«LO INDESCRIPTIBLE» CON LA PIANISTA LEONSKAJA Y LA ORQUESTA SINFÓNICA NAVARRA EN BALUARTE

música Xabier Armendáriz

“Lo indescriptible”

Jueves, 10 de octubre de 2024. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Elisabeth Leonskaja, piano. Orquesta Sinfónica de Navarra. Perry So, director. Piotr Illyich Tchaikovsky: Concierto para piano y orquesta número 2 en Sol mayor, Op. 44, (1881). Ludwig van Beethoven: Las criaturas de Prometeo, ballet Op. 43: Selección, (1801). Concierto inscrito en la temporada de abono de la Orquesta Sinfónica de Navarra 2024-2025

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Había terminado el programa oficial de la primera parte de la sesión y la pianista Elisabeth Leonskaja seguía recibiendo los aplausos del público. Habían saludado los principales solistas de la Orquesta Sinfónica de Navarra, sobre todo el violín y el violonchelo, tan destacados en el segundo movimiento del Concierto para piano y orquesta número 2 de Tchaikovsky, que se acababa de escuchar. Pero la verdadera magia, la que es difícil describir con palabras, todavía estaba por llegar. Elisabeth Leonskaja volvió a sentarse y ofreció, como propina, el movimiento lento de la Sonata KV 545 de Mozart, la más conocida del autor salzburgués y a la que habitualmente se ha calificado como sonata “fácil”. Pues bien, es verdad que tocar las notas de ese movimiento lento no es un logro inalcanzable para pianistas medianamente formados, pero Leonskaja llevó la música a una categoría superior, unas alturas que difícilmente muchos podrían sospechar. El tempo fue más bien lento, paladeando cada nota y cuidando el uso del pedal, siempre en el límite. Todo se escuchaba con total claridad, pero nunca con sequedad; sobre todo, el toque perlado fue de los que seducen a todo el público sin distinciones. En definitiva, lo que Elisabeth Leonskaja hizo con ese movimiento mozartiano fue indescriptible. En el descanso, los aficionados seguían comentándolo.

La interpretación del Concierto número 2 de Tchaikovsky había alcanzado un buen nivel, pero no resultó comparable. Esta obra, siempre injustamente reconocida frente al celebérrimo Concierto número 1, necesita a un solista comprometido, que entienda la dinámica y el diálogo entre piano y solistas de la orquesta de manera profunda. Elisabeth Leonskaja es una pianista muy acostumbrada a tocar repertorio camerístico y cumplió con su parte a la perfección. Hubo varios momentos memorables, sobre todo en los dos primeros movimientos; el Finale agradece una aproximación más virtuosística, con un piano más potente y arrebatado, pero Leonskaja nunca ha ofrecido concesiones en este movimiento, ni ahora ni cuando grabó la obra hace treinta años. Perry So se plegó claramente a los planteamientos de Leonskaja y atendió a la concertación general de la interpretación, permitiendo que los solistas, todos en gran forma, hicieran su trabajo sin interferencias.

Ya en la segunda parte, Perry So ofreció una selección realmente amplia de Las criaturas de Prometeo de Beethoven, único ballet del compositor y obra de inspiración irregular que sólo conocen en profundidad los estudiosos de las ediciones fonográficas completas de la obra del autor de Bonn. Se agradece que Perry So haya optado por una selección tan inclusiva, permitiendo al público conocer una fracción de la obra más amplia, aunque vistos los resultados, seguramente muchos habrían preferido escuchar cuatro o cinco de los movimientos principales, (entre ellos por supuesto la obertura y el Finale), y haber complementado el concierto con otra obra. En cualquier caso, Perry So se siente a gusto dirigiendo la obra y propuso una lectura de gran empuje, ya desde la misma obertura, sin perder la elegancia en el Minueto ni fuerza dramática en los pocos pasajes más temperamentales. El mismo Finale, donde Beethoven ya utiliza el tema que servirá como punto de partida para el cuarto movimiento de la Sinfonía Heroica, ya anticipó el carácter combativo y enérgico de la obra posterior, cerrando el concierto con brillantez.

En conjunto, fue un concierto donde experimentamos la magia, de la mano de una pianista como Elisabeth Leonskaja que sigue contándose, todavía hoy, entre los mejores instrumentisas del mundo.

Autor entrada: xabier armendariz

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