando a una orquesta que tocaba con gran virtuosismo, pero sin descuidar el acompañamiento de la voz. Porque la gran protagonista de la velada fue María Espada.

La soprano española no tiene una voz demasiado grande, y en ocasiones los agudos no resultaron convincentes. Pero su capacidad para el canto lírico, la coloratura, la ornamentación y, no menos importante, para la matización de los textos, hicieron de ella una intérprete ideal para este repertorio. Aunque los mayores aplausos los cosechó con “Arde el furor intrépido”, por su espectacular resolución de las agilidades, quizá resultó aún más interesante en obras como la Salve Regina de Pergolesi, donde fraseó con elegancia y actuó con convencimiento. En la propina del concierto, Dmitry Sinkovsky unió su voz a la de María Espada, y se mostró como un contratenor muy capaz; el dúo de Teseo de Händel que cantaron juntos resultó muy logrado.

En conjunto, fue una velada para disfrutar,  en la que el público se mostró entusiasta y que  nos enseñó que incluso en las épocas menos conocidas de la Historia de la Música en España, hay repertorios  de gran interés. La Semana de Música Antigua de Estella ha empezado con muy buen pie.

 

  

Autor entrada: Xabier Armendariz

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